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Andalucía

Conversaciones con don Manuel

  • Para la serie 'Sevillanos gran reserva' se abrió de par en par recordando su vida, tan rica en aventuras universitarias y políticas, recalcando que nunca fue político en el franquismo

En la plaza de toros de la Real Maestranza junto a Luis Carlos Peris y su ídolo de juventud, Pepe Luis Vázquez.

En la plaza de toros de la Real Maestranza junto a Luis Carlos Peris y su ídolo de juventud, Pepe Luis Vázquez. / Juan Carlos Muñoz

Desprenden academicismo él y su hábitat por los cuatro costados. Estanterías colmadas de tratados de Derecho Administrativo, pero también hay sitio para la buena literatura, para libros taurinos, libros, libros, libros... Manuel Francisco Clavero Arévalo recibe con indumentaria desenfadada, como un chaval que hace tiempo para su partida de tenis, da orden de que no se le pasen llamadas telefónicas y, respetuoso, pregunta si es necesario vestirse más convencionalmente para la sesión fotográfica. A renglón seguido va desgranando recuerdos abriendo su memoria de niño de la Puerta Osario. "Nací en el número 54 de la calle Recaredo, casi esquina a Gonzalo Bilbao, y estudié en los Jesuitas, primero en la calle Pajaritos y después en Villasís". Así, primavera de 2002, se enriquecía una incipiente serie periodística, Sevillanos gran reserva, con la entrada en ella de un gran reserva auténtico, quizás el más auténtico de todos.

Eso ocurría en la primavera de 2002 y hoy, cuando la tierra aguarda la horizontalidad de su cuerpo, me emociona entresacar momentos de aquella conversación, desde cómo recordábamos unos partidos de tenis en el campo de Nervión con rivales y compañeros como Pepe Cabrera, Juan Arza o Pepe Luis hasta que echó mano de la nostalgia en recuerdo de sus años en la Universidad. "Estaba requerido de muchas partes, pero tenía 65 años y me dijeron que aquello se había acabado". Cuarenta años de convertirse en el catedrático más joven de España hasta enseñarle la puerta, pero había algo que entristecía más que nada a don Manuel. "Era rector y el día que la Policía Nacional entró en la Universidad fue el más triste de mi vida, pero yo no fui el que la llamó".

Don Manuel, aun en el último tramo de una vida rica en aventuras académicas y políticas, recitaba de carrerilla la alineación del Betis que ganó la Liga en el Patronato. "Vi todos los partidos de aquel año y al poco, la barbaridad de la Guerra Civil. Era una Sevilla austera, pero no triste. Sevilla no puede ser nunca triste sean cuales sean sus circunstancias". Un tiempo de sordidez y extrema autoridad, incluso en la familia… "La autoridad del padre era innegociable y la diversión principal en aquella larga posguerra eran los toros, sobre todo con la rivalidad entre Pepe Luis y Manolete. Asistí a los debuts de ambos y no tuve duda, me alisté al pepeluisismo de forma incondicional. De Pepe Luis y del Betis, del que siempre me atrajo su enorme dignidad ante la adversidad"....y la Universidad. "Era 1943 cuando ingresé en la entrañable Universidad de calle Laraña. Seríamos unos doscientos alumnos en total, con clases de no más de treinta y en la que el catedrático era un personaje de trascendencia en toda la ciudad".

No quiere don Manuel dejar en el tintero los nombres de sus profesores más predilectos... "Tuve una suerte inmensa con mis maestros. Don Carlos García Oviedo, al que sustituiría en su cátedra de Administrativo, don Manuel Giménez Fernández, don Ramón Carande, don Alfonso de Cossío, don Francisco Candil, don Ignacio de Lojendio, aquel don Francisco Pelsmaeker tan estricto, tan temido por sus alumnos, tan competente..." Y con veinticinco años, catedrático... "Gané la cátedra que había dejado libre Gil Robles en Salamanca. Don José María ya había comunicado oficialmente que no volvía del exilio, salió su plaza a concurso y la gané".

Funda el Partido Social Liberal Andaluz (PSLA), que se integraría en la futura Unión de Centro Democrático (UCD) y Adolfo Suárez le nombra ministro para las Regiones. Por cierto, Suárez había sido alumno suyo en Salamanca... "He tenido muchos alumnos de relumbrón político, como Suárez, Felipe González, los alcaldes Luis Uruñuela, Manuel del Valle y Alejandro Rojas Marcos, los presidentes autonómicos Rafael Escuredo, José Rodríguez de la Borbolla y Manuel Chaves, Alfredo Flores, Antonio Ojeda, Ángel López, Amparo Rubiales, y otros diez que han llegado a catedráticos".

Era 1951 y en 1953 se casa en la sevillana iglesia de San Nicolás con Guadalupe Ternero Pablo-Romero y al año, definitivamente en Sevilla... "Se había jubilado don Carlos García Oviedo, oposité a su plaza y gané. Tengo un recuerdo especial de mi toma de posesión porque, marzo del 54, se estaba en vísperas de trasladar la Facultad de Derecho a la Fábrica de Tabacos. Recuerdo el retrato de familia con el ministro de Educación don Joaquín Ruiz Giménez, el rector don Carlos García Oviedo y el cardenal Segura".

Tras la muerte de Franco, la figura de Clavero Arévalo adquiere una considerable dimensión política... "Nunca tuve cargo político en vida de Franco, pero sí vocación política. Tenga en cuenta que va inherente a mi propia materia de Administrativo, pues el administrativista ha de intentar resolver los problemas entre el ciudadano y el poder".

Dicen que si puntuase por los partidos que el abogado Clavero Arévalo le ganó al Estado... "No sé si estaría en zona de Champions League, pero seguro que no figuraría en los puestos de descenso, seguro que no". Ha servido esto como un quite a la congoja que aún le producía aquello de los grises en su Universidad.

La tarde declinaba y don Manuel entornaba los ojos recordando. ¿Y la Semana Santa? "No soy capillita, pero me pregunto cómo un pueblo que quemó iglesias se tira a la calle con ese fervor. Yo fui nazareno con mi padre en el Gran Poder, también en los Estudiantes, en San Roque, y soy hermano de algunas más. Y por el ventanal de Plaza de Cuba seguía entrando una barbaridad de primavera. Han pasado diecinueve años de aquello y en su despacho aún figura una foto en la Maestranza de don Manuel, Pepe Luis y quien suscribe, cuánta muerte, Señor.

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