"Filipinas es la puerta de entrada de España en Asia"
El diplomático jerezano ve en el país de las 7.000 islas grandes posibilidades para los empresarios españoles · La recuperación del idioma es el gran reto del representante del Gobierno en el archipiélago
El archipiélago de las 7.100 islas es, desde el pasado mes de marzo, el destino del diplomático jerezano Jorge Domecq. Es el menor de los once hermanos de una conocida familia de bodegueros. Ha ocupado a lo largo de su carrera diversos puestos de responsabilidad. Ha sido jefe del Gabinete del secretario general de la OTAN, cuando Javier Solana ocupaba el cargo, y su último destino, antes de llegar a la embajada en Manila, fue el de director general de Asuntos Multilaterales en el Ministerio de Asuntos Exteriores. Siempre que puede vuelve a Jerez y a El Puerto.
-Las exportaciones españolas a Filipinas en 2010 alcanzaron los 176 millones de euros, un 29% más. Un aumento importante, pero una cifra modesta.
-La balanza comercial ha experimentado un aumento, pero partimos de una base muy por debajo del nivel de relación política y cultural que España tiene con Filipinas. Eso se debe a la lejanía y a que la internacionalización de la empresa española ha buscado otros mercados más cercanos como son los del Este de Europa o con los que está más familiarizada, como el iberoamericano.
-¿Qué papel puede jugar el Foro Hispano Filipino de Cooperación Empresarial y Económica para mejorar esta situación?
-El Foro busca la inversión directa, que también es poca en comparación con otros países de la zona con los que tenemos una relación histórica, política y cultural menor. Con este Foro esperamos que muchas de las empresas empiecen a establecerse o a tener joint ventures con empresas locales.
-¿Existen elementos para mejorar la relación comercial?
-Los hay. Filipinas tiene un crecimiento del PIB importante. El año pasado tuvo el mayor en los últimos 20 años, 7,3%. Así las cosas y, dada la crisis económica por la que pasamos en Europa, las empresas españolas tienen un interés mayor en aumentar la proporción de ventas en el exterior. Ahí está el caso del brandy de Jerez. Más del 90% del brandy extranjero que se vende en Filipinas tiene su origen en Jerez. Y aquí hay un mercado potencial muy grande teniendo en cuenta que el consumo local de brandy es de 14 millones y medio de cajas al año en el que la proporción de brandy extranjero es pequeño.
-Ya, pero existe el problema de la fiscalidad del brandy.
-Europa, junto con Estados Unidos, ha denunciado a Filipinas por la fiscalidad de las bebidas espirituosas ante la Organización Mundial del Comercio. El panel que tiene que resolver este caso probablemente dé su resolución este verano. Y esa resolución es de obligado cumplimiento. Si, como es de esperar, da la razón a los países que han hecho la reclamación, Filipinas tendrá que ajustar su legislación fiscal en la materia. De hecho, el Gobierno de Filipinas es plenamente consciente de la necesidad de cambiarlo porque presentó ya un proyecto que está en el legislativo pero que todavía no ha sido aprobado.
-¿Es el public-private partnership (colaboración público-privada) de Filipinas un modelo válido para las grandes firmas españolas de logística, ejecución de proyectos, infraestructuras...?
-El Gobierno filipino pretende ayudar al desarrollo de las infraestrucutras básicas, tanto de transporte como en el ámbito energético. Este es un país muy complicado, son 7.100 islas con unas comunicaciones difíciles y eso es una limitación para el desarrollo. Como prioridad van a concentrarse inicialmente en este sistema público-privado en proyectos en torno al desarrollo de aeropuertos, autopistas y ferrocarriles, en donde por un lado las autoridades filipinas quieren atraer capital extranjero y local que esté dispuesto a compartir esos gastos de desarrollo mientras que al mismo tiempo se sigue la línea de contención del gasto público en Filipinas. Veremos cómo funciona, será importante que la gestión de los primeros proyectos sea transparente con una seguridad jurídica que atraiga la inversión extranjera.
-¿Hay aquí nicho de mercado para los astilleros andaluces?
-Filipinas está preocupada con afirmar su soberanía en zonas que para ellos son vitales del mar meridional de China porque hay recursos petrolíferos. Ha lanzado un programa de modernización de alguno de sus buques de la Marina y del Servicio de Guardacostas. En ese ámbito hay posibilidades de identificar proyectos que puedan interesar a nuestros astilleros, pero me imagino que tendría que ser mediante créditos concesionales que esperamos tener disponibles en el nuevo modelo que ha desarrollado España con el Fondo de Internacionalización de la Empresa Española. Esperamos que este año se pueda firmar un acuerdo de cooperación financiera que pueda ayudar a proyectos como estos.
-Analicemos otro tipo de empresas. ¿Qué oportunidades tiene el sector servicios que no se mueve a golpe de grandes proyectos? Un ejemplo, ¿aquí se podrían vender carteras de piel de Ubrique?
-En Filipinas hay una gran tradición de joint ventures. Ese es un mercado de diseño muy amplio y el cuero no está tan desarrollado como en España. De hecho, de las varias empresas que participaron en el Foro Hispano Filipino de Negocios a finales del mes de marzo, hay compañías que trabajan en el ámbito de la moda que probablemente ya estén cerca de cerrar algún contrato con socios locales.
-Llegar a Filipinas para quedarse... ¿equivale a estar en la casapuerta de monstruos de la economía mundial como Singapur, China o Japón?
-Para España, Filipinas es un puerto obligado de entrada en Asia. Primero porque hay una cercanía cultural que ellos aprecian. El lugar que tiene España aquí es importante y no hay que olvidar que éste es un país de cien millones de habitantes, con crecimiento demográfico anual del 2 %, es decir, un país, en términos asiáticos, mediano, pero grande en términos mundiales. Por lo tanto, tiene un mercado interior muy importante.
-¿Y la relación con China?
-Muy fluida. Hay grandes grupos chinos que están participando muy activamente en la economía.
-Es una pena que se haya ido perdiendo el idioma español.
-Hoy día lo utiliza solamente un 2% de la población, pero hay un acuerdo que se firmó con las autoridades filipinas el año pasado y que pretende la reintroducción del español en las escuelas de Secundaria. Esperamos que de aquí al 2015 pueda encontrarse ya con una aplicación plena en todos los centros de enseñanza. La demanda de español es cada vez mayor, como lo demuestra que el Instituto Cervantes de Filipinas sea el tercer centro mundial en número de alumnos de español. La causa no es el tirón histórico, sino el económico. Filipinas se ha convertido en el centro más importante de call centers y las personas que están prestando servicios en ellos ven sus emolumentos doblados si hablan español. Además, los filipinos representan el 25% de las tripulaciones de barcos en el mundo. Y sus marineros, los camareros, los cocineros, los mecánicos que se forman aquí y viajan a bordo de toda la flota de trasatlánticos, de buques de transporte en el mundo, ven cada vez más importante como instrumento de trabajo el conocimiento del español.
-Este acuerdo para reintroducir el español ha propiciado la apertura de una oficina permanente del Ministerio de Educación. ¿Cómo va la ejecución de los objetivos en este convenio?
-Nos gustaría ir más rápido en el número de centros que se van incorporando al programa, pero para eso estamos trabajando con el Ministerio de Educación, y esperamos tener el respaldo pleno de las autoridades filipinas.
-Hay quien asegura que el problema es que no hay una 'masa crítica' de profesores filipinos que garantice la extensión del español en el sistema educativo.
-Yo estaba en Brasil cuando se inició la introducción del español en la enseñanza en el 93. Hoy es una realidad, pero ha tardado cerca de veinte años en coger velocidad. Aquí ocurrirá lo mismo.
-El mercado está asegurado en adolescentes y jóvenes, ¿qué se puede hacer en el caso de profesionales urbanos, con una carrera y una cierta edad?
-Los que hablan español en Filipinas son las personas que conocieron el español como idioma oficial, que se suprimió en 1987. De ahí pasamos a un periodo en el que el interés de la sociedad filipina era emigrar a EEUU. Tenga en cuenta que la mitad de los filipinos que viven en el extranjerolo hacen en Estados Unidos. Pero eso ha acabado, aparte de que en EEUU hay 40 millones de hispanoparlantes. De modo que el filipino que va allí va a tener igual interés en saber español que inglés.
-Adelántenos las líneas de futuro inmediato de la cooperación española en Filipinas en tiempos de recortes económicos.
-Vamos a tener que identificar como máximo tres sectores en los que la cooperación se va a concentrar, teniendo en cuenta el programa de desarrollo filipino, que acaba de elaborar la agencia filipina de desarrollo económico. No me atrevería a decir todavía en qué áreas nos vamos a centrar, pero sí puedo recordar que hasta ahora hemos hecho un gran esfuerzo en todo lo que es reforma de la gobernabilidad, consolidación democrática y derechos humanos. Hemos apoyado la reforma del sistema de salud y hemos acompañado con proyectos de cooperación los procesos de paz.
-Conocemos las relaciones históricas entre Andalucía y Filipinas. Sin embargo, en el presente no hay muchos andaluces a los que Filipinas les diga algo.
-Hay una asignatura pendiente que es de los dos países y estamos trabajando en ello de diversas maneras. La Tribuna España Filipinas, que tendrá su sexta edición a principios del año que viene, reúne la sociedad civil de ambos lados. Esta tribuna ha ido creando una masa crítica de personas que han movido ese interés mutuo. Estamos decididos a que los vínculos culturales a través del convenio que se firmó en 2007 y que entró en vigor en 2009 propicien la organización de actividades que nos recuerden las efemérides comunes.
-El Doce es una de esas efemérides comunes.
-Filipinas mandó delegados para que participaran en los debates de la Constitución de Cádiz. Aunque es cierto que no llegaron, demuestra cómo había una sensación de pertenencia de Filipinas a lo que era el conjunto de España entonces. Debemos de recuperar mucho del pasado histórico en común. En la recuperación de esa memoria me alegra mucho poder anunciar que para conmemorar el 150 aniversario del nacimiento de José Rizal [héroe nacional de Filipinas] tendrá lugar una exposición en la Biblioteca Nacional en Madrid y en el otoño también estaremos trayendo una exposición de fotografía 'oto a foto aquí a Manila, con imágenes de la España actual y de los últimos 50 años en dos ciudades claves para la literatura de Rizal como fueron Madrid y Barcelona.
-¿Qué iniciativas ha encontrado sobre su mesa de trabajo relacionadas con el Bicentenario?
-Estamos en una fase incipiente, pero desde luego Filipinas debe formar parte plena de esta efeméride.
-¿Qué conserva Filipinas de Andalucía?
-La música, el carnaval, la gastronomía, la vida en la calle... estos aspectos hacen de Filipinas un país mucho más latino que asiático. Aquí hay un gusto especial por todo lo que es la música. Cierras los ojos con un conjunto de serenatas filipinas cantadas en tagalo y parece que estés escuchando una serenata española. El sentido del humor del filipino también es muy latino.
-En octubre estuvo en varios puertos de Filipinas el Galeón Andalucía y la experiencia fue un éxito. En el Cervantes todavía recuerdan la que armó Sara Baras... Las apuestas culturales no pasan desapercibidas.
-Totalmente de acuerdo. Estoy convencido de que las cuestiones culturales de la mano de las económicas son algo ineludible.
-Es una impresión mía, pero en Filipinas cuando se habla en clave de negocios uno se encuentra, sobre todo, con catalanes. ¿Qué nos falta a los andaluces?
-De momento, el embajador es andaluz... Esta ha sido una tierra, tradicionalmente, de presencia de familias vascas, los nombres de las grandes familias mestizas, Ayala, Aboitiz, Urdaneta... Andalucía está bien presente y lo vemos con empresas que representan sus productos, desde la manzanilla pasando al brandy, la aceituna... aquí hay una gran demanda porque todavía hay una tradición de productos de carácter español.
-Domecq Fernández de Bobadilla... usted no necesita enseñar el DNI para demostrar que es de Jerez lo que se dice Jerez...
-La verdad es que sí. Pero es también para mí un orgullo estar en Filipinas, que hasta 1898 era parte de España como lo era Cuba, donde nació mi madre y parte de mi familia materna. Es como unir dos cabos, dos países que forman parte de la historia común de España de una forma muy particular, tanto Cuba como Filipinas y que están ambas muy ligadas a Cádiz.
-Cuéntenos algo acerca de su infancia en Jerez.
-Nací en el barrio de San Miguel, en la calle Castilla. Viví mucho más que todos mis hermanos en Jerez porque quitaron el internado de los jesuitas al que tenía que haber ido. Soy el que ha tenido una formación más jerezana. Estudié en el Coloma. Tengo muchos amigos allí y los sigo teniendo, los cultivo y todos los que me conocen saben que ejerzo con mucho orgullo de jerezano.
-¿En qué momento el Jorge Domecq bodeguero da paso al Jorge Domecq diplomático?
-Yo nunca llegué a trabajar en la bodega, pero me beneficié de conocer a gente muy interesante que pasaba por la bodega y de los conocimientos que tenía mi padre sobre vinos y que intento aplicar.
-¿Alguna afición futbolística?
-No, soy agnóstico en el fútbol.
-Díganos qué libro tiene ahora en su mesita de noche.
-Un libro de un predecesor mío en Filipinas que se llama Delfín Colomé y que se titula La canción más fuerte que trata precisamente de recuperar la tradición cultural española en Filipinas.
-Filipinas es un país muy musical. ¿Qué estilos musicales escucha el embajador de España?
-Ópera. Mucha ópera italiana, Verdi, Rossini...
-¿Un lugar para visitar?
-Mis ciudades favoritas son Río de Janeiro, Roma y Estambul.
-No sé si alguna de ellas es la idónea para un retiro idílico tras completar la vida laboral.
-No, me retiraré en Andalucía, en una casa en Sevilla, probablemente con viajes a Cádiz porque necesito ver el mar. Sevilla será mi ciudad.
-El libro que el embajador de España lee y relee es...
-La fiesta del chivo, de Mario Vargas Llosa. Me parece un libro extraordinario.
-¿Echa de menos la Feria?
-¡Muchísimo! Este año hemos hecho aquí, en el Casino Español, una Feria pero es muy difícil reconstruir el ambiente y el color de la Feria de Jerez o la de Sevilla.
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