Supercopa del Europa

Una locura a 5.500 kilómetros

  • Los aficionados nervionenses, orgullosos de ello, relatan las dificultades para desplazarse hasta Georgia para animar a su equipo en la final contra el Barcelona.

Google Maps establece una distancia de 5.572 kilómetros, más de 5.500, entre Sevilla y Tiflis, la capital de Georgia donde mañana se disputará la Supercopa de Europa entre dos equipos españoles, el Barcelona y el Sevilla. Está claro que, a los ojos de cualquier profano, se acercaría a un auténtico disparate, pero el fútbol se basa en el dinero, en los patrocinadores, y la UEFA consideró conveniente establecer esta sede, como la Supercopa de Francia se ha jugado en Montreal (Canadá) o la de Italia se disputaba el pasado domingo en Shanghái (China). Los aficionados son los actores secundarios, evidentemente, pero a pesar de ello empleados de la entidad sevillista estimaban que serán alrededor de 350 los seguidores que se han atrevido a este desafío de desplazarse hasta la ciudad georgiana.

Los cálculos del club, basados en la venta de entradas, razonan que las localidades vendidas se sitúan en torno a las 200, además de 400 adquiridas a través de la Embajada española y también por la vía de los compromisos. Algo menos de 150 aficionados son los que se han desplazado hasta aquí con la expedición oficial, en el mismo avión en el que viajaban los futbolistas y que sólo tenía cuatro plazas libres por renuncias finales de las algo más de 210 que completan la aeronave. Su coste estaba en torno a los 1.000 euros e incluía los vuelos hasta Atenas y Tiflis, además de cuatro noches de estancia en las dos capitales europeas. Es una cuestión que los aficionados que han apostado por esta opción consideran fundamental, "pues, además de la comodidad de no tener que buscar combinaciones extrañas, el precio no se dispara en exceso al final respecto a otras posibilidades. Basta con echar cuentas", comenta Alberto Rodríguez, socio sevillista.

Pero lejos de optar por este viaje organizado otros aficionados se han buscado sus propias combinaciones, aunque en esta ocasión todo pasa por Estambul y se limita a partidas desde Madrid y Málaga para hacer escala en la capital turca antes de enlazar con Tiflis. May Muñoz, socia número 2.448 del club, partió ayer en coche rumbo a Madrid por carretera en compañía de su hermano y tres amigos más. Su idea es hacer algo de turismo en la escala en Estambul y llegar sobre las 22:30 a Tiflis.

"La idea surge de mi amigo Santi, que antes de ir a Varsovia me dijo que llegaríamos a jugar en Tiflis y que teníamos que ir. Ni en mis mejores sueños podía imaginar que esto nos iba a llegar a pasar algún día. Desde que nací he ido al fútbol con mis padres, luego con mi hermano, amigos... Y en mi primera final tan sólo me salía llorar de alegría por los que no estaban conmigo en la grada, por diferentes motivos, pensé ese día lo afortunada que era de vivir una y que sería la única... Y mira por dónde llevamos ya muchas encima", cuenta May orgullosa.

Pedagoga de 40 años con trabajo en la Universidad Pablo de Olavide y en el Ayuntamiento de Dos Hermanas, May cuenta que pudo conseguir vuelos baratos en torno a los 380 euros de coste, pero sí admite que "pensándolo fríamente es una locura viajar hasta Georgia". Más locura, sin embargo, la protagoniza uno de sus amigos, Iván Martín Jiménez, un sevillano de La Juncal nacido hace 37 años y que se pasa todo el año trabajando en Perú, con sede en Lima, "aunque me paso todo el año viajando por el país".

Iván es comandante de la Guardia Civil y está destinado en Perú como consecuencia de un proyecto de cooperación entre la Unión Europea y el Gobierno del país andino. Ésta será su primera final con el Sevilla y no oculta su ilusión por ello. "Por motivos y exigencias laborales no he podido. Estuve a punto de ir a la de Turín, pero finalmente no lo conseguí y ahora no puedo estar más ilusionado. Tengo tres semanas de vacaciones y hasta ahora había estado en Palma de Mallorca con mi pareja, pero estoy deseando de vivir la sensación de acompañar a tu equipo en una final".

