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Queipo de Llano

Gambogaz se cuela en el debate político

  • El SAT y la CUT aprovechan el debate 'memorialista' que hay abierto a nivel nacional para reclamar que la finca de Queipo vuelva a ser pública 

Concentración ante el cortijo Gambogaz, en Camas Concentración ante el cortijo Gambogaz, en Camas

Concentración ante el cortijo Gambogaz, en Camas / Juan Carlos Vázquez

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El SAT, la CUT y colectivos nacionalistas andaluces cambiaron este jueves el lugar en el que suelen conmemorar el fusilamiento de Blas Infante –la plaza Fray Jerónimo de Córdoba, en el antiguo cine que fue centro de encarcelamiento y donde se le vio vivo por última vez– por el cortijo Gambogaz. Es la finca de Camas en la que murió el general Gonzalo Queipo de Llano y que obtuvo como regalo de la ciudad Sevilla, en 1937, después de que se forzara a los antiguos dueños a venderla, según los testimonios. 

El colectivo que lidera Diego Cañamero reunió a unas 60 personas en una de esas “ocupaciones simbólicas” que conoce bien la Guardia Civil. Cañamero admitió que la echaba de menos porque la Policía Nacional, que desplegó a 20 agentes, “no entendía” que sólo querían acercarse al muro exterior del cortijo y que si hubieran querido entrar no lo habrían anunciado, pero no les dejaban aproximarse.

Sólo dos activistas lograron encaramarse a la tapia antes de que los agentes les cogieran por los pies, en uno de los pocos momentos de tensión. Arriba, blandieron banderas andaluzas con las siglas del SAT. Eran las 11:00, el calor empezaba a apretar y, de fondo, se oían jaurías de perros y zumbido de abejas. Hay enjambres en las grietas de varios cobertizos ruinosos.

Cañamero se comprometió con la Policía a que no iban a ir más allá, que el objetivo era la repercusión del mensaje que querían lanzar. En este caso, el parlamentario de Podemos por Jaén exigió que la finca de 600 hectáreas, una de las tierras “mayor calidad” de Andalucía, “vuelva a ser pública”, para el “banco de tierras” que reclaman que ponga en marcha la Junta, con la experiencia del Humoso, pero sin sacarlas a la venta, como se ha hecho con la tierra expropiada al duque del Infantado en Marinaleda.

“Este acto reivindicativo es la mejor manera de homenajear al padre de la patria andaluza, que dejó escrito: Andaluces, levantaos, pedid tierra y libertad”, señaló Óscar Reina, portavozdel SAT. La edil de Participa Sevilla Cristina Honorato incidió en la otra vertiente del acto, la memorialista, y consideró que para la reparación de los represaliados en la Guerra Civil “no basta con cambiar nombres de calles”, hay que “devolver al pueblo” propiedades “robadas por los golpistas y que siguen siendo patrimonio de sus herederos” y señaló que Queipo ordenó fusilar a Blas Infante.

Con la “ocupación” de Gambogaz, el SAT y la CUT aprovechan para hacerse ver de nuevo –tienen esa habilidad– con el creciente debate político y mediático sobre la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos y el futuro del Pazo de Meirás. En el Sur, tienen su paralelismo en la tumba de Queipo en la Basílica de la Macarena –“hay cristianos que se sienten ofendidos”, dijo Cañamero– y en Gambogaz, lo único que de agrícola le queda a Camas. Pese a todo, el de este jueves no fue uno de los actos más concurridos de la CUT y el SAT.

“Es mala fecha, hay siete pueblos en feria y muchos de los que nos siguen trabajan en las casetas”, apuntaba José Antonio Mesa, ex alcalde de IU de Martín de la Jara. Sí acudió Andrés Bódalo, ex edil de Jaén en Común que cumple condena en tercer grado por agredir a un concejal de Jódar. Fue al que sustituyó Cañamero en la lista al Congreso. Por sus circunstancias, se mantuvo en un segundo plano, con su gorra hacia atrás y bandera en mano. Durante el acto se lanzaron lemas a favor de la República, exigiendo “justicia y reparación” y contra la Junta y los banqueros.

Hubo algún vecino de Camas, pero pocos. Según el edil de Seguridad, Rafael Moreno, que se desplazó a la zona con un policía local, la gente del pueblo conoce la “trayectoria” del cortijo, aunque sea ahora cuando se habla de ella. El Ayuntamiento aboga por ceñirse a lo que prevé la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía, peroMoreno admitió que otros consideran que se debería convertir en una especie de “museo de la memoria”. La concentración se disolvió a mediodía, sin incidentes.

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