Betis Baloncesto

A pagar las deudas

  • Tras el fiasco del descenso, Alejandro Martínez vuelve a llevar el timón de un Betis que, con una plantilla muy renovada, quiere ilusionar a la afición

Los integrantes de la plantilla bética posan en la clásica foto de familia antes del inicio de la ACB. Los integrantes de la plantilla bética posan en la clásica foto de familia antes del inicio de la ACB.

Los integrantes de la plantilla bética posan en la clásica foto de familia antes del inicio de la ACB. / betis energía plus

El verano fue largo en Sevilla. El descenso deportivo, el primero del club con cualquiera de sus denominaciones, fue difícil de digerir, pero finalmente la justicia le dio la razón -aunque fuese de manera cautelar- en su lucha y el Betis Energía Plus disputará una nueva temporada la Liga Endesa: la vigésima novena consecutiva para la entidad hispalense.

Fue el 31 de julio cuando se conoció el fallo y a partir de ahí la planificación viró 180 grados para pensar en ACB. Ya se habían hecho algunos movimientos que, en principio, podían valer para las dos categorías, incluida la continuidad de Alejandro Martínez, que meses antes no pudo evitar en siete jornadas acabar en puestos de descenso aun cuando se encontró con un vestuario roto y poco comprometido. Siempre dijo el técnico que no sería lo mismo iniciar una campaña desde el principio, con el trabajo necesario de pretemporada y eligiendo él a los jugadores, que la situación límite en la que llegó a Sevilla. De esta forma, ahora tendrá toda la responsabilidad de hacer crecer a un club que busca la estabilidad tras vivir en los últimos cuatro años en el alambre institucional y deportivamente.

Alfonso Sánchez es el único que sigue del año pasado: 10 caras nuevas y otra que debe venir

El objetivo, de partida, no es demasiado ambicioso: no sufrir. No puede ser menos cuando el equipo viene de salvar la categoría en los despachos, pero es necesario lograrlo para dar un paso adelante y comenzar a mirar más arriba. Salvarse holgadamente permite trabajar antes en renovaciones, acudir al mercado con tiempo, poder ir a por primeras opciones...

Pero nadie se confía tras el palo de la pasada campaña, cuando a priori se esperaba no pasar apuros. El fiasco trajo consecuencias y de aquella plantilla sólo se mantiene Alfonso Sánchez, que este curso ejercerá la capitanía con mano de hierro para evitar los desplantes de la anterior. El primero en comprobarlo fue Samardo Samuels, que provocó el primer incendio del año sin ni siquiera haber arrancado la competición. El díscolo pívot no se adaptó y su ego no entendió que el grupo está por encima de los individuos.

Por posiciones destaca de inicio que el técnico apueste por contar con tres bases en la plantilla. Lo hizo también en su etapa en el CB Canarias, pero entonces se trataba de un canterano. En esta ocasión cuenta con Donnie McGrath, Josep Franch y Mikel Úriz. El primero, objeto de deseo ya la pasada campaña, debe asumir galones de primer espada. Tiene experiencia en distintas ligas y capacidad de dirigir, algo de lo que no ha andado sobrado el conjunto hispalense últimamente. Franch, por su parte, vuelve a Sevilla, donde ya estuvo en la mágica temporada 2013-2014 en la que se alcanzaron los play off. Su capacidad para cambiar el ritmo de los partidos y poner una marcha más le viene como anillo al dedo al juego que pretende imponer Martínez: un baloncesto alegre en el que si se puede tirar en el segundo cinco del ataque es mejor que hacerlo en el 24 si la elección es buena. Completa la terna un debutante en la categoría como Mikel Úriz. El técnico dirigió a su hermano, Ricardo, en Tenerife y ha sido una apuesta personal a la que defendió incluso cuando se valoró cortarlo. Los minutos que tenga se los ganará en los entrenamientos, si bien será un recurso bastante utilizado por el entrenador.

Será la vigésima novena campaña consecutiva del club, con cualquiera de sus nombres, en ACB

La línea exterior parte, a priori, como la más potente con nombres importantes. Destaca el de Nobel Boungou-Colo. El alero, ex del Limoges y el Khimki, entre otros equipos, debe ser uno de los referentes anotadores verdiblancos esta temporada. Su alto porcentaje de acierto desde la línea de los 6,75 metros será un constante peligro para los rivales al que hay que añadir Luke Nelson. El combo británico, que podría ejercer incluso de base, llega cedido del Gran Canaria, que lo fichó por cinco años de la mano de un descubridor de talentos como es Berdi Pérez. Luis Casimiro avaló su préstamo conocedor de cómo se trabaja y se pulen en Sevilla a este tipo de jóvenes estrellas. Saúl Blanco vuelve a la Liga tras casi dos años en el dique seco. Su rendimiento será una incógnita, pero, como pasa con Úriz, es apuesta del entrenador. En el Fuenlabrada destacó hace años hasta dar el salto al Unicaja. De ahí pasó al CB Canarias, en el que coincidió con Martínez con buenos números hasta que el calvario de las lesiones lo hizo parar y pasarse en blanco toda la pasada temporada. A estos nombres hay que sumar el del mencionado Alfonso Sánchez, apagafuegos habitual que estrenará capitanía.

Falta una pieza por llegar para completar la plantilla y destacar el corte de Jordan Swing, que recaló en el Gipuzkoa firmando una notable pretemporada. Otro cortado antes de enfundarse la camiseta fue Taylor Brown.

Los interiores son seguramente los que más incógnitas presentan a priori. Sobresale el nombre del ex NBA Ryan Kelly, que busca redimirse en Europa tras un año con poco protagonismo en los Hawks y otros tres en los Lakers. Lo acompaña Iván Cruz, que destacó el año pasado en la LEB Oro por su capacidad tanto bajo los tableros como desde la línea del triple. Anosike debe ser clave a la hora de cerrar el rebote y en defensa, no tanto en ataque, mientras que Golubovic tendrá que asumir el duro reto de sustituir a Samuels. No tiene los mismos puntos en sus manos, pero se necesita mucho su aportación bajo los tableros.

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