...Y un gol de tiralíneas (3-1)

Betis | rayo vallecano · la crónica

El Betis remata su mejor partido como local con un tanto impropio de la categoría por su belleza colectiva. Los verdiblancos, plenos de fútbol y ganas, a sólo tres puntos de la cabeza

Foto: Antonio Pizarro
Foto: Antonio Pizarro
Javier Mérida / Sevilla

08 de marzo 2010 - 05:02

La Segunda División es más larga que este invierno de agua que asemeja Heliópolis a El Molinón o a cualquier estadio de la geografía londinense. Sirva el paréntesis para que cobije dos ideas tan dispares como las que siguen: de aquí a los primeros calores veraniegos puede ocurrir cualquier cosa, pero no es menos cierto que tres puntos, los que hoy separan al Betis del ascenso, no son nada.

Y es en esta segunda aseveración en la que los verdiblancos, una vez circulan entre raíles gracias a los buenos oficios de su nuevo entrenador, deben hallar el pábulo que los lleve a dar caza al Cartagena, una vez que tanto éste como el resto de rivales por el ascenso, que ya lo trataban con desenfado y hasta desaire, empiezan a sufrir en sus tripas algo muy parecido a lo que un torero malo de alternativa en la Maestranza.

El Betis, este nuevo Betis, vive en Segunda con un traje de Primera. No es sólo su propuesta atrevida, su apuesta por el fútbol sin dobleces. Es el orden que emana de un crack achacoso que habita en su mediocampo y que permite que, con menos esfuerzo del habitual, aflore la calidad por delante de él. El tercer gol es argumento palmario de lo que se elabora bajo las lluvias mañaneras de Los Bermejales. Ese tanto que firma Jonathan Pereira sólo porque sin rúbrica no sería gol es el fútbol en sí. Una obra colectiva impropia de la categoría. Un gol pensado para Xavi, Iniesta, Messi y compañía... Pero lo marca el Betis, y en Segunda. ¡Qué maravilla! ¡Qué lástima que apenas unos miles tuviesen la fortuna de verlo en la clandestinidad propia de este segundo mundo!

Un robo de Sergio García junto a los banquillos lo adecenta Nacho con una devolución al catalán propia de un Daniel Alves zurdo; el posterior pase de Sergio García, los ojos en la nuca de Emana para dejarla pasar... y Heliópolis gritando gol y empujando el balón antes de que el más vivo del área llegase para decirle al Rayo que esto se había acabado en 48 minutos. 3-0, gritos de "Lopera, vete ya" tras los festejos y a otra cosa...

Pero a este culmen anticipado no llega el Betis por casualidad. La victoria de Cartagena ha cambiado la faz del equipo. No es que le haya dibujado una sonrisa, es que le ha insuflado en la psique algo tan poderoso como la confianza. Y eso lo refuerza para seguir leyendo páginas de su catecismo: salida en tromba en ambos tiempos y presión en los medios para robar el balón y lanzar contras veloces y demoledoras imposibles para lo que se estila entre sus paisanos. Siempre es así. Ante el Rayo, también. Aunque éste se resista...

Quizá tenga Felipe Miñambres algún chivatillo que sabe del Betis casi más que el propio Víctor. Pero el fútbol, a Dios gracias, es una ciencia viva, y ni diez minutos tarda Mehmet Aurelio en hacer trizas los cálculos vallecanos. La pretendida discusión, ese imposible pulso por el balón, esa, en definitiva, supremacía en el partido la zanja el brasileño con los brazos en cruz, sacando a Melli y Carlos García de unos terrenos cenagosos para pisar. Defensa al frente, líneas juntas y que Piti, Quero y compañía sólo vean verde y blanco a su alrededor.

¿Y el balón? Para Juanma y Jonathan Pereira: vértigo y aceleración en cada pelota ganada. Ocasiones, llegadas y, al cuarto de hora, un gol para que Movilla y Míchel comiencen a mirarse con esos ojos mezcla de desgana e impotencia que fluye de la superioridad de un rival que les provoca calambres.

Un robo de balón de Juanma, un gol de Jonathan con Sergio García como pasador entre ambos. Otro, cinco minutos después, y 2-0 por obra y gracia de Emana tras otro servicio del catalán, aún inmerso en esa manida fase que se le eterniza en la que se maneja con más ganas que desborde.

Porque la jerarquía de Mehmet Aurelio sobre el partido es ilimitada. Escoltado por un Arzu de genio recuperado, vive pendiente de su espalda y de su frente, de su costado derecho y, si pudiera hasta del que ocupa el nazareno... Hasta que, poco después de asistir a la obra de arte que cierra el pleito, se echa la mano a una rodilla que Turquía se empeña de nuevo en castigar y el Betis se inmiscuye en una vorágine indiscriminada de cambios obligados que acaba con el partido y con todo...

Pero la distancia es sideral entre ambos equipos, en el marcador y en el juego. Porque cuando los vallecanos olisquean el esférico no van más allá de donde Carlos García y Melli han aprendido a poner los cepos, ahí prudentemente lejitos, ahí donde el central ha de ser rápido, en ese sitio en el que se atisba en un segundo que Nacho es tan bueno que puede jugar hasta de lateral y, a la vez, se ve que el balón piensa más rápido que Damià.

Sólo el veterano Pachón, el mejor de los regulares arietes de este concierto que acaba en junio, se siente con fuerzas de incomodar a Goitia. Lo consigue con un disparo que se le escapa al portero, que cobra vida entre ellos y Melli y que acaba con el madrileño por lo suelos; con tarjetas para el barbateño y para ese Emana que nunca evita pasar por ahí y que ensucia tibiamente el partido con más enjundia del Betis como local. La primera victoria de Víctor al amparo de Heliópolis. Tres puntos para algo más que vivir y coronados con un gol de tiralíneas. ¡Qué bonito!

Árbitro: Ontanaya López H (castellano-manchego). Algo mejor que uno de sus auxiliares. Muy claro debió ver el penalti señalado sobre Pachón, que desde la grada no lo pareció.

Tarjetas: Amarillas Carlos García (9'), Mehmet Aurelio (37'), Coke (39'), Pelegrín (54'), Susaeta (88'), Melli (92') y Emana (93').

Goles 1-0 (16') Jonathan Pereira. Robo de balón de Juanma, con pase profundo a Juanma y éste a Jonathan Pereira, quien marca a placer. 2-0 (21') Emana. Sergio García deja solo a Emana, quien bate a Dani por debajo de las piernas. 3-0 (48') Jonathan Pereira. Jugada de tiralíneas de todo el ataque que el menudo delantero remata a bocajarro. 3-1 (93') Piti. Pachón dispara a puerta, Goitia rechaza el balón y el delantero cae entre éste y Melli sin que aparentemente lo toque ninguno de los dos. Piti transforma el penalti por dos veces a la izquierda del guardameta.

Incidencias: Encuentro de la vigesimoséptima jornada de la Liga Adelante, disputado en el estadio de Heliópolis ante unos 25.000 espectadores. Gritos de "Lopera, vete ya".

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