Piragüismo

Tano García y Pablo Martínez, a los Juegos de Tokio

Tano García y Pablo Martínez, felices tras su clasificación para los Juegos de Tokio

Tano García y Pablo Martínez, felices tras su clasificación para los Juegos de Tokio

Impresionante. Exhibición de Tano García y Pablo Martínez, que han dominado por completo la final de C2 1.000 metros del preolímpico europeo que los mete directamente en los Juegos de Tokio. Los sevillanos del Náutico han dado un recital desde la primera palada y se han impuesto con una solvencia insultante con un tiempo de 3.46,19. Ni el intento de remontada de los húngaros, Adolf Balazs y Fejes Daniel, ha podido con el C-2 español, que han acabado por delante de todos los favoritos.

La salida ya aventuró lo que pasaría durante la carrera. Tano García y Pablo Martínez, desde la calle 8, salieron en cabeza y completaron los primeros 250 metros por delante de italianos y franceses. En los 500 metros, que pasaron con un tiempo de 1.48,29, los sevillanos aumentaba su ventaja con respecto a portugueses e italianos, aunque todavía quedaba media distancia por delante.

No les importó. Los sevillanos continuaron con su velocidad de crucero, imponente, para llegar a los 750 metros en 2.46,15 y con una clara ventaja sobre portugueses y húngaros, que ya comenzaban su intento de remontada.

La Foto Finish de la final del C-2 1000 metros. La Foto Finish de la final del C-2 1000 metros.

La Foto Finish de la final del C-2 1000 metros. / FIP

La pareja húngara, la gran favorita, apretó hasta el final pero Tano García y Pablo Martínez resistieron la embestida y acabaron llegando en primer lugar, con más de un segundo de ventaja con respecto a los húngaros, segundos, y más de dos con los portugueses, terceros.

Una imagen de la Federación Española durante la final en Szeged. Una imagen de la Federación Española durante la final en Szeged.

Una imagen de la Federación Española durante la final en Szeged.

La felicidad absoluta en la entrada a la meta. La felicidad absoluta en la entrada a la meta.

La felicidad absoluta en la entrada a la meta.

Al final, mientras Pablo Martínez le da una patadita cariñosa en la espalda a su compañero de embarcación, Tano, que iba delante en la canoa, grita un "vamos, vamos" rotundo. Pablo Martínez era entrevistado nada más bajarse del barco y comentaba que "esto es increíble. No puedo describir con palabras lo que sentimos ahora mismo. Estoy muy orgulloso de lo que hemos hecho ahora mismo porque es para darle valor a todo el trabajo que hacemos sin que se vea durante todo el año y ha lucido ahora mismo".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios