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Liga Europa · cuartos de final

Un campeón con estrella (1-2)

  • El Sevilla se deja remontar una eliminatoria encarrilada en Bilbao pero supera al Athletic en los penaltis. Soria se lo detuvo a Beñat y Gameiro culminó el pleno para meterse en semifinales.

Jueves de Feria, Jueves de Puerta, Jueves de la gloria de Eindhoven ante el Schalke. El Sevilla se las prometía felices por su fantástico 1-2 de Bilbao pero el Athletic es corazón puro y consiguió darle la vuelta para llevar la eliminatoria a los penaltis. Allí, el ex bético Beñat, uno de los mejores de la serie, falló y Gameiro, lesionado como en Turín, puso el último tiro en la escuadra para convertir el miedo en fiesta total: el Sevilla está en semifinales junto a Villarreal, Liverpool y Shakhtar.

Hasta el tiro de Gameiro, y poco antes la parada de David Soria a Beñat, la zozobra desde el descanso había sido total. El Sevilla aguantó, como siempre en este torneo. Esta vez lo hizo de cualquier manera, con poca brillantez, e incluso hizo merecedor del pase a un Athletic estupendo, pero este torneo parece suyo, es como invencible, y hasta en los peores momentos se sale con la suya: Donetsk, San Petersburgo, Valencia, Villamarín y un larguísimo etcétera.

Antes de la fiesta, el Athletic consiguió igualar la eliminatoria con mucha fe, empuje y, aunque pueda parecer injusto, con la colaboración de David Soria, que falló en los dos goles que llevaron la cita a la prórroga. Un tiro muy normalito de Aduriz que metió para dentro y una salida en falso que abrió la puerta a que Raúl García bombeara ya en el 80, cuando el goleador visitante se había ido lesionado y las opciones del Athletic pasaban por la heroica.

Antes, no menos importante, Gameiro había empatado apenas minuto y medio después del 0-1 y luego sufrió un agarrón de San José que se perdió en una pugna posterior cuando debió suponerle la segunda amarilla con muchos minutos por delante. Y antes del 1-2, Herrerín había salvado ante Gameiro y N'Zonzi rematado cruzado con mucho peligro.

El segundo tiempo era trepidante como en Bilbao, tras un primero más pausado exactamente como el Bilbao. Aduriz había tirado al palo como en Bilbao y Rami tuvo la más clara del Sevilla. El resto de los minutos hasta el decanso fueron la demostración de cuánto echa de menos el Sevilla a Banega, pues sufre para sacar la pelota y para mantenerla y le presionan mucho más arriba. Y también se vio nervioso a David Soria, elección de Emery para el torneo. Y, casi más importante, se hizo patente el dominio de Raúl García por alto, elemento que faltó en la ida y que causó verdaderos estragos.

Al marcharse tempranamente Krohn-Dehli, también tocado, las opciones del Sevilla de retener el balón bajaban muchísimo, y de hecho tuvo que ser un jugadón 'box to box' de Vitolo lo que permitiera al Sevilla empatar con un pase de la muerte de Krychowiak a Gameiro.

La prórroga comenzó con ese ritmo de locos y Beñat dejó totalmente solo a Susaeta, pero falló lo increíble ante David Soria apenas dos minutos antes de que Iturraspe peinara a su propio palo una falta de Konoplyanka y que San José sacara bajo palos una chilena estupenda de Coke.

El Athletic pasó a dominar por completo y el Sevilla, mucho más limitado en lo físico, pareció preferir llegar a los penaltis que arriesgarse a perder antes. Y así fue, los penaltis dictaron la sentencia que el Sevilla no fue capaz de ganar en su fortín. Soria redimió sus pecados, el Sevilla no falló ningún tiro y Gameiro, cojo como en la final de Turín, clavó el suyo para mantener con vida a un campeón con estrella.

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