Málaga admite que es incapaz de frenar el 'botellón' en la Feria
El Ayuntamiento no consigue poner coto a la concentración en el centro de entre 20.000 y 30.000 personas
El Ayuntamiento de Málaga asume sin ambages su incapacidad para controlar el botellón en el centro histórico durante la Feria de Agosto. La concentración de varios miles de personas en las principales plazas y calles del casco antiguo, estampa que viene siendo objeto de polémica desde hace años, se mantiene inalterable en la presente edición, sin que la apuesta municipal por impulsar un nuevo modelo de celebración le ponga coto. La colmatación de espacios como las plazas Uncibay, Mitjana y La Merced se extienden en el tiempo más allá del horario oficial fijado por la Administración local para el desarrollo de la fiesta y que deben culminar, en la teoría, a las 18:00.
¿Por qué entonces del orden de "20.000 o 30.000 personas" sigue los festejos más allá? "No le podemos impedir que la gente esté quieta en una calle, no es posible desde el punto de vista legal", argumenta el concejal de Seguridad, Mario Cortés, quien subraya que el papel que juega la Policía Local ante tal aglomeración de personas es el de, fundamentalmente, velar por la seguridad ciudadana. "Aunque hacemos filtros en las puertas de acceso a las plazas, para evitar el paso de botellas de cristal, no se puede hacer más; es imposible", admite. Ni siquiera las ordenanzas municipales que a lo largo del resto del año pueden exponerse como elemento de disuasión son empleables en este período, dado que las mismas quedan inhabilitadas.
Incluso, lo que en ediciones anteriores llegó a emplearse como herramienta mediante la que provocar la marcha de los ciudadanos que alargaban la fiesta fuera de los locales de ocio del centro, el dispositivo de limpieza, se demuestra ahora inútil. Al menos así lo cree Cortés, quien señala de manera gráfica lo que está ocurriendo. "La gente se aparta pero en el momento en que el dispositivo de limpieza se va, vuelven a llenar las calles; se dejan las calles limpias, inmaculadas y vuelven a estar listas para que la gente vuelva a ellas", explica, al tiempo que añade: "si sumamos todos los espacios que hay, caso de Madre de Dios, Casapalma, Tejón y Rodríguez... es imposible que ningún dispositivo de seguridad o limpieza pueda hacer algo que la gente no quiera".
La constatación de que es inviable poner sobre la mesa una solución mediante la que evitar la aglomeración de miles de jóvenes una vez cerrado el horario de la Feria, lo que trae consigo numerosas molestias para los vecinos del casco antiguo, es compartida por el alcalde, Francisco de la Torre, quien más allá de las cuestiones de seguridad, apela al "autocontrol de la gente" y a la educación como factores clave para poner freno a esta situación.
A pesar de la contundencia de las imágenes tomadas por este periódico alrededor de las 19:30 del pasado martes en puntos como Uncibay y Mitjana, entre otros, el regidor del PP dice tener la impresión de que los festejos "van mejor que otros años". Preguntado por si el Ayuntamiento tiene intención de actuar para frenar esta dinámica, De la Torre responde: "cómo deciden ir a un sitio u otro o cómo deciden divertirse, es un tema muy libre y personal". A su juicio, lo que tiene que procurar el Consistorio es que "las cosas ocurran sin incidentes y con el máximo respeto".
Para el alcalde, la propuesta de música en directo en las plazas hasta las 18:00, con el fin de evitar el fenómeno del botellón, "ha funcionado muy bien, hasta cierta hora; a partir de ahí entra en juego el marco educativo en el que nos movemos, el marco de responsabilidad y de control de la gente", incidió, señalando, además, que lo ocurrido en la capital de la Costa del Sol se reproduce en otras muchas ciudades de España "en muchos momentos durante el año".
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