El Betis de Pellegrini garantiza que siempre vuelve, pero siempre (2-0)

La crónica

Los verdiblancos, una vez más, imponen su madurez competitiva ante un rival que todavía puede ser directo durante la segunda vuelta

Aitor Ruibal y Pablo Fornals deciden un duelo táctico de alto nivel en el que se produjo la expulsión de Comesaña por una dura entrada a Lo Celso

Así le hemos contado el Betis-Villarreal

Pablo Fornals dispara con la derecha desde el borde del área para marcar el gol definitivo del Betis.
Pablo Fornals dispara con la derecha desde el borde del área para marcar el gol definitivo del Betis. / Antonio Pizarro

El Real Betis Balompié siempre vuelve con Manuel Pellegrini Ripamonti al mando. Los verdiblancos consiguieron un triunfo de enorme prestigio frente a un Villarreal que llegaba con el cartelito de aspirante al título de Liga después de protagonizar una primera vuelta del campeonato de ensueño. Pero los verdiblancos, una vez más con el técnico chileno, supieron adaptarse a las circunstancias para firmar un brillante triunfo gracias a los goles de Aitor Ruibal y Pablo Fornals, dos de sus hombres que nunca fallan tampoco.

Los goles llegaron en la segunda mitad y sirvieron para decantar hacia el lado verdiblanco un pulso que se había mantenido en lo más alto hasta ese remate del lateral derecho bético, dentro de su amplio catálogo de posiciones, para sacar rédito después de un mal despeje de Dani Parejo. Después, Pablo Fornals sí marcaría un tanto bastante bello, con un disparo desde la frontal del área imposible para Luiz Junior después de un control no menos brillante del castellonense.

Se afianzaba de esta manera un triunfo de mucho mérito para los béticos, ya que el Villarreal no es un buen cliente en la presente temporada y no hay más que repasar la cuenta de resultados del equipo de Marcelino García Toral para corroborarlo. Pero este Betis, cuando juega serio y concentrado, es capaz de salir con una sonrisa en la cara esté el rival que esté enfrente.

Esos dos tantos llegaban en el momento justo después de un acto inicial bastante equilibrado. Porque la primera parte iba a tener un ritmo trepidante por parte de ambos equipos, el espectáculo era intenso, no había apenas respiros para ninguno, ni unos ni otros, pero eso no quiere decir que el número de ocasiones de gol se correspondiera con ese ir y venir por ambas partes. Al contrario, los verdiblancos llegarían a través de Pablo Fornals después de un error de Renato Veiga (22’) y con un paradón de Luiz Junior a Marc Roca en una pelota que había quedado suelta dentro del área después de varios duelos sin éxito por parte de futbolistas de las dos escuadras (40’).

Acierto

El Betis resolvió un partido muy igualado gracias a su eficacia tras el descanso y a una acción disciplinaria que condicionó el tramo final

El susto para los anfitriones, mientras, llegaría con un remate a bocajarro de Mikautadze después de un balón peleado por Pedraza con Aitor Ruibal (29’), empujón incluido. Álvaro Valles estuvo muy acertado tapando el primer poste.

Más aproximaciones que ocasiones

Fueron las opciones claras para haber subido un tanto al marcador, el resto fueron uys, aproximaciones con superioridad numérica y malos pases al final o acciones acertadas de los defensores, que también hay que ser justos a la hora de ponderar a quienes se encargan de proteger a sus guardametas.

Lo que sí se disputaba era un encuentro con los roles perfectamente marcados por los entrenadores para los dos equipos. Tanto el Betis como el Villarreal saben perfectamente a lo que juegan siempre y su primera premisa es no descolocarse jamás. Los hombres de Pellegrini lo hacen casi siempre bajo el dibujo de 1-4-2-3-1 y con él se manejan a la perfección sea el delantero Cucho Hernández, el Chimy Ávila o cualquier otro. Existe una referencia móvil arriba y muchos hombres llegando desde atrás en segundas oleadas para tratar de sorprender.

