Incapacidad permanente: El INSS deniega hasta el 90% de las primeras solicitudes

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Incapacidad permanente: El INSS deniega hasta el 90% de las primeras solicitudes
Incapacidad permanente: El INSS deniega hasta el 90% de las primeras solicitudes

26 de febrero 2026 - 00:00

Durante los últimos años, en España han aumentado las pensiones por incapacidad de forma notable, superando el millón de personas que las perciben. De hecho, los datos muestran un repunte en el volumen de peticiones entre 2024 y 2025.

Aún así, esta cifra contrasta con la realidad. El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) rechaza alrededor del 90% de las solicitudes iniciales. Una cifra que no se debe interpretar como una falta de dolencias reales, sino como el resultado de un sistema de evaluación que prioriza la capacidad laboral teórica sobre el diagnóstico clínico.

Para quien padece una patología limitante, recibir una resolución negativa genera una profunda sensación de desamparo, pero entender los mecanismos internos de este proceso es el primer paso para transformar ese rechazo en un derecho reconocido.

Los principales motivos de denegación inicial

La causa más recurrente por la que el INSS tumba una solicitud incapacidad es la falta de lo que técnicamente se denomina limitaciones funcionales agotadas. El organismo suele argumentar que el trabajador todavía tiene posibilidades de mejoría médica o que no se han probado todos los tratamientos disponibles. En este sentido, la administración no niega que el ciudadano sufra una enfermedad, sino que considera que su situación no es todavía definitiva o lo suficientemente grave como para salir del mercado laboral. Muchos solicitantes cometen el error de centrar su defensa en el nombre de su enfermedad, cuando lo que se evalúa de verdad es si esa patología impide realizar las tareas fundamentales del puesto de trabajo. Si el informe no detalla con precisión qué movimientos o esfuerzos no puede realizar el paciente, la denegación es casi segura.

Otro motivo de rechazo se debe a la inconsistencia entre el cuadro clínico y los requisitos del puesto. Si el INSS detecta que las secuelas del trabajador son compatibles con una jornada laboral —aunque sea con molestias—, denegará la prestación.

En muchas ocasiones, la denegación llega solo porque el expediente carece de un hilo conductor que conecte de forma lógica la dolencia con la imposibilidad de cumplir con el trabajo, dejando al solicitante en un limbo legal y económico.

Errores habituales que se pueden evitar

Uno de los fallos más castigados por el Equipo de Valoración es la presentación de informes médicos demasiado genéricos o desactualizados. Presentar documentos que solo mencionan diagnósticos sin especificar las secuelas funcionales es un camino directo al fracaso. El tribunal necesita datos medibles y objetivos, no descripciones subjetivas del dolor que no se puedan contrastar con evidencia clínica.

La actitud y la comunicación durante la entrevista personal con el evaluador son determinantes. Muchos solicitantes, por pudor o por un intento inconsciente de aparentar fortaleza, minimizan sus síntomas o explican de forma imprecisa las tareas de su profesión habitual. Esta falta de claridad genera incoherencias que el INSS utiliza para justificar que el trabajador es apto para el servicio. Por otro lado, exagerar las limitaciones también suele ser contraproducente, ya que los evaluadores detectan la falta de concordancia entre las pruebas físicas y el relato. La clave reside en la coherencia: cada palabra dicha en la entrevista debe estar respaldada por un documento médico. Olvidar este detalle o ignorar su importancia comprometen el acceso a los diferentes grados de incapacidad.

Cómo reclamar con éxito y revertir una negativa

El sistema español permite impugnar una negativa por incapacidad permanente mediante la reclamación previa, un recurso administrativo donde se tiene la oportunidad de rebatir los argumentos del INSS y aportar las pruebas que faltaban. En esta fase, la clave está en identificar qué punto de la resolución es erróneo y mostrar informes que contradigan la tesis de la administración. Es fundamental actuar dentro de los plazos legales, ya que cualquier demora puede suponer la pérdida definitiva de la oportunidad de reclamar por esa vía y tener que esperar años para iniciar un proceso nuevo.

Si la reclamación previa se desestima, algo que ocurre con frecuencia debido a que el propio INSS actúa como juez y parte, se abre la vía judicial. Es en el Juzgado de lo Social donde las probabilidades de éxito aumentan. Los jueces tienen una visión mucho más amplia y menos presupuestaria que la administración, valorando la prueba con una profundidad que el tribunal médico a menudo ignora.

Campmany Abogados, bufete especializado en este tipo de reclamaciones, explica que la perseverancia es un factor determinante. Aunque el inicio del proceso sea desalentador debido a ese alto porcentaje de denegaciones, la jurisprudencia demuestra que un caso bien armado, con pruebas sólidas y una defensa adecuada, tiene muchas posibilidades de acabar con el reconocimiento de la incapacidad permanente y la correspondiente protección social que el trabajador merece.

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