Tragedia a 12 millas de Chipiona

Un muerto y dos heridos muy graves en un accidente a bordo del buque de bandera turca 'Kemal KA'; los tres miembros de la tripulación inhalaron gases tóxicos al entrar en un tanque para inspeccionarlo

R.romero / Cádiz

11 de junio 2010 - 01:00

"Ha habido una explosión. Hay tres tripulantes heridos". El capitán del Kemal Ka, un buque tanque de bandera turca, dio la alarma que anunciaba la tragedia sufrida a las dos menos cuarto de la tarde de ayer, a 12 millas de la costa de Chipiona, en las proximidades de Salmedina.

Rápidamente, Salvamento Marítimo envió hacia el lugar a su helicóptero Helimer 219, con base en el aeropuerto de Jerez. Los ocupantes, con ayuda de una camilla, un cable y un rescatador, subieron a a bordo del helicóptero a los tres heridos y los condujeron de inmediato al aeródromo jerezano.

Allí les aguardaban con ambulancias efectivos del 061 de Emergencias Sanitarias, que no pudieron hacer nada por salvar la vida de una de las víctimas, el contramaestre del barco, Mustafá A.K., cuyo fallecimiento fue certificado en el propio aeropuerto.

Los otros dos heridos, el primer oficial y un marinero del Kemal Ka, Rasim R.C. y Salah O., fueron evacuados al hospital de Jerez, en estado muy grave.

Ambos fueron ingresados en la UCI (Unidad de Cuidados Intensivos), donde, por fortuna, al cierre de esta información, lograban estabilizarlos, según informaron fuentes del Servicio Andaluz de Salud (SAS).

Las primeras investigaciones realizadas a bordo del buque turco descartaron pronto que se hubiera registrado una explosión. Todo apunta a que fue un accidente laboral el que se cobró la vida del contramaestre, que habría fallecido a consecuencia de la inhalación de gases tóxicos al entrar en un tanque vacío del barco para proceder a su inspección, según las fuentes consultadas por este diario.

El siniestro tuvo lugar cuando la víctima bajaba por la escala del tanque. La emanación letal de gases acumulados en el tanque (lo que se conoce como el efecto pozo ciego) le habría hecho perder el conocimiento, cayendo al fondo desde una altura de cinco metros. Los otros dos tripulantes habrían acudido a socorrerlo, resultando igualmente gravemente intoxicados.

El buque, de 138 metros de eslora y 21 de manga, acababa de dejar en el puerto de Huelva su último cargamento, de aceite vegetal, y permanecía a unos veinte kilómetros de la costa chipionera, al borde de las aguas territoriales españolas, esperando órdenes de su armador, cuando tuvo lugar el terrible accidente, según fuentes de Salvamento Marítimo.

El barco pudo navegar después sin ayuda, hasta el fondeadero del Puerto de Cádiz, a unas dos millas de la bocana, donde quedó anclado con la autorización de la Autoridad Portuaria y la Capitanía Marítima, a la espera de que se determine la jurisdicción de las aguas donde se registró el siniestro. Y es que, al cierre de esta información, no se había aclarado aún si la tragedia había tenido lugar en aguas de Cádiz o bien de Huelva.

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