Fútbol de verdad y absurda fatiga

Sporting | betis · informe técnico

La fe y la valentía verdiblancas propician una nueva remontada que no va a más por las reticencias de Chaparro a refrescar el equipo · Los cambios tácticos del trianero habían sido anteriormente acertados

Fútbol de verdad y absurda fatiga
Fútbol de verdad y absurda fatiga
Javier Mérida

24 de noviembre 2008 - 05:02

Sólo hay dos caminos para jugar al fútbol y el Betis se ha decidido por el más atractivo. En la eterna diatriba entre apostar por el dominio del balón y la búsqueda de la portería contraria o refugiarse en conceptos como la presión que faciliten transiciones y contraataques rápidos, Paco Chaparro no ha dudado en cuanto ha conseguido rodearse de una menuda batería de buenos futbolistas. Ahí reside gran parte del éxito que viene acompañando al equipo, porque si conviven dos tipos de fútbol, éste de verdad que practican los béticos y el otro, también circulan dos tipos de entrenadores: los que imponen sus ideas y sistemas a machamartillo y los que dominan varias suertes y adaptan el juego a las características de sus futbolistas. De éste es prototipo Chaparro, aunque sólo sea por edad.

Defensa

Pasó el Betis por dos momentos álgidos atrás. En la primera mitad, la movilidad de Diego Castro y de Barral creó muchos problemas a Nelson, quien no toleró las jugadas interiores de éstos e incluso alguna apertura por su banda. Mientras, en el otro costado Monzón vendía su espalda con contumacia, hasta que Barral se aprovechó para gestar la jugada que sirvió para que el Sporting se adelantara en el marcador.

En la reanudación, la fatiga fue adueñándose de los verdiblancos, que no sujetaron el mediocampo fruto del distanciamiento entre líneas, paliado en cierta medida cuando el técnico apeló a los tres centrales y aculó al equipo.

Ataque

Con la portería contraria siempre en mente, las diagonales de Damià y la movilidad y los espacios que abrió Sergio García crearon desajustes en la zaga sportinguista, aunque echó en falta el equipo más temple para pergeñar un último pase decisivo. A su fútbol, a veces, le faltó pausa en zonas tan adelantadas como las que jugó.

La rectificación en la posición de Capi, el paso del 4-2-3-1 al 4-1-4-1 provocó asociaciones de futbolistas por el medio, como la que significó el segundo gol.

Virtudes

La confianza del equipo en su fútbol. Llega a asombrar.

Talón de aquiles

La tardanza, ya endémica y exagerada, de Chaparro en hacer los cambios. Y, ayer, sólo uno.

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