Una nueva presa en el Agrio inyectará agua dulce en el corazón de Doñana

La CHG la incluye en la revisión del Plan Hidrológico del Guadalquivir, que saldrá mañana Se asentará sobre la escombrera de Aznalcóllar, ahorrando costes y plazos

Localización de la actual presa del río Agrio y de la escombrera minera, donde se ubicará el nuevo pantano.
Localización de la actual presa del río Agrio y de la escombrera minera, donde se ubicará el nuevo pantano.
Raquel Rendón Huelva

29 de diciembre 2013 - 05:04

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) planea construir un nuevo embalse en la zona alta del río Guadiamar con el que inyectar agua dulce a las marismas y lagunas del corazón del Espacio Natural de Doñana y garantizar el suministro a los regantes de la Corona Norte del parque nacional. El proyecto se incluye en el Esquema de Temas Importantes para la Revisión del Plan Hidrológico de la Demarcación Hidrográfica del Guadalquivir, que sacará mañana a información pública el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. El documento, en el que se avanzan los asuntos más relevantes que se incluirán en el Plan Hidrológico del Guadalquivir (sobre el que la CHG comenzará a trabajar el 2 de enero), quedará desde el lunes abierto a las alegaciones ciudadanas e incorpora diversos estudios de regulación de la cuenca del río andaluz.

El jefe de la Oficina de Planificación Hidrológica de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, Agustín Pastor, adelantó a Huelva Información que el estudio de regulación incluye varias actuaciones importantes en el Guadiamar, en cuya parte baja se pretende construir otro embalse, "pero será más a largo plazo". La intervención más inmediata está relacionada con el río Agrio, en la zona alta del afluente del Guadalquivir.

A escasos kilómetros de la localidad sevillana de Aznalcóllar, la empresa minera Boliden-Apirsa construyó un embalse que usaba en su explotación de zinc y que contiene agua dulce procedente del Agrio, una balsa que nada tiene que ver con la que se rompió y provocó el desastre medioambiental del año 1998.

Ese mismo año, cuando la compañía abandonó la explotación, este embalse pasó a ser dominio público hidráulico, asumiendo su titularidad la CHG. "Es una presa que está muy bien construida y que regula uno de los afluentes más importantes del Guadiamar, el Agrio", pero tiene un gran problema: a escasos tres kilómetros río abajo, junto a Aznalcóllar, existe una escombrera de una explotación minera de más de 50 años de antigüedad "que tapa el río por completo". Por este motivo, la Confederación se ve obligada a mantener siempre por debajo del 50% la capacidad del pantano del Agrio, "puesto que, cuando hay una riada, no podemos soltar agua por los aliviaderos de golpe porque se inundaría la localidad y tenemos que hacerlo muy despacio", explicó Pastor a este rotativo.

La CHG valoró dos alternativas: ampliar el cauce retirando la escombrera o convertir ésta en un nuevo pantano. Y es la segunda opción la que ha ganado peso. Agustín Pastor adelanta que "sería un embalse mayor que el del Agrio, con más del doble de capacidad, y se surtiría también de las aguas del arroyo Crispinejo", acabando paralelamente con los riesgos de inundación de la población colindante a la zona.

La metamorfosis de la escombrera -"el cuerpo del embalse sería la propia escombrera"- permitiría acumular más agua en la zona alta del Guadiamar, ahorrar costes y acortar los tiempos de respuesta. El jefe de la Oficina de Planificación Hidrológica de la CHG observa que "si una presa convencional se construye en un plazo de entre cinco y ocho años, ésta podría estar hecha en dos o tres años, aunque siempre se puede demorar algo más por la tramitación administrativa y medioambiental".

En cualquier caso, significaría que los plazos se reducirían "a una tercera parte y que el coste sería la quinta parte de lo que habría que invertir en una presa nueva", algo muy a tener en cuenta en el actual contexto de crisis económica en que la inversión en obra pública se ha reducido drásticamente.

Aunque Pastor no quiso concretar la capacidad del futuro pantano del Agrio, sí precisó que la del actual es de 40 hectómetros cúbicos, "de los que sólo aprovechamos 20". El nuevo podría superar los 80 hectómetros cúbicos de agua almacenada.

"Ahora mismo no somos capaces de prevenir riadas y tenemos problemas para dotar de agua superficial a la Corona Norte de Doñana". Pero con la nueva presa se reduciría radicalmente la preocupante desecación de las marismas del parque nacional. Su incidencia tendría dos vertientes: por un lado, se incrementaría el aporte de agua a las lagunas cada vez que se desembalsara; por otro, menguarían significativamente las extracciones de agua subterránea para riego (que esquilman los acuíferos del espacio natural), ya que "el suministro para los agricultores de la zona norte estaría garantizado; tendrán agua superficial suficiente para su actividad". En definitiva, "el gran beneficiario de esto va a ser el parque natural".

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