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A la carga, mis cobardes

  • ECC reedita en español casi tres décadas después la etapa en la que Ostrander estuvo al frente de la serie protagonizada por supervillanos

Algunos de los supervillanos de Escuadrón Suicida. Algunos de los supervillanos de Escuadrón Suicida.

Algunos de los supervillanos de Escuadrón Suicida.

Casi treinta años después, se reedita al fin en nuestro idioma la estupenda etapa del Escuadrón Suicida realizada por el siempre interesante John Ostrander y un más que cumplidor Luke McDonnell. O al menos se reedita el primer arco argumental de la serie, porque avisa ECC de que la iniciativa seguirá adelante solo si encuentra suficiente apoyo por parte de los lectores (lo mismo se aplica al rescate de otra de las joyas del periodo, la Liga de la Justicia de J. M. DeMatteis, Keith Giffen, Kevin Maguire y compañía). Cruzo los dedos por que así sea, y es que la única edición disponible, la de Zinco, se truncó antes de lo previsto y rabio por poder leer la obra en su totalidad.

Este primer volumen se titula Escuadrón Suicida: Prueba de fuego y reúne los números 1 a 8 de Suicide Squad (1987), más el número 14 de Secret Origins (1987), un episodio previo que narra la creación del supergrupo por parte de la administración Reagan, hilando con maestría elementos clásicos de hasta tres décadas de historietas. Resumiendo, el Esquadrón Suicida es el último eslabón de una cadena de fuerzas especiales del gobierno de los Estados Unidos que se remonta a los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. Dirigidos por la persuasiva e implacable funcionaria Amanda Waller (seguramente el personaje más fascinante de la serie), los integrantes del Escuadrón Suicida son supervillanos encarcelados a los que se ofrece la oportunidad de conmutar su tiempo de condena participando en operaciones encubiertas a las órdenes del coronel Rick Flag o, dicho de otro modo, de hacer el trabajo sucio y jugarse la vida neutralizando amenazas contra la seguridad nacional. Para asegurar que ninguno se dé a la fuga, los miembros de tan particular supergrupo llevan brazaletes explosivos en sus muñecas, preparados para estallar si se alejan más de la cuenta.

El elenco propuesto por Ostrander es de lo más variopinto. El guionista desempolva el fondo de armario del universo DC y rescata un puñado de villanos de segunda fila como Deadshot, el Capitán Bumerán, Tigre de Bronce o Mindboggler, a los que se suman algunos personajes de nueva creación. Al contar con tipos poco o nada conocidos, Ostrander puede jugar con ellos a su antojo, sin miramientos y, de hecho, en la primera misión ya muere uno de los miembros del Escuadrón, lo que aporta cierto grado de sorpresa a la lectura. Otra de las cualidades de la serie, quizá la principal, es la inversión en el punto de vista: los protagonistas aquí no son héroes, sino villanos de dudosas motivaciones, un grupo disfuncional compuesto por verdaderos inadaptados sociales, lo que genera una dinámica insólita y un sinfín de tensiones entre los supuestos colegas de armas. A lo largo de su dilatada carrera, Ostrander nos ha regalado varios títulos sobresalientes: Grimjack, El Espectro, El Detective Marciano, pero Escuadrón Suicida permanece como su obra más emblemática e influyente, el germen de todo un subgénero que ha dado luego otros frutos notables como Thunderbolts o Los Seis Secretos.

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