Andalucía busca "amantes" chinos Hacer patria entre fogones
Expo universal de shanghai Actos del Gobierno andaluz
El consejero de Turismo, Luciano Alonso, cita a García Lorca y despliega los atractivos de la región para conquistar al mercado asiático en el Día de Honor dedicado a la comunidad en el Pabellón de EspañaEncuentro en Shanghai de dos cocineros de Ojén y Ronda
Bajo un cielo gris se celebró el Día de Honor de Andalucía en el Pabellón de España en la Expo Universal de Shanghai. El consejero de Turismo de la Junta, Luciano Alonso, compareció ante todos los asistentes reunidos y compartió las excelencias de Andalucía. La comitiva andaluza aprovechó la jornada para presumir de comunidad y atraer la atención de un mercado turístico tan atractivo como el chino. Como muy bien definió la comisaria general del Pabellón de España, María Tena, la Expo "es un lugar para hacer negocios", y Andalucía ha aterrizado en Shanghai para trabajar y seguir creciendo. El acto comenzó saltándose el protocolo la delegación. Primero hicieron un alto en el camino para ver la Caseta de realidad aumentada, donde pudieron disfrutar de una visita a un pueblo andaluz. A continuación, en la Plaza de España, junto al Pabellón, se izó la bandera y se escucharon los himno nacional y andaluz. Durante el discurso, el consejero de la Junta, Luciano Alonso, jugando con palabras de Federico García Lorca, dijo que "Andalucía no quiere adeptos, sino amantes".
Una vez dentro del pabellón, el consejero de la Embajada de España en Shanghai, Fernando Arias, y Alonso firmaron en el libro de honor. Desde el hall principal, la comisaria invitó a la delegación andaluza a que conocieran la casa de todos los españoles en Shanghai.
En las dos primeras salas del pabellón los sentimientos iban por dentro. La Sala 1, Origen, diseñada por el director de cine Bigas Lunas es la más pasional. La Sala 2, Ciudades, realizada por el cineasta Basilio Martín Patino, la menos comprendida por los locales. La Sala 3, Hijos, concebida por la directora de cine Isabel Coixet, es la que más simpatías despierta entre el público chino. Su gran protagonista se llama Miguelín. A los pies de este gigante bebé la prensa acreditada pudo congelar un bonito instante cuando el consejero de la Junta posó con una familia china.
Luciano Alonso describió Andalucía y sus gentes diciendo: "Nuestro carácter se lee en la obras de Vicente Alexaindre y Juan Ramón Jiménez, se canta y se siente nuestro arte más universal, el flamenco y se percibe en un lienzo que cubre Picasso, Murillo y Velázquez". Bajo esta responsabilidad, El Junco y su compañía, desde el pasado lunes y hasta el próximo domingo, tratan de inculcar esa cultura flamenca a todas aquellas personas que quieran descubrirla. Sin mucho arte, pero con muchas ganas, los chinos hicieron lo posible por emular los pasos que El Junco les enseñó desde el escenario. Si el flamenco es universal, China acabará bailándolo.
El último acto tuvo como protagonista al Galeón Andalucía. Esta vez no estaba atracado en el muelle, sino navegando por las aguas del río Huangpu. A su paso por el recinto de la Expo la tripulación saludó a tierra, desde donde la delegación andaluza devolvió el saludo. El sonido de la campana y la llamativa estampa no pasaron desapercibidos para quienes paseaban junto al río. Luciano Alonso aprovechó la imagen para subrayar a los presentes que "Andalucía merece ser descubierta".
Los fogones del Hotel Gran Meliá de Shanghai tienen sabor andaluz y, más concretamente, malagueño. Durante todo el año, los dirige Juan González, nacido en Ojén. Y en esta semana andaluza han tenido de invitado a un paisano, Dani García, rondeño.
García, chef del restaurante Calima en Marbella, y González, su homólogo en El Albero de la ciudad china, se enfrentan cada día a comensales bien diferentes. Mientras que González, con una mayoría de público chino, lucha por intentar introducir cada uno de los ingredientes y platos típicos andaluces, Dani García juega con ellos para ofrecer una nueva versión del mismo producto. "Una cosa es probar el aceite y otra muy diferente el lingote de oro".
Lo que tienen claro los dos maestros de la cocina es que cuando se quiere exportar la cultura del paladar a China, hay que dar a probar "platos asumibles para cualquiera", según García. Pero en la cocina de El Albero tienen que dar un paso más allá y buscan esa "complicidad con algunos hábitos, costumbres y formas de vivir la vida".
La gastronomía china, en palabras del rey del nitrógeno, es más "bruta". La andaluza merece ser cocinada. ¿Aprenderán a valorar el aceite de oliva como lo hacemos nosotros? No lo dudan: "Los chinos saben y apostarán por lo bueno, por el mejor aceite de oliva", aventura Juan. Cuando son preguntados por el ingrediente básico en sus platos que intentarían introducir en la cocina china, los dos cocineros nos muestran sus debilidades. Dani elige las almendras de Málaga, con las que hace el ajoblanco y cree que tienen un gran potencial en todos sus platos. Juan le ve más posibilidades al jamón ibérico, tanto que ya ha aprendido a hacer rollitos de este producto mágico, rellenos de setas enoki y shitake.
Estos dos chefs malagueños nunca llegarán a ser competencia. Dani no duda de que abriría un restaurante antes en Japón y, sin embargo, Juan ve en China un país de posibilidades por su crecimiento y por las ganas que tiene su sociedad de conocer cosas nuevas. Sea donde fuere, ambos quieren ser embajadores de su tierra. Dani y sus Moragas le ofrecen la posibilidad de "hacer un gazpacho en cualquier lugar del mundo y eso es increíble para un cocinero".
Tal vez puedan tomar como ejemplo a Martín Berasategui, el único cocinero español con estrellas Michelín a sus espaldas que se ha adentrado en la aventura china y que va a celebrar su primer aniversario el próximo septiembre.
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