Paciencia

Los verdiblancos supieron esperar su momento, castigaron los errores del rival y cerraron un triunfo de alto valor

Marcelino, en cambio, pone a los suyos con un 1-4-4-2 y ese esquema es inamovible, tiene que ocurrir un verdadero cataclismo para que los futbolistas se salgan de los parámetros. Eso sí, los dos técnicos quieren, de una forma u otra, que el balón les pertenezca o, al menos, disponer de él el tiempo justo para hacerle daño al adversario. Nada de fútbol de mentira, la aspiración es llegar lo antes posible y con acierto, por supuesto.

En esas ideas balompédicas, ninguno de los dos equipos fue capaz de desordenar al rival durante el primer periodo, cuando el físico individual de cada futbolista le permite estar atentos a las ayudas a los compañeros para cerrar todos los espacios. Así fue por los dos lados y a nadie le podía extrañar el cero a cero final mientras los espectadores la tomaban con la figura de un García Verdura que repartía errores y aciertos por igual.

Tres jugadas decisivas

Estaba, por tanto, el pulso en lo más alto cuando llegaría la primera de las tres jugadas decisivas. Un centro al área de Antony no era bien despejado por Parejo en una situación algo menos habitual para él. Y ahí estaba el chico para todo, el gran Aitor Ruibal, para decantar el fiel de la balanza hacia el lado de los locales. Remate preciso, casi quirúrgico, imposible para Luiz Junior y el Betis se había puesto por delante.

Control

La madurez del equipo de Pellegrini y su firmeza táctica fueron decisivas ante un Villarreal exigente y bien estructurado.

Nadie podría discutir el mérito del cuadro verdiblanco para esta situación, sobre todo porque todo estaba muy equilibrado y pendiente de cualquier acción favorable para que todo fuera ya cuesta abajo. La segunda de las tres jugadas decisivas tiene que ver con la mala cabeza de Comesaña, que convierte el pique con Lo Celso en una situación lesiva para los intereses del Villarreal. Tijereta innecesaria, tarjeta roja directa. García Verdura no lo dudó.

El Betis ya tenía más que encarrilada la situación y sólo hacía falta el certificado final, la tercera acción decisiva. Balón que le llega a Pablo Fornals en el borde del área, se acomoda la pelota con el control y lanza un derechazo preciso y brillante para ajusticiar al equipo de su tierra, además del Castellón, claro.

Manejo

Dos acciones bien ejecutadas y el control emocional permitieron al Betis imponerse en un duelo de máxima exigencia

Triunfo, pues, de un Betis que espanta cualquier tipo de dudas sobre su rendimiento, algo que suele ser muy habitual con Pellegrini al frente. Los malos pensamientos son breves paréntesis para una escuadra que siempre es tremendamente fiable a la hora de instalarle a todos los béticos en sus rostros el emoticono de la sonrisa. Este Betis, está claro, es pura felicidad para los suyos.

Ficha técnica

2 Real Betis Balompié: Álvaro Valles; Aitor Ruibal, Bartra, Natan, Valentín Gómez; Altimira, Marc Roca; Antony (Ángel Ortiz, 89’), Fornals, Lo Celso (Riquelme, 79’); y Chimy Ávila (Pablo García, 72’).

0 Villarreal CF: Luiz Júnior; Pau Navarro (Mouriño, 46’), Juan Foyth, Renato Veiga, Pedraza (Cardona, 46’); Buchanan, Dani Parejo, Santi Comesaña, Alberto Moleiro (Maciá, 81’); Gerard Moreno (Pepe, 65’) y Mikautadze.

Goles: 1-0 (57’) Aitor Ruibal aprovecha un balón suelto tras un mal despeje de Parejo a un centro de Antony y marca con la derecha. 2-0 (83’) Pablo Fornals se acomoda el balón en el borde del área y lanza un disparo cruzado con la derecha.

Árbitro: García Verdura (catalán). Expulsó al visitante Santi Comesaña (76’), por una dura entrada por detrás a Lo Celso. Amonestó a Valentín Gómez, Bartra, Riquelme, Pedraza, al técnico Marcelino García Toral y Mouriño.

Incidencias: Partido de la jornada 20 de LaLiga EA Sports celebrado en el Estadio de la Cartuja ante 60.138 espectadores.

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