Una mujer es desahuciada por su familia en Motril

Dolores Ruiz, de 73 años, es obligada a dejar la vivienda tras una denuncia de sus propios hijos por el impago del alquiler

Rosa Fernández Granada

26 de abril 2014 - 05:04

Ni las 8.200 firmas recogidas, ni los papeles que en las últimas semanas habían presentado los abogados para aplazar la ejecución, ni la convocatoria de Stop Desahucios que llamaba a la movilización impidieron que a primera hora de la mañana de ayer Dolores Ruiz, de 73 años y aquejada de una enfermedad cardíaca, fuera privada de su vivienda por sus hijos y su ex marido en Motril (Granada). Un fuerte despliegue policial rodeó desde primeras horas las principales calles de acceso a la vivienda. Los agentes negaron el acceso a la zona para velar por la ejecución de la orden judicial. No se registraron incidentes y no hubo detenidos.

"Ha sido exagerado el despliegue de policías", criticó Ana Maldonado, del colectivo Stop Desahucios. "Al principio han estado con nosotros en la puerta, pero a la hora prevista nos han empujado brutalmente, nos han echado a un lado para dejar paso a los agentes judiciales y al cerrajero".

En el interior del inmueble, sentada en una esquina de su cama y apoyada en todo momento por su hija María del Mar -la única de sus vástagos que permanece a su lado- y otros familiares, Dolores Ruiz esperó el momento del desalojo. "¿Por qué tanta Policía?", preguntó. "Yo no quería tanta Policía". Minutos después entregó las llaves de la casa a la secretaria judicial: "Aquí las tiene". Y acto seguido, con la otra mano cogió la de la funcionaria para besarla. Luego, se fundió en un emotivo abrazo con su hija.

El juzgado de instrucción número 3 de Motril ejecutaba así la orden de desahucio tras la denuncia de la sociedad de su ex marido y sus propios hijos por el impago del alquiler, antes de que se haya podido juzgar si dicho contrato era nulo. Y, en caso positivo, el desahucio de ayer no habría tenido sentido.

Aún con los últimos enseres apilados, Dolores Ruiz abandonó, entre aplausos, la casa familiar acompañada en todo momento por su hija. "Yo he criado a esos niños -dijo a los periodistas refiriéndose a sus hijos- pensando que al final iban a ser buenos con su madre y no lo han sido, podíamos haber hablado de esto, lo otro o lo que fuere, no me creo que son ellos, hay una mano negra detrás", explicó. Y agregó: "Ha sido lo más duro".

"He entregado la vivienda dignamente, y eso es lo que ya hace mucho tiempo había pensado hacer, porque a mí nadie me tiene que decir lo que tengo que hacer", continuó la mujer, que añadió que perdona a sus hijos, aunque no olvida. Al otro lado del cordón policial, a varios metros de la casa, decenas de familiares y vecinos mostraban a gritos su solidaridad con ella: "Loli no estás sola, Loli no estás sola", coreaban.

Su hija, más emocionada que su progenitora, con lágrimas en los ojos, lamentó que "no tenía que haberle pasado esto a mi madre, me da mucha pena que ella esté pasando por todo esto, menos mal que mi tío Fernando y mi tía Paca han estado al pie del cañón y no nos han dejado ni un segundo". También agradeció la actitud de las personas que habían pasado la noche con sacos de dormir en la puerta, "con el frío que ha hecho esta noche, estaban pendientes y me decían que no me preocupara y que atendiera a mi madre para que no le faltara de nada". A partir de ahora, Loli vivirá con su hija y su yerno. "Le pondré delante todo el tiempo a mi bebé chiquitillo para que no piense".

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