Mel: "Me apasiona viajar y me van a publicar una novela"
Pepe Mel, entrenador
El técnico madrileño narra sus aficiones y la atractiva variante que se le abre cuando deje el fútbol · Él y su mujer conocen ya casi todo el mundo y su única hija estudia Turismo
Era una especie de reto y prácticamente se logró. El periodista apenas preguntó por el Betis y Mel lo evitó excepto para relatar lo que este club le dio en su día y le sigue aportando, principalmente en el aspecto humano, precisamente el que se retrata en esta charla con el entrenador madrileño.
-¿Cómo le surgió la afición por el fútbol?
-Mi padre jugó en el Atlético Aviación en los años cuarenta y también estuvo cedido en el Hércules; allí nació mi hermana, en Alicante. Quizá por ahí me entró en vena el fútbol. Él jugaba de medio centro.
-¿Dónde se crió?
-En Hortaleza, como Luis. Antes era un barrio de la periferia, pero ha cambiado mucho. Empecé allí a jugar en la calle y a los 11 años ya estaba en el Madrid, del que me fui ya casado. Salí para Osasuna, cuando lo presidía Fermín Ezcurra, y nos clasificamos para la Copa de la UEFA, algo único en el club. El entrenador era Jesús Mari Zabalza y jugaban Robinson, Monreal, Ziganda, Sola, Goicoechea, Bustingorri, Rípodas… Aquella etapa me sirvió de experiencia para el Castellón, con el que fui máximo goleador y ascendí a Primera, y para el Betis.
-Pero de pequeño sería del Atleti por vía paterna, ¿no?
-A mi padre nunca lo vi jugar. Es primo segundo de Manolo Velázquez y por medio de éste entré en el Madrid. Además, me cogía más cerca Chamartín e iba a ver jugar al Madrid.
-Madridista, por tanto.
-Tampoco. Cuando uno es profesional aprende a valorar que es muy difícil ser de un equipo. El Real Madrid me formó como persona y como jugador, allí hice mis amigos y me inculcaron la ambición de ganar, tan importante en esta profesión. Le estoy muy agradecido al Madrid, pero ahora mismo soy de dos equipos: el Betis y el Rayo.
-El Madrid le dio mucho por lo que me cuenta. ¿Y el Betis?
-Me dio el sentirme importante. A pesar de marcar 20 goles con el Castellón, me hice un buen futbolista en Sevilla, de donde me llevé además el cariño de la gente. En mi vida personal, mis años más felices fueron en Sevilla, a pesar de los problemas del club y del descenso.
-Toda Sevilla sabe ya que su hija es muy bética. ¿Nació aquí?
-Nació en Madrid y llegó aquí con meses. En un partido ante al Athletic, estaba en la grada, le dio un bote en la nariz y se la rompió. Ramón Cansino la curó en el vestuario. Ya siendo una cría supo lo que era sangrar y sufrir por el Betis (ríe).
-¿Y qué hace Pepe Mel cuando desenchufa del fútbol?
-Mi mujer dice que soy un rarito, porque me gusta la lectura y escribir. Raro es que no lea un libro a la semana. También me gusta la ópera y suelo leer escuchando música clásica; es lo que me relaja y me deja tranquilo. Pero lo que más me gusta en la vida es viajar, me apasiona. Por ejemplo, ahora en Navidad, aunque este año no he podido, me gusta irme fuera de España. Conozco casi todo el mundo, aunque si viajo mucho es mala señal.
-¿Qué lugar le ha impresionado?
-Había tres sitios que quería conocer y ya conozco. Me gusta mucho la Historia y están relacionados con ella: Roma, las Pirámides y Atenas. Y Jerusalén, aunque me ha costado engañar a mi mujer para que fuésemos, ya que siempre me decía que iríamos cuanto estuviesen tranquilitos por allí. Pero la experiencia, si sabes lo que estás pisando, merece la pena; te pone los pelos de punta. Es una ciudad santa para tres religiones, impresionante.
-¿Siempre va con su mujer?
-Sí. No viajo solo y voy a sitios con Historia, es lo que me gusta, no las playas. Por ejemplo, si viajase a Cancún vería lo relacionado con la cultura azteca.
-¿Y su hija?
-Tiene 22 años y estudia Turismo. También quería hacer Periodismo y dudaba, pero mis amigos periodistas le dijeron que no se lo pensara (sonríe).
-Entonces, cuando deje el fútbol lo tienen claro en casa…
-Estoy pendiente de publicar una novela. A ver si tengo suerte y la veo pronto. Está relacionada con mis viajes. La verdad es que no he pensado qué haré cuando deje el fútbol, pero nunca se sabe…
-Su mujer dice que es "rarito", pero yo he conocido ya unos cuantos entrenadores y me parece el más normal de todos en su trato con la prensa. No sé si será un halago, pero es cierto.
-Cada uno es como es, pero algo aprendí de pequeñito y es que siempre hay que ponerse en el lado del que está enfrente. Cuanto más natural sea uno, mejor para todo el mundo y, además, es el camino más corto.
-Volvamos al fútbol. ¿Disfrutó más de jugador que ahora como entrenador?
-El fútbol es para los futbolistas. Aunque sólo fuese por la edad, se disfruta mucho. Eres joven, tienes el privilegio de ganarte la vida bien haciendo lo que te gusta y la gente te quiere. El entrenador tiene la dificultad de manejar 24 personalidades diferentes, como para disfrutar con ello…
-Pues imagino que tampoco es que le haga mucha falta… ¿Por qué entrena?
-Por la táctica. Me gusta mover las fichas. El fútbol es como un tablero de ajedrez. Y también por el objetivo ganador y los retos a superar, ya que en el futuro siempre hay algo importante. Por eso, el día que se me quede el papel en blanco preparando un entrenamiento, lo dejaré.
-Su vecino Luis Aragonés llegó a decir que moriría en un banquillo. ¿Aprendió algo de él?
-Un año que estuve sin trabajar tuve la suerte de poder seguir los entrenamientos de Luis, que estaba con Jesús (Paredes) en el Atlético de Madrid. Es cordial con la gente que le cae bien y yo tuve la suerte de caerle bien y aprender no sólo de fútbol, sino de todo lo que lo rodea. Él, al igual que ahora Jesús, es una fuente de información. Es una suerte trabajar con él en Sevilla. Entre otras muchas cosas, ascendió a Primera con Luis en el Atlético y con Di Stéfano en el Valencia. Maneja muy bien los tiempos de una plantilla y en los momentos en que yo dudo su apoyo es tremendo. Lo que sabe muy poca gente es que Jesús Paredes fue entrenador mío en el Juvenil A del Real Madrid. Y esa temporada fui el máximo goleador. ¿Quiere que le cuente algo más sobre mí?
-Dígame, por favor.
-Poco después hice 37 goles jugando como cedido en el Alcalá de Henares. La Segunda División B estaba dividida en dos grupos y nos tocó en el nuestro con el Granada, el Córdoba, el Tenerife… Fui el máximo goleador nacional esa temporada.
-Lo cierto es que podría escribir otra novela, pero de fútbol.
-Bueno, bueno... por ahora prefiero hacerlo de viajes.
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