Juan José Millás | Escritor "Vivo instalado en la confusión, como mi propio país"

  • La realidad revela siempre su lado sorprendente en los relatos de Juan José Millás. Seix Barral los reúne ahora en 'Una vocación imposible', una edición revisada y definitiva, 

Juan José Millás (Valencia, 1946) durante una reciente visita a la capital andaluza. Juan José Millás (Valencia, 1946) durante una reciente visita a la capital andaluza.

Juan José Millás (Valencia, 1946) durante una reciente visita a la capital andaluza. / Belén Vargas

El escritor Juan José Millás (Valencia, 1946) ha reunido lo mejor de su narrativa breve en Una vocación imposible, un volumen editado por Seix Barral indispensable para acercarse a la literatura del también autor de novelas como El desorden de tu nombre (1986), La soledad era esto (con la que obtuvo en 1990 el Premio Nadal) y El mundo (2007, Premio Planeta). Millás, cuya producción se ha traducido a veintitrés idiomas, es también creador de una valorada obra de corte periodístico y un sagaz analista del mundo actual.

- Al ver reunidos sus cuentos, ¿qué constantes encuentra que los singularizan y permiten identificarlos como suyos? ¿Por qué ha decidido reunirlos ahora? ¿Ha incluido material inédito?

-Tengo la impresión de que forman un corpus coherente a lo largo del cual van espesándose las obsesiones que recorren toda mi obra: la identidad, el doble, las relaciones entre la ficción y la realidad, la frontera como lugar en el que suceden las cosas, la extrañeza frente al mundo y frente a uno mismo, etc. La idea de reunirlos fue de la editorial Seix Barral. Hay algo de material inédito, pero muy poco.

-¿Cómo es la relación del Millás cuentista con el novelista y el articulista? ¿Qué vocación es la más fuerte?

-Es como si me preguntara por cuál de mis órganos tengo preferencia, si por el hígado, el páncreas o el corazón. Tengo una visión holística del cuerpo, por eso la especialidad médica que más me interesa es la endocrinología. Tengo también una visión holística de mi propia obra. El periodismo, el cuento y la novela interactúan para formar un todo. Hay que contemplar estas actividades en el conjunto a que dan lugar y no de forma aislada.

-¿Qué posibilidades narrativas le otorga, volviendo a estos cuentos, el explorar desde un ángulo inusitado la realidad?

-Para escribir, como para cualquier otra actividad de carácter artístico, es preciso explorar la realidad desde ángulos inusitados. El ángulo acostumbrado carece de interés: es el territorio de los lugares comunes y resulta difícil, cuando no imposible, hallar significados en él. Para aprender a escribir hay que aprender a mirar. El secreto es, pues, el emplazamiento de cámara, es decir, el lugar que escoges para observar el mundo y obtener de él algún sentido, o algún sinsentido, que viene a ser lo mismo.

Millás con un ejemplar de 'Una vocación imposible'. Millás con un ejemplar de 'Una vocación imposible'.

Millás con un ejemplar de 'Una vocación imposible'. / Belén Vargas

-Alguna vez ha citado a Kafka entre sus referencias literarias. ¿Cuál es su canon en el relato breve en este momento, cuáles son los autores y libros a los que permanece fiel y de los que sigue aprendiendo?

-Cuando nos hacen esta pregunta, damos cuatro o cinco nombres para satisfacer al entrevistador, pero si de verdad le facilitara mi canon, esta entrevista ocuparía mucho más espacio del que nos han concedido. Pero, en fin, ahí van unos nombres al azar: Julio Ramón Ribeyro, Juan Rulfo, Cortázar, Truman Capote, El Lazarillo de Tormes, las Novelas Ejemplares de Cervantes, Tolstoi, Chejov...

-Una de secciones destacadas corresponde a sus cuentos de adulterio, que tan buena acogida tuvieron en su día. ¿Cuál diría que ha sido su principal aportación al tema de la relación entre el individuo, la intimidad y su cuerpo?

-Estos relatos se agrupan bajo el título de Cuentos de adúlteros desorientados porque la desorientación es lo que caracteriza al adúltero: no sabe con quién se acuesta cuando se acuesta con su amante. Desde mi punto de vista, se acuesta con su madre, de ahí que se esconda tanto.

-¿Podría destacar cuál de estos cuentos le gusta más a día de hoy?

-Me gusta el conjunto.

"Los espejos me ayudan a introducir el tema del doble que recorre, como una obsesión, toda mi obra"

-¿Por qué le interesan tanto los espejos y los armarios como elementos narrativos?

-Los espejos, porque me ayudan a introducir el tema del doble, que recorre, como una obsesión, toda mi obra. Los armarios, porque son una representación del cuerpo humano, del que me ocupo también con mucha frecuencia.

-Resulta difícil separar a Juan José Millás del humor, de la búsqueda de la originalidad. ¿Por qué necesitamos el humor y a qué se debe que siga teniendo ese estatus de literatura inferior a la dramática en nuestro panorama literario?

-Siempre digo que el humor, en mi literatura, es un efecto secundario o colateral. Quiero decir que no lo busco y que a veces me sorprende que hagan gracia asuntos que a mí, cuando los escribo, me ponen los pelos de punta. Es algo que no logro explicarme. En cuanto a por qué la literatura humorística carece del prestigio de la dramática, para mí constituye un misterio. En toda la literatura importante hay dosis de humor considerable.

-Por último, ¿cuál es su visión de España, un asunto que genera ahora una copiosa literatura, incluido el último Premio Planeta de Javier Cercas?

-Me siento incapaz de responder a esta pregunta con la brevedad que exige una entrevista periodística. Seguramente, tampoco sería capaz de exponer esa visión en una tesis. Vivo instalado en la confusión, como mi propio país.

Etiquetas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios