La afición acaba con la etapa de José Mari
El jugador, mentalmente afectado por el trato, rescinde su contrato a falta de un año y medio
José Mari dijo ayer adiós a su etapa en el Betis. Las reticencias con las que la afición lo recibió por su pasado sevillista, que derivaron incluso en animadversión, han sido el detonante que ha provocado que el sevillano, de 30 años, dijese adiós tras cumplir una temporada y media y a falta de un período igual para la extinción de su contrato.
La web del club informaba ayer sobre una decisión de "mutuo acuerdo", aunque fue José Mari quien propuso a los rectores de la entidad la posibilidad de llegar a un acuerdo de finiquito porque no se encontraba bien. Consultado el entrenador, Paco Chaparro, el acuerdo fue inmediato.
"El jugador está muy a gusto con la gente del club y con sus compañeros, pero mentalmente no podía seguir jugando en el Betis y planteó una posible salida en busca de su felicidad, ya que prefería ir a cualquier otro sitio. Jugar en el Betis le era imposible y no quería estar sólo cobrando y haciendo el canelo", afirma Fermín Gutiérrez, su representante.
Sin duda, el agente se refiere a la afición, que le silbó desde el primer balón que tocó en Heliópolis. "Eso ha contribuido a que su rendimiento no sea el correcto. Estaba muy afectado y ahora le buscaremos un equipo", añadió.
José Mari llegó al Betis en los últimos días del verano de 2007, con Héctor Cúper como técnico, procedente del Villarreal. El club pagó por él 500.000 euros y una ficha de 1,5 millones por cada uno de los tres años que firmó. Ni el argentino ni luego Paco Chaparro le dieron excesivas oportunidades, aunque a ello contribuyeron también sus numerosos problemas físicos.
José Mari militó antes en Sevilla, Atlético, Milan y Villarreal. En el Betis jugó 21 partidos de Liga e hizo un solo gol, en el Camp Nou.
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