Hasta el 9 de mayo de 2021

La vitalidad del arte joven andaluz

  • El CAAC inaugura 'Entre las formas que van hacia la sierpe y las formas que buscan el cristal'

La consejera de Cultura ante la instalación de Moreno & Grau.

La consejera de Cultura ante la instalación de Moreno & Grau. / José Ángel García

Alba Moreno y Eva Grau viajaron a Islandia en 2016 y su experiencia en el glaciar Vatnajökull es el origen de la fascinante instalación La piel contra la roca, creada este 2020 combinando vidrio, cobre, madera, resina y fotografía. Una mano que sostiene un trozo de hielo y lo va moldeando con su calor hasta que logra cerrar el puño sirve a estas malagueñas como reflexión sobre la lejanía, el silencio y la memoria, pero también como metáfora de su realidad como colectivo artístico: dos identidades que se funden en una sola. Moreno & Grau (1985 y 1989) forman parte de la docena de jóvenes artistas andaluces convocados en Entre las formas que van hacia la sierpe y las formas que buscan el cristal, título extraído del inicio de Vuelta de paseo, el primer poema de Poeta en Nueva York de Federico García Lorca. Con la primera edición en castellano y en lengua inglesa de la obra, cedidas por la Fundación García Lorca, se abre esta muestra comisariada por el escritor y crítico de arte Joaquín Jesús Sánchez y la coordinadora de exposiciones del CAAC, Roxana Gazdzinski Gutiérrez.

El arte textil de Irene Infantes emplea lana y borra de colchones antiguos. El arte textil de Irene Infantes emplea lana y borra de colchones antiguos.

El arte textil de Irene Infantes emplea lana y borra de colchones antiguos. / José Ángel García

La exposición puede verse hasta el 9 de mayo de 2021 en el claustrón sur del antiguo monasterio cartujo, cuyo pasillo central recorre la obra de la sevillana Mercedes Pimiento (1990), que investiga al igual que ocurre con Florencia Rojas (Córdoba, Argentina, 1984) la arquitectura e historia del edificio. Todas las propuestas han sido creadas en los últimos meses específicamente para esta muestra y la de Pimiento parte de materiales hallados en las rehabilitaciones llevadas a cabo en los últimos años en el CAAC, como un capitel original, ubicado en el atrio de la entrada a la iglesia, que ella reproduce mediante moldes y contramoldes; piezas huecas y permeables que coloca también en el exterior para atravesar el monasterio y llegar a la huerta del claustrón.

Patricia del Pozo en el CAAC con los comisarios y artistas de la muestra. Patricia del Pozo en el CAAC con los comisarios y artistas de la muestra.

Patricia del Pozo en el CAAC con los comisarios y artistas de la muestra. / M. J. López

"Estos proyectos concentran diversos lenguajes artísticos: instalaciones sonoras, obra textil, pintura, fotografía, escultura... Y hemos querido establecer un diálogo entre todos ellos", recalca Roxana Gazdzinski. La muestra sigue los pasos de la exposición de finales de 2016 ¿Qué sienten, qué piensan los artistas andaluces de ahora? y confirma "la variedad de intereses del trabajo que realizan estos artistas", según sus comisarios, pero también celebra la envidiable primera madurez que han alcanzado estos jóvenes, muchos de los cuales no residen ya en la comunidad.

Al presentar estos trabajos, la consejera de Cultura y Patrimonio Histórico, Patricia del Pozo, no dudó en destacar "la extraordinaria pluralidad del arte joven andaluz", que está representado aquí también por los granadinos Álvaro Albaladejo (1983) y Pablo Capitán del Río (1982), los jerezanos Ana Barriga (1984) y Christian Lagata (1986), el gaditano José Manuel Martínez Bellido (1992), el malagueño Álvaro Escalona (1985), la jiennense Valle Galera (1980) y los sevillanos Manuel M. Romero (1993) e Irene Infantes (1989). Esta última trabaja principalmente el arte textil, como vemos en su proyecto específico para esta muestra. "Irene Infantes ha creado dos obras de gran tamaño con lana y borra sacadas de colchones antiguos y que ha compactado sobre papel de algodón para sacarlas de contexto y revalorizar esos materiales tan humildes", explica la comisaria ante las dos entregas de El equilibrio del arropo.

Intervención de Pablo Capitán del Río junto a los antiguos hornos de la Cartuja. Intervención de Pablo Capitán del Río junto a los antiguos hornos de la Cartuja.

Intervención de Pablo Capitán del Río junto a los antiguos hornos de la Cartuja. / José Ángel García

Muy cerca de los pintorescos hornos que se empleaban en la fábrica de Pickman Pablo Capitán establece un diálogo con el espacio y despliega una gran pieza metálica que, aunque parece un crucifijo, es en realidad una estufa.

El recorrido expositivo está lleno de trabajos admirables que se ven potenciados por el excelente montaje. Del diálogo entre la naturaleza de los materiales y su sentido al descontextualizarlos, como ocurre con la obra de Christian Lagata, pasamos a las abstracciones sonoras de Escalona o a sugerentes reflexiones sobre la pintura (Manuel M. Romero), la fotografía (Martínez Bellido) y el espacio (como ocurre con la moldura de escayola recubierta de permanganato de potasio que Álvaro Albaladejo instala en el techo).

Instalación en el techo del granadino Álvaro Albaladejo. Instalación en el techo del granadino Álvaro Albaladejo.

Instalación en el techo del granadino Álvaro Albaladejo. / M. J. López

El recorrido puede concluirse en la capilla de San Bruno, donde la obra de Valle Galera toma como partida el poema de Lorca Paraíso de los negros para establecer una estremecedora -e imprescindible- discusión sobre la idea de violencia que dialoga con el calvario de la hornacina y los diversos símbolos pasionales.

Ante 'Junto a ti', el espacio intervenido por Ana Barriga. Ante 'Junto a ti', el espacio intervenido por Ana Barriga.

Ante 'Junto a ti', el espacio intervenido por Ana Barriga. / José Ángel García

También en Lorca se inspira Ana Barriga en su intervención a gran escala Junto a ti donde, fiel a su trayectoria, emplea columnas de colores, cenefas y viñetas, y sobre todo recurre al humor, para ofrecer una percepción nueva del poema Vuelta de paseo. Barriga lo representa aquí con inscripciones irónicas y lúdicas, invitando al espectador a una radical inmersión en la obra de arte y en el imaginario lorquiano mediante un jeroglífico que ofrece pautas para reflexionar sobre la vida y la muerte del poeta granadino y sobre su legado literario. Es la mayor intervención en un espacio que Ana Barriga ha realizado hasta la fecha y la prueba de que el arte andaluz actual sigue rompiendo patrones y provocando asombro y belleza.

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