The Wonderland | Crítica Alicia en los confines del mundo

Una imagen del largometraje anime 'The Wonderland', de Keiichi Hara. Una imagen del largometraje anime 'The Wonderland', de Keiichi Hara.

Una imagen del largometraje anime 'The Wonderland', de Keiichi Hara.

Creador de la popular e irreverente serie animada Shin Chan y director de numerosos episodios de la no menos famosa Doraemon, el dibujante, guionista y animador japonés Keiichi Hara se ha labrado poco a poco una carrera en el formato largo (Colorful, Miss Hokusai) que se aleja del punto iconoclasta y algo gamberro de aquellas primeras propuestas para suavizar las formas y diseños, siempre tras la estela de Miyazaki y su escuela, y desarrollar relatos de índole fantástica que conjugan la frontera y el tránsito de lo real a lo maravilloso como esquema recurrente.

The wonderland es el primero de sus largos que se estrena comercialmente en salas españolas, un relato de iniciación juvenil con mensaje ecologista que se mueve entre la prosaica realidad del instituto y la vida familiar y la irrupción de lo fantástico y lo mágico para propulsar una aventura por mundos y pantallas multicolor, algunos de ellos ciertamente deslumbrantes, donde la paleta de tonos pastel, los personajes salidos de un universo literario europeo (de Carroll a las leyendas artúricas) y los flecos de la estética y la parafernalia steam-punk caminan de la mano en una sucesión de escenas y paisajes atravesados por la niña Anake, su tía y un variopinto grupo de alquimistas, pequeños aprendices, príncipes encantados, aves y peces gigantes o insectos parlanchines cuyo destino final, en inevitable metáfora, no es otro que salvar el planeta de su inminente destrucción fruto del cambio climático provocado por el hombre.

No demasiado original en su trazado aventurero ni tampoco especialmente ágil en su progresión narrativa, algo previsible en su repliegue y con inevitables momentos videoclip a golpe de cancioncilla J-Pop, The Wonderland no pasará a los anales del anime contemporáneo pero mantiene viva con dignidad y oficio artesanal la llama de otro modelo posible para el cine infantil y juvenil.