Las hijas del Reich | Crítica Serpiente nazi en el paraíso inglés

Judy Dench, en 'Las hijas del Reich'. Judy Dench, en 'Las hijas del Reich'.

Judy Dench, en 'Las hijas del Reich'.

El realizador Andy Goddard, de larguísima y exitosa carrera televisiva desde los años 80 (Dr. Who, Londres, distrito criminal, Downton Abbey) y solo dos largometrajes, ha acertado al escoger un tema muy poco conocido pero fascinante: la historia del exclusivo Augusta Victoria College de Bexhill On Sea, en la costa sur de Inglaterra. Forma parte de la afortunadamente minoritaria y por ello rápidamente abortada historia de la infiltración fascista y nazi en la alta sociedad inglesa encabezada por Sir Oswald Mosley  -fundador de la Unión Británica de Fascistas- y con el afortunadamente abdicado y pro nazi Eduardo VIII como peligro mayor del que Wallis Simpson involuntariamente salvó al Reino Unido.

En la década de los 30 Augusta Victoria College, centro exclusivo y elitista en el que se formaban chicas alemanas pertenecientes a influyentes familias nazis, estuvo regido por la ideología nacionalsocialista sin disimulo algo: la cruz gamada figuraba en su escudo junto a la inglesa. Lógicamente conforme la tensión entre Inglaterra y Alemania fue creciendo las cosas se le fueron poniendo más difíciles. En el punto álgido de esa tensión, 1939, en la víspera del estallido de la guerra, se sitúa la acción de esta correcta película realzada, además de por lo interesante de su tema, por la presencia siempre extraordinaria de Judy Dench (bien acompañada por el también veterano gran actor Jim Broadbent y por el explosivo actor y showman Eddie Izzard, padre intelectual del proyecto).

Tema y Dench merecían más vigor en el tratamiento. Pero este no es una cualidad que adorne a Goddard, quien se deja llevar por el cine de género -entre el espionaje y el thriller- resuelto con eficacia artesanal muy contaminada por la corrección televisiva británica. Y como suele suceder en estas producciones, recuérdese que el director es unos de los creadores de Downton Abbey hay idílicos paisajes y atractivas mansiones inglesas.

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