La sonrisa contagiosa

  • El optimismo de Montella en el peor momento levantó un once base y ahora debe extenderse al resto

  • "Lo que habéis hecho esta semana ha sido muy grande", dijo Castro al primer equipo

"Estoy contento y extramotivado. Soy optimista por naturaleza". Las palabras de Vincenzo Montella pueden tener mucho sentido hoy, día en el que el Sevilla conocerá a su rival en las semifinales de la Copa, pero quizá sonaron a brindis al sol en el momento en el que las pronunció. Lo hizo en la previa de la ida de los cuartos de final de la Copa del Rey, con una sonrisa en la cara que no se correspondía con la realidad de un equipo sin pulso que afrontaba una eliminatoria durísima tras los palos ante el Betis y el Alavés. Nadie creía entonces en Montella. Hoy todo es distinto y la mejor prueba es la felicidad que irradiaba todo el Sevilla, que celebró en familia el 128 aniversario de la fundación del club. Un lema presidía la cena de los 25 equipos blanquirrojos en Robles Aljarafe: "Ahora y siempre, orgullo y coraje".

Montella ha hecho contagiosa la sonrisa que lo ha acompañado desde que desembarcara en Nervión en una situación procelosa, cuando todo el proyecto amenazaba ruina. Pero en las dos últimas dos semanas el napolitano le ha dado la vuelta a la tortilla con su determinación para hacer del Sevilla un equipo competitivo. Primero, eligiendo un once titular con los mejores, con los jugadores más adecuados para ahormar en ellos su forma de ver el fútbol. Y luego, mentalizándolos, convenciéndolos de que no era quimérico darle la vuelta a tan negro y pavoroso panorama.

Sólo os pido que piséis más fuerte el acelerador, estamos más vivos que nunca"

Lo táctico ha tenido mucho que ver. Pese a los problemas defensivos, hasta el punto de que Jesús Navas fue lateral ante el Atlético, el Sevilla se ha mostrado de la mano de Montella como un equipo bien ordenado y, sobre todo, convencido de no dejar un metro al rival sobre esa premisa de la unión y el compromiso. Y en ataque, el italiano ha abandonado la obsesión por el dominio de la pelota, aquellas larguísimas e infructuosas posesiones, por el dinamismo, la verticalidad y la mordiente. Los porcentajes de posesión en las tres victorias consecutivas no engañan: el 54% frente al 46% en el Wanda Metropolitano; el 55% del Espanyol ante el 45% del Sevilla en Cornellá y, más ajustado por jugarse en casa, un igualado 49%-51% en el Sevilla-Atlético. Y ahora debe hacer crecer no sólo al equipo, sino a la plantilla, inmiscuyendo a más futbolistas en la nueva idea. "Hay muchos futbolistas que no han dado su rendimiento y soy optimista en esto", dijo Montella cuando todo era negro.

"Esta frase debe ser el evangelio para el Sevilla, ahora y siempre, orgullo y coraje", comenzó diciendo en su discurso José Castro. "Hemos pasado un mes de diciembre y un comienzo de enero complicados, complicadísimo, parecía que no levantábamos la cabeza", reconoció el dirigente. "Pero en esta entidad siempre hemos confiado en el potencial de esta plantilla, que por una u otra razón hasta ahora no ha logrado continuidad de juego y no estaba logrando resultados. Se puede perder, se puede caer, pero lo que no se puede, al menos en el Sevilla, es no levantarse. Y nos hemos levantado porque siempre hay que creer en el Sevilla, porque el Sevilla siempre vuelve. Y nos hemos levantado con orgullo y coraje", añadió.

Evidentemente, para esa resurrección fueron claves el reordenamiento y la mentalización de Montella, al que aún le queda muchísima tarea. "Me quiero dirigir al entrenador, a su cuerpo técnico y a los jugadores. Lo que habéis hecho en esta última semana ha sido muy grande. Nos hemos sentido representados con el carácter que habéis mostrado para salir del bache. El martes comprobasteis cómo el sevillismo reconoce el esfuerzo, el sacrificio y la entrega. Y sólo pedimos que ahora piséis más fuerte el acelerador para recuperar el terreno perdido. Porque estamos vivos en todos los frentes, más vivos que nunca esta temporada", solicitó Castro.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios