La ventana
Luis Carlos Peris
Cuidado, martes y 13
Juicio a Bretón
"José Bretón quemó a sus dos hijos en la hoguera para no dejar rastro del crimen que había cometido". Ésta la conclusión de los informes finales presentados ayer tanto por el Ministerio Fiscal y la acusación particular antes de la entrega del objeto del veredicto al jurado popular. Ambas partes coincidieron en que existen pruebas suficientes que demuestran la culpabilidad del acusado, sobre todo, el informe del antropólogo Francisco Etxeberria que confirma que en la hoguera Bretón no quemó recuerdos de su exmujer, Ruth Ortiz, sino los cuerpos de dos niños de seis y de dos años, las mismas edades que tenían los pequeños Ruth y José el fatídico día de los hechos.
La última sesión de la vista oral dio comienzo a pasadas las 10:00 con la intervención de la fiscal María de los Ángeles Rojas, que mantuvo para el acusado la petición de 40 años de prisión por la comisión de dos delitos de asesinato con alevosía y la agravante de parentesco. Durante más de dos horas, la representante del Ministerio Público quiso demostrar ante los miembros del jurado la culpabilidad de José Bretón, quien para ella es "sin duda" un "asesino", ya que, tal y como insistió, no existen meros indicios para llegar a esta conclusión, sino "pruebas como puños".
La fiscal, que ha trabajado en el caso desde su comienzo, señaló que desde un primer momento la versión que ofreció José Bretón sobre los hechos que ocurrieron el 8 de octubre era "inverosímil", tal y como demuestran las reconstrucciones que se efectuaron en el Parque Cruz Conde, donde Bretón defiende que perdió a los niños. La fiscal aseguró que en las reconstrucciones se tardó el doble de tiempo que pudo tardar el acusado el día de los hechos como muestran las llamadas que el acusado hizo a su hermano Rafael. De este modo, Rojas defendió una vez más, tal y como refleja en su calificación provisional, que Bretón ideó un plan después de que su exmujer, Ruth Ortiz, decidiera poner fin a su relación matrimonial. Para ello hizo acopio de 270 litros de gasolina, que adquirió en Huelva, que "usó para quemar los cuerpos de los niños" en la hoguera que prendió el día 8 de octubre en la finca de Las Quemadillas.
Otra de las cuestiones que para la fiscal está probada es que el acusado realizó días previos a la desaparición un experimento con sus sobrinos para conocer su comportamiento ante lo que en días posteriores "pudiera pasar". Asimismo, se refirió a la compra de los tranquilizantes que les recetó el psiquiatra que en 2007 le trató tras un intento de suicidio. Según la fiscal, el acusado ha caído durante la fase de instrucción y en su declaración ante el Tribunal en contradicciones, ya que "en un principio no sabía dónde se encontraban los medicamentos, pero en el momento del juicio dijo que los había tirado a la basura". Este cambio de versión, según Rojas, lo ha ideado Bretón en la prisión para dar una coartada a la adquisición de los tranquilizantes que supuestamente suministró a los pequeños "para adormecerlos" o, incluso, "causarles la muerte".
Con estas pruebas, la fiscal reiteró que José Bretón "miente" en su relato de la sucesión de hechos el día de la desaparición que hizo en su declaración ante los miembros del jurado. La fiscal insistió en que el acusado acudió con el vehículo de su cuñado José Ortega a la finca de Las Quemadillas por la mañana para preparar su plan. Posteriormente, regresó con sus hijos, sobre las 13:53, antes de hacer una parada en el camino para supuestamente suministrarles los tranquilizantes.
Una vez en la finca, según defendió la fiscal, hizo una hoguera para quemar los cuerpos de sus hijos, tal y como concluyen las pruebas periciales, incluida la de la perito de la Policía Científica Josefina Lamas, que como puntualizó Rojas, reconoció que erró en su primer informe y que confirmó que los restos que analizó en septiembre de 2012 eran los mismos que ella recogió de la hoguera dos días después de los hechos.
En este punto, la fiscal además quiso evidenciar las afirmaciones de "menosprecio" vertidas por Lamas a la Policía y que, según señaló, "no venían a cuento". "La perito estaba dolida porque ha pasado de ocupar un cargo de reconocido prestigio a una actividad menos meritoria", dijo la fiscal poniendo en evidencia a la perito. Así, insistió en que la hoguera, como defienden los agentes, no fue removida y que la cadena de custodia de las muestras recogidas estuvo garantizada.
A modo de conclusión, la representante del Ministerio Público defendió que Bretón cometió el crimen guiado por el odio a su exmujer, Ruth Ortiz, después de que decidiera romper su matrimonio. "No quería perder el control de Ruth ni de sus hijos", reiteró, a lo que añadió que "acabó con la vida de los pequeños para hacerle a Ruth el mayor daño posible". Así, y a pesar de que se desconozca cómo acabó con les causó la muerte, para la fiscal lo que está claro es que el acusado quemó sus cuerpos en la hoguera.
Tras el informe de la fiscal, llegó el turno de la acusación particular. La letrada de la madre, Reposo Carrero, siguió un guión muy similar al que había llevado María de los Ángeles Rojas, ya que del mismo modo para ella tampoco hay duda de que el acusado asesinó a sus dos hijos en la finca de Las Quemadillas y que la actitud de Bretón desde el día que denuncia los hechos hasta la última sesión de la vista oral "es la principal prueba de su culpabilidad".
Reposo defendió que el acusado ha desarrollado "una actuación", desde el pasado 8 de octubre de 2011, como parte de "un plan criminal", preparado con antelación, que tenía como fin dar muerte a su hijos y ocultarlo. Y es que, según recalcó, la actitud que ha mostrado desde el fatídico día de los hechos es la que ha hecho dudar de su versión y ha minado su credibilidad. Es decir, "sus palabras, su actitud y su actuación son las que le delatan" y constituyen "la principal prueba de cargo" contra el acusado, del que dijo que asesinó a los niños para hacer daño a su mujer, Ruth Ortiz. "Matar a sus hijos le proporciona un placer permanente porque sabe que Ruth sufrirá el resto de su vida", dijo con rotundidad la letrada.
Carrero centró parte de su informe en la personalidad de Bretón. Así dejó claro que "no es una bestia salvaje, es un ser humano", aunque de "una maldad absoluta", que lo ha llevado a realizar un crimen que, según su opinión, no tiene ningún precedente en España ni en el extranjero. "Hemos conocido casos de padres o madres que matan a sus hijos en un momento de acaloramiento, pero no de una forma premeditada", señaló. En este sentido, aludió al acopio de combustible o realizar una hoguera en una zona apartada para que no fuese visible para los vecinos de las fincas colindantes. Es más, según señaló Carrero, Bretón "manipuló su móvil para no ser localizado" por su propia familia y borró todas las llamadas que podrían haberle incriminado, pero, "como buen neurótico, hizo fotos de las llamadas que le convenían", como de la que hizo al 112 avisando de que había perdido a sus hijos".
En su informe, la abogada de la madre de los niños también sacó a la luz el nombre de la perito policial Josefina Lamas. Según Carrero, si la agente no hubiese errado en su primer análisis de los restos "el caso Bretón no hubiese existido" ni "se le hubiese dado el protagonismo que se le ha dado al acusado". Por ello, y ante la demora del caso en el tiempo, la letrada pidió que se le haga entrega a Ruth Ortiz de los restos encontrados en la hoguera de los cuerpos de los niños, y que "Bretón asesinó para causarle dolor a Ruth sin compasión".
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