Manolo Morales, empresario de la hostelería de 34 años residente en Pilas y hermano de Juan Ramón, periodista del club nervionense, no tenía ninguna duda respecto a su presencia en Tiflis. "Yo he estado en todas las finales del Sevilla e incluso en las semifinales desde el Schalke 04", advierte antes de responder a qué sacrifica en su caso. Con un viaje presupuestado en torno a los 700 euros, incluido el vuelo Madrid-Estambul-Tiflis, Morales lo tiene muy claro. "Nunca he cogido vacaciones en mi vida, sólo los fines de semana para estar junto la familia (mi mujer y mi hijo), que son los que te dan fuerza para ir a cada desplazamiento. Desde hace tiempo digo que mi finales son mis vacaciones", comenta un aficionado que este año recibirá un homenaje al cumplir sus 25 años de abonado.

Desde Málaga tiene previsto partir hoy, sobre las 14:00, Julio Illanes, un farmacéutico que tiene el número 2.286 de socio de la entidad, y que viajará con su hijo, que es el número 7.635. Tras pasar por Estambul, aterrizará en Tiflis y sólo estará en la capital georgiana hasta que concluya el encuentro, pues retornará de madrugada con el mismo itinerario. Julio, de 52 años, ha estado en todas las finales, mientras que su hijo, de 17, ya ha podido ver cinco de ellas en directo. "Es un veneno que tenemos metido en el cuerpo. Mientras pueda, no me perderé ninguna final en mi vida", relata.

En su caso, el vuelo le ha costado unos 500 euros por persona a él y su hijo. "Gracias a Dios no tengo problemas económicos para afrontar esas cantidades, pero mi mujer está deseando que el Sevilla no juegue más finales (no es nada futbolera) y no entiende lo que es un sentimiento por tu equipo. Por mucho que se lo explico nunca lo entenderá", bromea este sevillano radicado en La Buhaira.

¿Y qué espera Julio Illanes de su equipo en esta final contra el Barcelona? "Todos sabemos que jugamos ante el mejor equipo del mundo, pero también tenemos el precedente de la final de la Supercopa de 2006, que nadie apostaba por nosotros. Confiamos en el equipo, sabe competir al máximo, y se le puede ganar. Para mí un partido de referencia fue el 2-2 de la Liga en la segunda parte, ¡los arrollamos! Y la experiencia que tenemos en finales".

"Espero ganarla como siempre y voy muy contento porque el equipo va más rodado que el año pasado y se puede recordar la gran victoria que tuvimos en Mónaco contra ellos. Pero también hay que pensar que estamos en pretemporada y son muchas las incorporaciones. Hay que ver al equipo, aunque estoy tranquilo porque Emery es un trabajador nato y las personas así son las que deben triunfar en la vida. Además, con las herramientas que le pone Monchi seguro que nos da otra alegría...", relata Manolo Morales cuando ya está metido en esa nueva aventura sevillista, como él las denomina.

May Muñoz no pone objetivos, aunque sí aguarda lo mismo de siempre de los suyos. "Tan sólo espero que el equipo se deje el alma en el campo, el sevillismo que esté también en la grada y que pase lo que tenga que pasar. Vamos con el convencimiento de ganar, pero si no ocurriera no pasa nada, voy con mi gente a disfrutar del viaje y de mi equipo, ya con eso es más que suficiente. Y si volvemos con la copa a casa mejor que mejor".

En el Sevilla y en todos los clubes del mundo, ésta es una locura difícil de explicar, pero en esta ocasión se corrobora con el caso de estos cuatro hinchas y de los cerca de cuatro centenares que representarán a la fiel hinchada nervionense mañana en Tiflis, Georgia, a más de 5.500 kilómetros de distancia, según Google Maps, que en un hipotético itinerario automovilístico obligaría a atravesar, además de España, Francia, Italia, Eslovenia, Bosnia, Serbia, Bulgaría y Turquía antes de llegar a Georgia. Lejos, muy lejos, pero aquí ya los espera el Sevilla Fútbol Club para recibir todo su aliento.

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