TOROS EN SEVILLA 2020 El "gran honor" de Albert Oehlen

  • La Real Maestranza ficha para su colección de carteles al cotizado pintor alemán, discípulo de Sigmar Polke, que reinterpreta digitalmente un dibujo taurino que realizó en Sevilla hace 20 años

Albert Oehlen (Krefeld, Alemania, 1954) posa en Sevilla ante su cartel para la Maestranza. Albert Oehlen (Krefeld, Alemania, 1954) posa en Sevilla ante su cartel para la Maestranza.

Albert Oehlen (Krefeld, Alemania, 1954) posa en Sevilla ante su cartel para la Maestranza. / Antonio Pizarro

Albert Oehlen (Krefeld, Alemania, 1954) es uno de los artistas más prestigiosos del mundo, un referente de la renovación pictórica iniciada en Alemania por Gerhard Richter o Sigmar Polke, quien fue su maestro en la escuela superior de Bellas Artes de Hamburgo (1978-1981). Oehlen irrumpió a principios de los años 80 en la inquieta comunidad artística de Berlín y sobre todo en Colonia, por entonces la capital de la escena emergente alemana y donde en 1981 protagonizó su primera individual junto con Martin Kippenberger. Lo hizo de la mano del galerista Max Hetzler, que continúa representándole aunque además Oehlen forma parte de la escudería de Larry Gagosian, uno de los galeristas más influyentes.

Al irreverente y genial Kippenberger (1953 - 1997), "mi gran amigo", lo recuerda varias veces Oehlen durante su intervención en el Salón de Carteles de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. El pintor derrocha simpatía y humildad mientras presenta su cartel anunciador de la temporada 2020, la primera obra digital que ingresa en la valiosa colección contemporánea que inició el recordado pintor y caballero maestrante Juan Maestre.

"La base de este cartel es un dibujo muy suelto de un torero que realicé en España hace 20 años. Quería que expresara y fuera coherente con mi visión del tema, pero también que funcionara de cerca y de lejos", declara el artista, que escaneó el diseño original, pintado en grafito con líneas muy libres, y lo trató en el ordenador añadiéndole diseños y el color naranja con el que dialoga el negro.

"El naranja es un color que siempre me ha gustado y que aquí remite a mis cuadros antiguos, a los que pinté cuando vivía en Sevilla. Sé que no es el color albero de la arena ni lo pretendo. La mancha naranja que se sobrepone a la figura del torero me sugiere obviamente el pitón pero también el movimiento del capote", reflexiona el pintor, que reconoce que "como todos los artistas contemporáneos, también estoy en deuda con Pablo Picasso y su visión de la lidia". Mediante la yuxtaposición de cuadrados pequeños en las piernas y los brazos, Oehlen alude a la riqueza material del traje de luces, "aunque parto de un elemento sin conexión con tejidos o telas".

"Con Kippenberger", rememora, "vi muchas corridas en Sevilla, en Ronda y también en pueblos pequeños, hablamos bastante de toros durante nuestra estancia en España. No es un tema que se debata mucho en Alemania en este momento pero cuando se hace refleja las tendencias dominantes y al hablar de la tauromaquia en mi país la gente suele referirse al sufrimiento del animal por encima de otras cuestiones. Por eso, cuando me preguntan mi opinión, suelo remitir a la relación que Francia mantiene con los toros, donde hay una afición creciente y una valoración del componente artístico de la lidia".

Santiago de León Domecq, Albert Oehlen, Pepe Cobo y Ramón Valencia, de la empresa Pagés, presentando el cartel. Santiago de León Domecq, Albert Oehlen, Pepe Cobo y Ramón Valencia, de la empresa Pagés, presentando el cartel.

Santiago de León Domecq, Albert Oehlen, Pepe Cobo y Ramón Valencia, de la empresa Pagés, presentando el cartel. / Antonio Pizarro

La Real Maestranza de Sevilla, a través del especialista en arte Pepe Cobo, le encargó a Oehlen la realización del cartel de una de sus temporadas más simbólicas y especiales. Cobo, que fue galerista de La Máquina Española pero nunca ha representado a Oehlen, recuerda que lo conoció en 1986. "Vino a Sevilla con Kippenberger y tuvo un estudio y una casa en Carmona, se integró bien en esta ciudad y en nuestra cultura. En aquellos años Kippenberger y él eran bastante traviesos, transgresores. Nos tratamos bastante y recuerdo haber visto en una colección particular unos dibujos suyos, muy sintéticos, sobre toros y toreros. Cuando Santiago de León Domecq me propuso el reto de elegir el autor del cartel de 2020 pensé inmediatamente en Oehlen pero esperaba una respuesta negativa porque sé bien lo ocupado que está. Así que mi alegría fue tremenda cuando me contestó por email de forma escueta: 'Para mí es un gran honor'. El resultado es un cartel honesto, hecho desde su propio lenguaje pero en un plano digital. Un cartel que es una síntesis personal de su visión de la lidia y que continúa algo que estaba en sus archivos, en su memoria, en su quehacer". "Pero además", añade Cobo, "este cartel eleva el nivel de la colección, aporta la importancia mundial de Oehlen y ofrece su opinión sobre el mundo del toro, tan cuestionado en este momento".

En declaraciones a este medio, Oehlen asegura que es consciente de que no podrá evitar la polémica. "Es un encargo que tiene truco", sostiene con humor ante las obras de sus predecesores. "A primera vista el cartel de Alex Katz me ha parecido maravilloso pero luego supe que había gente que pensaba que no había representado bien la anatomía del toro. Sé que habrá quienes no queden satisfechos con mi trabajo porque hay varios temas en juego: que sea una obra artística relevante, que funcione como cartel, que represente el tema... En esta colección hay carteles que funcionan muy bien en la calle como el de Sicilia, que es fresco y busca un camino que se aparta de lo obvio. Y también he encontrado sorpresas: por ejemplo, no soy un fan de Botero pero su cartel me ha parecido uno de los mejores del conjunto y me ha hecho modificar mi opinión sobre su obra, eso es interesante".

Oehlen vuelve a Kippenberger y a la luz de Carmona. "Juana de Aizpuru tenía entonces su galería en Sevilla y nos ayudó a encontrar casa. Carmona fue para Martin y para mí una temporada de concentración, de intentar hacer algo nuevo. Fueron años muy importantes, que marcaron un punto de inflexión en nuestras carreras, en nuestro modo de cuestionar formalmente la abstracción y la figuración. Después me instalé un par de años en Madrid antes de abandonar España", recuerda el artista, que actualmente vive en la Suiza alemana.

"Sobre si es un cartel abstracto o figurativo para mí es lo mismo, no hay diferencia"

También Pepe Cobo reflexiona sobre la importancia de incorporar a la colección de la Real Maestranza un trabajo que tiene su génesis en la experiencia sevillana del artista. "En Carmona, Albert Oehlen se centró en el análisis de la abstracción para ver por dónde se podía avanzar. De Sigmar Polke aprendió el uso de técnicas y materiales pero es aquí donde pasa de la figuración a la abstracción", rememora el galerista.

"¿Es un cartel abstracto o figurativo?", le pregunta este medio a Oehlen antes de despedirse."Para mí es lo mismo", asegura. "No hay esa diferencia".

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