Destruyen una torre del SIVE en Conil para facilitar el narcotráfico

Los responsables estrellaron un vehículo repleto de bidones de gasolina contra una de las instalaciones que permiten vigilar la costa

Juan Marqués Cádiz

15 de diciembre 2015 - 05:04

Una o varias personas han hecho arder la caseta de hormigón de telecomunicaciones de la torre del Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE)en Conil estrellando contra ella un vehículo repleto de bidones de gasolina hasta el punto de dejarla completamente inservible. Las cámaras y radares de esta torre cubren la franja de litoral comprendida, aporximadamente, entre San Fernando y Barbate. Todo apunta a que ha sido obra de miembros de una banda organizada dedicada al narcotráfico en el Estrecho.

El sabotaje contra el habitáculo que contiene el sistema de telecomunicaciones que hace funcionar y transmite la información de los radares y las cámaras al centro de control en la capital gaditana se produjo durante la noche del pasado sábado, en torno a las 23:15.

De una manera que denota una intencionalidad clara, la elección estratégica del lugar y de la instalación a destruir y una concienzuda planificación, una o varias personas dirigieron el coche-molotov contra la caseta, situada a pie de carretera, a apenas veinte metros del faro de Cabo Roche y del puerto pesquero-deportivo de Conil. Exactamente en la desembocadora del Río Salado, entre la Cala del Aceite y las Calas de Roche.

El vehículo resultó ser un todoterreno robado, preparado para perpretar el sabotaje de una instalación incómoda para quienes tienen el litoral gaditano, en especial esa franja, como escenario de sus actividades delictivas. Un portavoz de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz corroboró que se descarta completamente que el incendio haya sido fruto de un accidente y aseguró que la franja que barría ha sido cubierta con una unidad móvil.

El mismo portavoz apuntó que la torre volverá estar operativa "en poco tiempo" y admitió que el coste de la reparación -más bien sustitución- será cuantioso. Es más que previsible que arreglarla supere el millón de euros, ya que eso fue lo que costó volver a poner en marcha una igual destruida de similar manera en Málaga en 2010. Precisamente en diciembre de ese año, un grupo de encapuchados prendió fuego al interior de la caseta. Era la segunda vez que ardía, sólo 20 días después de que fuese reparada tras el último ataque, 18 meses antes.

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