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cómics

Una ardilla muy avispada

  • La serie 'Spirou y Fantasio', desarrollada entre los años 1946 y 1950 por el historietista belga André Franquin, es un auténtico clásico

  • La obra atrapa tanto al lector joven como al adulto

Los principales personajes de la serie. Los principales personajes de la serie.

Los principales personajes de la serie.

La revista juvenil de historietas Le Journal de Spirou es una de las clásicas del mercado franco-belga. Su personaje principal se llama Spirou, igual que la revista. Spirou en valón significa ardilla, y también chico avispado. Por eso, el personaje es un chico avispado con una ardilla como mascota. Spirou ejerció como botones en el Moustic Hotel, y conserva el uniforme.

Fue Robert Velter, más conocido como Rob-Vel, quien, en 1938, recibió el encargo del editor Jean Dupuis para que crease el personaje que daba nombre a la revista Le Journal de Spirou.

Spirou es el protagonista de la serie Spirou, de la que se encargó Rob-Vel hasta 1943, cuando la revista fue prohibida por el Gobierno de ocupación alemán. Rob-Vel le vende el personaje a Dupuis. que sigue editando clandestinamente la revista, y confía la serie a Jijé, que crea en 1944 el personaje de Fantasio. Jijé continuará escribiendo y dibujando la serie hasta 1946.

André Franquin (Etterbeek, Bélgica, 1924), en 1944 empezó a publicar historias cortas para Le Journal de Spirou de Editorial Dupuis a instancias de uno de sus mejores dibujantes, Jijé. En 1946, una historia de Spirou y Fantasio, titulada El tanque, impresionó a los editores y sirvió de excusa para que Jijé cediera a Franquin la serie en la tercera página de La casa prefabricada.

André Franquin no creó al personaje, pero es considerado el padre de Spirou. Franquin es uno de los grandes pilares del cómic franco-belga, y de la escuela de Marcinelle. Se distingue por un humor teñido de poesía. El Spirou de Franquin es el definitivo, consolida los personajes principales gráfica y narrativamente. Pasa de historias cortas a relatos de cincuenta y seis a sesenta páginas. Otorga a la serie un sello aventurero, que tanto atrapa al lector joven como al adulto. Su caracterización del personaje sirvió de modelo para las siguientes encarnaciones de Spirou. Asimismo, crea infinidad de personajes secundarios, como Marsupilami y Zorglub.

La estancia de André Franquin en la serie Spirou y Fantasio es considerada equivalente a series tan importantes del cómic europeo como Las aventuras de Tintín, de Hergé; Astérix el Galo, de Goscinny y Uderzo... Su influencia en los historietistas de todo el mundo es enorme. Baste mencionar un solo nombre, muy conocido en España: Francisco Ibáñez.

El trazo de Franquin para las primeras aventuras de Spirou carece de muchas cualidades que después serán marca de la casa, pero evoluciona a pasos agigantados. Comparando las primeras páginas con las últimas del tomo, notaremos de golpe esos cambios, que los lectores de la época notaron de manera mucho más suave, leyendo a lo largo de cuatro años.

En este integral se recopilan las historias de Spirou de Franquin en el orden cronológico de su publicación, comenzando por las ya citadas El tanque (1946) y La casa prefabricada (1946). El volumen continúa con historias de una única página, de la época en la que las revistas no tenían portada, sino que la primera página incluía una historieta más.

A partir de entonces, Spirou y Fantasio se edita en álbum, además de publicarse previamente en la revista Le Journal de Spirou. El primer álbum de Franquin es Cuatro aventuras de Spirou y Fantasio, y en él se incluyen las aventuras Los planos del robot (1948); Spirou sube al ring (1948); Spirou monta a caballo (1949); y Spirou y los pigmeos (1949).

En Los planos del robot (1948), Spirou y Fantasio descubren que el periódico que habla sobre el caso del científico loco Samovar tiene mucho de veracidad… Temiendo que esto despierte la envidia de muchos, Spirou y Fantasio regresan al laboratorio de Samovar y encuentran bandidos allí. Realmente, en busca de los planos para crear dicho robot.

La colonización y la separación por el color de la piel aparecen en Spirou y los pigmeos (1949), un cómic testigo de su época, una historia sencilla que mezcla el humor blanco y a veces ingenuamente infantil con escenas que hoy en día serían censuradas o criticadas.

En el tercer álbum, Los sombreros negros (1950), Spirou y Fantasio viajan a Estados Unidos en busca del Viejo Oeste y acaban en Tombstone. Es el tercer álbum de Spirou y Fantasio, publicado Previamente en Le Journal de Spirou, nº 617 al 635.

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