Mundiales en el recuerdo

1938, Leónidas, goleador frustrado

Leónidas, intenta un dribling en Burdeos ante Suecia. Leónidas, intenta un dribling en Burdeos ante Suecia.

Leónidas, intenta un dribling en Burdeos ante Suecia.

La Copa del Mundo iba cogiendo su sitio, pero no era ajena a la política, algo que quedó bien patente en la tercera edición, la que se iba a disputar en Francia cuando los vientos de guerra ya soplaban en el continente europeo.

El campeonato se quedó cojo porque Austria había sido anexionada por Alemania y las selecciones sudamericanas protagonizaron un casi unánime boicot en protesta por la designación de Francia como sede, cuando consideraban que en esa ocasión la organización le correspondía a América. Sólo Brasil, lo que a la postre ha posibilitado que sea la única selección presente en todos los Mundiales, compitió en los campos franceses en un torneo sin España, por la Guerra Civil.

Y con Brasil llegó Leónidas da Silva, el Diamante Negro, quizá el primer gran futbolista negro de la historia y que, tras haber disputado con 20 años el Mundial del 34, donde hizo ante España el único gol brasileño, consiguió siete en Francia, quedando para el recuerdo el que logró descalzo en el espectacular 6-5 a Polonia.

Brasil estaba entre las selecciones favoritas, pero los ciertos apuros ante Polonia y Checoslovaquia no le sirvieron de aviso ni evitaron que el seleccionador, Adhemar Pimenta, tomara la sublime decisión de reservar a Leónidas en la semifinal ante Italia, convencido como estaba de que la superioridad de su equipo lo llevaría a la final. Y se estrelló. Serían los italianos los finalistas y Brasil, a pesar de que Leónidas fue máximo goleador y proclamado mejor jugador, quedó sumido en la frustración.

Y es que, en un torneo por eliminatorias, Italia, ya sin nacionalizados y con Meazza y Ferrari como únicos supervivientes del equipo campeón del 34, fue superándolas todas antes de vencer en la final a Hungría de nuevo bajo la consigna de Benito Mussolini, algo más suave en esta ocasión al no disputarse el campeonato en suelo italiano, de "Vencer o morir".

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