Grazalema, el pueblo andaluz que supera en 35 días la lluvia anual de San Sebastián y Santander
La localidad gaditana acumula 1.979,4 litros por metro cuadrado desde que comenzó 2026, un récord que supera las medias anuales del Cantábrico
En apenas cinco semanas de 2026, un pequeño municipio de la Sierra de Cádiz ha registrado más precipitaciones que las ciudades tradicionalmente más lluviosas de España en todo un año. Con 1.979,4 litros por metro cuadrado acumulados desde el 1 de enero hasta principios de febrero de 2025, Grazalema se ha convertido en el epicentro pluviométrico de un temporal sin precedentes en Andalucía.
Los datos facilitados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) revelan que este enclave andaluz ha superado con holgura los registros anuales completos de San Sebastián, que habitualmente recoge alrededor de 1.581 milímetros al año, Santander con 1.268 milímetros, y Bilbao con aproximadamente 1.200 milímetros. Una anomalía meteorológica que sitúa al sur peninsular en el foco de un episodio climático excepcional.
La cifra récord incluye los 1.279,4 litros recogidos durante el mes de enero de 2026 y otros 700 litros acumulados en tan solo cinco días de febrero que han transcurrido. Esta concentración extrema de precipitaciones contrasta radicalmente con el patrón habitual del norte de España, donde las lluvias se distribuyen de manera más uniforme a lo largo de los doce meses del calendario.
Consecuencias del temporal en la localidad serrana
La borrasca Leonardo ha dejado su huella en las calles y viviendas de Grazalema, donde se han alcanzado máximos diarios superiores a los 500 litros por metro cuadrado. La intensidad de las precipitaciones ha provocado situaciones insólitas: reventones de paredes por la presión del agua, filtraciones a través de enchufes y tomas eléctricas, y la transformación de las calles empinadas en auténticos torrentes.
Aunque los vecinos de esta localidad están acostumbrados a convivir con la lluvia y su arquitectura tradicional está específicamente diseñada para canalizar el agua mediante empedrados, canalones y sistemas de drenaje centenarios, la virulencia de este episodio ha desbordado todas las infraestructuras y previsiones locales.
Otras poblaciones de la comarca también han sufrido el embate del temporal. Benamahoma, Ubrique, Villaluenga del Rosario y Zahara de la Sierra figuran entre las localidades más castigadas por las precipitaciones persistentes, con acumulados que en algunos casos superan los 1.500 litros por metro cuadrado en el mismo período.
Comparativa con las ciudades más lluviosas de España
Para dimensionar la excepcionalidad del fenómeno, resulta imprescindible establecer una comparación detallada. Santiago de Compostela, considerada históricamente una de las capitales más húmedas del país, registra una media anual de aproximadamente 1.600 milímetros. Grazalema ha superado esta cifra en casi 400 litros, pero concentrados únicamente en poco más de un mes.
En el caso de San Sebastián, la capital guipuzcoana acumula sus 1.581 milímetros anuales en más de 150 días de lluvia a lo largo del año, con precipitaciones generalmente moderadas y constantes. Por el contrario, el municipio gaditano ha recibido volúmenes similares en episodios torrenciales concentrados en jornadas muy específicas, lo que multiplica el impacto sobre el territorio y las infraestructuras.
Santander, con sus característicos 1.268 milímetros anuales repartidos en días de lluvia fina y persistente, también queda claramente superada por los registros andaluces. Incluso Bilbao, con su clima oceánico y 1.200 milímetros de media, se sitúa muy por debajo del acumulado extraordinario de Grazalema en este arranque de 2026.
El paso de Leonardo
La situación vivida en el sur de España responde a un patrón meteorológico atípico que se intensificó desde finales de 2025 y se ha prolongado durante las primeras semanas de 2026. Las borrascas atlánticas, en lugar de descargar su humedad en el norte peninsular como es habitual, han encontrado condiciones favorables para penetrar profundamente en el Mediterráneo y descargar precipitaciones intensas sobre Andalucía.
Leonardo, la borrasca que ha protagonizado este episodio, ha actuado como catalizador de un fenómeno que los expertos califican como histórico en el contexto del clima mediterráneo andaluz. La combinación de masas de aire húmedo procedentes del Atlántico, el relieve montañoso de la Sierra de Cádiz y las temperaturas relativamente suaves ha generado condiciones ideales para precipitaciones torrenciales y persistentes.
Grazalema en el contexto pluviométrico europeo
Este municipio gaditano de aproximadamente 2.000 habitantes no es nuevo en los registros pluviométricos. Tradicionalmente, Grazalema ostenta el título de ser uno de los lugares más lluviosos de toda España, con medias anuales que habitualmente superan los 2.000 litros por metro cuadrado. Sin embargo, alcanzar casi esta cifra en apenas cinco semanas constituye un hecho sin precedentes recientes.
En el ámbito europeo, pocos lugares pueden compararse con estas cifras en tan corto período de tiempo. Regiones como los Alpes suizos, los fiordos noruegos o las montañas de los Balcanes registran precipitaciones elevadas, pero generalmente distribuidas a lo largo de períodos más extensos o en forma de nieve durante los meses invernales.
El episodio vivido en Grazalema ha despertado el interés por comprender mejor los fenómenos de precipitaciones extremas en España y su relación con el cambio climático. Los científicos señalan que, aunque la variabilidad meteorológica siempre ha existido, la intensificación de episodios extremos podría estar vinculada al calentamiento global.
Los modelos climáticos predicen que el Mediterráneo experimentará eventos más intensos y concentrados en el tiempo, aunque con una reducción en el volumen total de precipitaciones a lo largo del año. Este patrón coincide con lo observado en este inicio de 2026 en el sur peninsular.
Las autoridades locales y regionales están evaluando las consecuencias del temporal y estudiando medidas de adaptación para infraestructuras y sistemas de drenaje que permitan hacer frente a episodios similares en el futuro, reconociendo que la excepcionalidad de hoy podría convertirse en parte del nuevo patrón climático regional.
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