girona - SEVILLA | el otro partido

La rotación imperfecta

  • Muriel justifica la apuesta por el refresco radical de Berizzo, pese a errar ocasiones claras

  • La entrada de Franco Vázquez sí dio profundidad

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Las imágenes del Girona-Sevilla / EFE

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No, no es cierto que el Sevilla tenga dos jugadores por puesto. En la Liga de Campeones, desde luego, no es cierta esta afirmación que se empeñan en repetir Berizzo, Óscar Arias, José Castro o Carriço, el último en hacerlo. En Champions sólo hay un lateral izquierdo, cuyo obligado descanso permitió el tardío debut de Carole. En cambio, es difícil prever el centro del campo o las alas en la rotación del argentino, porque hay más de dos por puesto. Fue titular Ganso como pudo serlo Franco Vázquez. O pudo haberlo sido Krohn-Dehli y que descansase Banega. O Sarabia y Correa en las bandas.

A Berizzo no le molestan las críticas. Al menos mientras gana, que reprimir la frustración de la derrota es más difícil si hay alguien enmendándote la plana sin tener mucha idea de cómo se cuece el caldo de una plantilla. El interior de un vestuario es uno de los enigmas vetados al aficionado, por mucho que las nuevas televisiones, ya que sostienen el negocio, hayan logrado entrar en esa cámara sagrada para retransmitir, como en Montilivi, la arenga previa al partido. Bah, ojana, que diría alguno. La verdad de un vestuario es otra y puede explicar cosas como que un entrenador prefiera al jugador tosco antes que al técnico.

De momento, el que no tiene sustituto es N'Zonzi. O sí. La baja de Pizarro era obligada y ya que a ambos los alineó en Anfield era inviable la rotación en esa posición de mediocampista de cierre. En Montilivi, N'Zonzi sí jugó de 6, no como en Liverpool, donde como 8 pisó terrenos similares a Pizarro hasta que la lesión de éste le dejó ante sí su ansiada sabana.

De 8 jugó Banega, pero ni así, ni con los tres mediocampistas más técnicos (N'Zonzi, Banega y Ganso) pudo imponer su juego el Sevilla durante casi todo el primer tiempo. Ante un rival enardecido por la entidad del Sevilla y por su propia inanición de gloria, nada más que falte una pieza en el entramado de la calidad salta por los aires el castillo de la excelencia. A Ganso le falta presencia física y a Montoya presencia técnica, pese a su excelente pase a Sarabia en la vaselina que le sacó el portero. Con ambos en la mediapunta se hace más evidente aún la imperfecta rotación de Berizzo.

Los ocho cambios de partida no refrescaron al Sevilla como para solucionar la dicotomía calidad física-calidad técnica, salvo en un periodo en que se impuso el temple de Banega y Ganso. Hubo dos ocasiones: el cabezazo de N'Zonzi y el pase atrás de Sarabia a Muriel... El colombiano por fin marcó. Tuvo cuatro ocasiones, dos antes del gol tras un pase perfec to de Vázquez -vertical, incisivo- y dos después. Dos irrumpiendo al espacio y dos de golpe franco. Cuatro paradas y un gol. Si es con triunfo, la rotación es perfecta.

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