El Angliru viste de épica la montaña
El coloso asturiano, antes de la última semana, será coronado por cuarta vez en la ronda española
El Angliru vuelve a vestir de épica por cuarta vez la montaña de la Vuelta a España, que en esta 63 edición apuesta por introducir, junto con el coloso asturiano, cimas inéditas como la ascensión a la Rabassa cuatro kilómetros más arriba de su cumbre tradicional o Fuentes de Invierno, prolongación del puerto de San Isidro.
El primer contacto con la alta montaña tendrá lugar en la séptima etapa, cuando la carrera llegue al puerto de la Rabassa. Este alto de primera categoría se subirá dos veces por la vertiente norte, que pasa por Aixirivall, si bien en la segunda ascensión los ciclistas tendrán que afrontar un tramo de cuatro kilómetros salpicado de rampas de hasta el 14% de pendiente máxima.
Al día siguiente llegará la jornada más dura de los Pirineos, con el Port de Cantó, la Bonaigua y el final en Pla de Beret. La Bonaigua, con sus 2.070 metros, es el techo de la Vuelta.
El 13 de septiembre llega la etapa reina, con tres puertos de primera categoría, Arnicio, la Colladona y el Cordal, antes de la subida final a la temida y ya mítica cima del Angliru.
Arnicio y La Colladona son dos pasos de parecida longitud, 8 kilómetros, que tienen rampas que llegan al 10% y dejarán la carrera preparada para los dos puertos que decidirán el triunfo parcial y dejarán la general casi vista para sentencia a falta de lo que suceda en la última semana de la carrera.
El tristemente desaparecido José María Jiménez (99), el italiano Gilberto Simoni (00) y el español Roberto Heras (02) fueron los tres hombres que, entre la niebla, la lluvia y el frío, tuvieron el privilegio de vencer en la meta del coloso asturiano.
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