Berizzo ante el abismo

  • El entrenador del Sevilla debe responder al desastre de Moscú y al aluvión de críticas a sus rotaciones y a su juego con soluciones

  • Mestalla, test en la peor hora

Eduardo Berizzo se desgañita en la zona técnica del Otkrytie Arena. Eduardo Berizzo se desgañita en la zona técnica del Otkrytie Arena.

Eduardo Berizzo se desgañita en la zona técnica del Otkrytie Arena. / ivan kolya

Comentarios 3

En pleno ecuador de octubre, cuando ni se ha llegado al primer cuarto de la Liga, Eduardo Berizzo se asoma al abismo. El entrenador del Sevilla se ha erigido en el lógico pararrayos del aluvión de críticas a su sistema de juego y a su gestión de la plantilla tras el desastre de Moscú, la segunda mayor goleada al equipo nervionense en su larga y prolífica historia europea. Y ahora es el propio Berizzo el que tiene la pelota en su tejado para responder con soluciones. Ya no bastan sólo palabras ni explicaciones. Ya no puede dar razones para defender su sistema de rotaciones ni argumentar qué busca con su apuesta por dominar los partidos con el balón. Ya tiene que ofrecer resultados y el lanzado Valencia de Marcelino lo espera con ganas. Será el peor test en la peor hora.

El fútbol es así de caprichoso o de exigente a veces. El calendario quiso que llegaran seguidas las salidas de Bilbao, Moscú y Valencia y en las dos primeras el Sevilla ha dejado dos derrotas que inciden en las muchas dudas que había sobre el sistema de juego y las pertinaces rotaciones hasta abrir un agujero en la confianza en el entrenador. En el club todavía se le da margen, las conversaciones en el largo viaje a Rusia han sido constantes e incluso salió el asunto de las rotaciones, que el técnico quiere ir limitando ante la realidad de que no todos los futbolistas están respondiendo igual a ese continuo entrar y salir del once. Pero otro partido como el de Moscú pondría contra las cuerdas ya a José Castro, que vería cómo la afición le exigiría una salida drástica.

Evidentemente, ni de lejos el de Mestalla es un partido definitivo. Pero la imagen que dé el equipo sí puede terminar de decantar la balanza de la confianza para un lado o para otro, por encima del resultado. Perder con este Valencia en su propio feudo no debe ser calibre para nada, otra cosa es que a Berizzo y a su Sevilla no se le vea atisbo alguno de reacción tras las derrotas de Bilbao y Moscú.

Estadísticas del Spartak-Sevilla Estadísticas del Spartak-Sevilla

Estadísticas del Spartak-Sevilla

En Moscú se puso en evidencia que muchas veces tener el balón o tener más llegada que el rival no significa nada. Con el 62% de posesión, con el doble de pases completados en los tres cuartos (142 el Sevilla por 69 el Spartak), con nueve córneres frente a cero, con 16 ocasiones de gol frente a 13 y ¡30 centros al área contra 9!, el Sevilla sufrió una derrota humillante. Porque el fútbol es defender bien y tener eficacia arriba. Y el Sevilla no realizó bien ninguna de estas dos funciones principales.

En este extremo, hay que poner la lupa también en los jugadores y Ben Yedder, por ejemplo, está en el foco al haber tenido dos ocasiones diáfanas, en Bilbao y Moscú, que podrían haber cambiado el rumbo de los acontecimientos. Ya es una evidencia que este equipo no tiene gol. Como tampoco tiene mucho carácter ni espíritu rebelde. Cada vez que encajó, salvo en Estambul, no ha ganado o ha perdido.

El partido de Moscú recordó a aquel Celta suicida que cayó en la Copa ante el Sevilla

Además de esta falta de eficacia hay otras realidades. El sistema defensivo ya mostró su debilidad en la cita trascendental del Basaksehir. Sin balón, el Sevilla es un flan, pese a que en la Liga sigue siendo uno de los menos goleados. Y eso es responsabilidad directa del entrenador, pero también de la dirección deportiva, que, además de confiar en exceso en varios veteranos (la media de edad es de 27,8), ratificó la apuesta en Mercado, que era central, como lateral, que Escudero no tenga recambio en la Champions o la continuidad de Pareja y Carriço, de los dos, so riesgo de lesiones. Y en la medular hay muchos perfiles pero pocos que se adapten al fútbol de presión adelantada, primer toque y rápido repliegue que lució Berizzo en el Celta. O Berizzo no supo pedir jugadores o fue Óscar Arias el que le ha dado muchos medios pero de otro perfil. Cuatro de ellos, Geis, Borja Lasso, Ganso y Montoya, ya no entran en las rotaciones.

La derrota de Moscú recordó a la del Celta de Berizzo en la Copa ante el Sevilla (4-0). El constante bullir ofensivo sin eficacia dejó un erial detrás. El fútbol sin balón del Spartak pasó como un vendaval sobre el plano futbito de Banega, Ben Yedder, Krohn-Dehli, Pizarro y compañía. Berizzo, entonces, supo rectificar y enderezó el rumbo: por eso arribó a Nervión. Ahora debe reaccionar o precipitarse al abismo al que ya se asoma.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios