Cómics

Nunca jures por la luna

  • 'Caballero Luna' (1975), de Doug Moech, Don Perlin y Bill Sienkiewickz, es el único superhéroe de la Marvel Comics que mantiene, a un mismo tiempo, otras tres identidades secretas

El Caballero Luna. El Caballero Luna.

El Caballero Luna.

William Shakespeare pone en boca de Julieta los versos que podrían traducirse como: "Nunca jures por la luna inconstante, que cambia su cara a cada instante". Pues bien, en 1975, Marvel introdujo un superhéroe con cuatro caras, es decir, cuatro identidades.

Fue en Werewolf by Night nº 32, donde Doug Moench, guionista curtido en el terror con la editorial Warren, y Don Perlin, dibujante también de terror, que debuta en los años cuarenta en editoriales como Harvey Comics, St. John Publications, Comic Media, y Atlas Comics, presentaron al Caballero Luna, mercenario enviado para capturar a Jack Russell, Hombre Lobo de Marvel, jugando con el nexo lunar de ambos personajes.

En 1978, el Caballero Luna tiene historias de complemento en The Hulk!, segunda revista del gigante verde, surgida a raíz del éxito televisivo. Moench se acompañó de los dibujantes Keith Pollard, Gene Colan, y un joven imitador del estilo de Neal Adams: Bill Sienkiewicz.

Aquí encontramos la cuádruple identidad: el Caballero Luna, el mercenario, Marc Spector, el taxista, Jacke Lockley y el millonario Steven Grant. También a Frenchie, piloto del helicóptero que sirve de apoyo a Spector, al mayordomo Samuels y a Marlene Alraune, interés amoroso del protagonista, que dignifica las féminas de Marvel sin desaprovechar el potencial erótico. En la cafetería de Gena, Lockley recaba información del bien informado vagabundo Crowley.

Además, se pasea por las series The Spectacular Spider-Man, The Defenders, Marvel Two In One, Marvel Spotlight, etc... Hasta que obtuvo cabecera, escrita por Moench y dibujada por Sienkiewicz.

Marc Spector en el pasado fue mercenario y, en una de sus misiones en Egipto, falleció ante una estatua de Khonshu, Dios de la Luna, que lo resucitó para usarlo para impartir justicia en la Tierra.

Moench coloca al Caballero Luna en un ambiente urbano, y ahonda en la fracturada mente del exmercenario. Al mismo tiempo, refleja la sociedad de los 80, tratando el terrorismo, el desempleo, la corrupción, la crisis de fe y los abusos a menores.

Bill Sienkiewicz es un renovador del lenguaje visual del cómic, mezclando los recursos clásicos con técnicas como el collage, aparte de un uso poco común de los juegos de luces.

Moon Knight de Moench y Sienkiewicz se une a la redefinición del cómic de superhéroes que tiene lugar en los 80: Frank Miller relanza al superhéroe ciego en Daredevil Born Again; John Byrne moderniza Fantastic Four; Walter Simonson remoza The Mighty Thor, etc...

La llegada del redactor jefe Jim Shooter cambió el modelo de distribución de Marvel. Shooter comprendió que los lectores de cómics ya no eran niños invadiendo kioskos de décadas anteriores, sino adultos coleccionistas, que veían el cómic más allá del entretenimiento y exigían su evolución como medio de comunicación.

Shooter elige Moon Knight y otros dos títulos para distribución exclusiva en librería especializada. Con los años, se extendería a todos los títulos Marvel. La librería especializada no es para el público infantil que el Comic Code Authority pretendía proteger, sino para adultos, lo que implicaba algo más de libertad.

En Moon Knight nº 29 y 30, el Caballero Luna se reencuentra con el Hombre Lobo. Tras esto, Sienkiewicz queda relegado a portadista, ya que Marvel lo reclutó para dibujar la serie New Mutants, así que Moench guioniza el inicio en Marvel de Kevin Nowlan. Doug Moench abandona poco después, lo que condujo al cierre de la cabecera, no sin antes dar oportunidad de escribir a Tony Isabella, con dibujos de Kevin Nowlan y Bo Hampton.

Desde el inicio de su primera cabecera, Moench y Sienkiewicz no cruzan al Caballero Luna con otros superhéroes, para dar más realismo. Pero en la recta final, Tony Isabella y Kevin Nowlan presentan a Marc Spector en un especial de doble número de páginas, donde se va de aventuras con los Cuatro Fantásticos y X-Men, en un intento de subir ventas.

Seguidamente, Alan Zelenet y Bo Hampton cierran la serie cruzando los destinos del Caballero Luna con los del Doctor Extraño. Descubrimos que el padre de Spector fue un rabino judío, que no se llevan bien, y que es imposible la reconciliación, pues Marc llega con su padre fallecido.

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