La precocidad, un añadido a la herencia

Alba Prieto Martínez. Base del Club Baloncesto Aljarafe convocada por la selección española sub 12

La precocidad, un añadido a la herencia
La precocidad, un añadido a la herencia
José María López

18 de julio 2011 - 05:02

No suele ser común pero cada vez es más habitual que los descendientes de deportistas de élite hereden ese gen competitivo que les hace llegar a lo más alto. Lo que sí es más extraño es que a edades tempranas, cuando la mente se centra exclusivamente en divertirse practicando deporte, se observen esas cualidades innatas que suelen romper en deportista de élite. Es el caso de Alba Prieto, base del Club Baloncesto Aljarafe, hija del que fuera central y capitán sevillista en la década de los noventa José Miguel Prieto, y única sevillana convocada por la selección española sub 12 para unos entrenamientos técnicos que tendrán lugar en la localidad gerundense de Santa María de Collel a final de este mes de julio.

Y el premio de ir convocada con la selección española es doble, porque en él se ve recompensado un esfuerzo titánico para una niña de doce años, como su propio padre explica: "Es una alegría enorme, porque ella ve recompensado el esfuerzo de ir casi todos los fines de semana a Málaga a entrenar con la selección andaluza mientras sus amigas salen a los centros comerciales, cines y demás".

La llamada del combinado nacional llegó tras una gran papel realizado con la selección andaluza en un torneo recientemente celebrado en Cádiz. "Quedamos en tercera posición y me sorprendió mucho que me llamaran, porque era el segundo torneo que jugaba con la selección y no me esperaba ser convocada", afirma con la misma seguridad con la que encara el aro para lanzar desde la línea de triples, su especialidad: "La verdad es que meto bastantes y me adapto a jugar tanto el puesto de base como en el de alero".

Acostumbrada a entrenar tres días a la semana con el Club Baloncesto Aljarafe y a acudir con asiduidad a las convocatorias de la selección andaluza, el reto de marcharse a Gerona no le asusta lo más mínimo. "Mis padres me acompañarán aunque ellos se tendrán que quedar por Barcelona, y aunque sólo conozco a una niña de las que van no me supone ningún problema porque suelo hacer amigas fácilmente".

Fan de Amaya Valdemoro en básket femenino y de Ricky Rubio en el masculino, su interés por el deporte despertó muy pronto. "A los cinco años ya jugaba en la escuela deportiva de mi padre, pero a los ocho años me cambié al baloncesto porque me gustaba más, aunque en los recreos del colegio sigo jugando al fútbol porque es a lo que más gente juega".

A su padre no le sorprende el interés de su hija por la prácica del deporte, porque es algo que va dentro de la educación que tanto Alba como sus otros dos hijos han recibido: "Tanto mi mujer como yo teníamos claro que queríamos inculcar unos valores deportivos a nuestros hijos, así lo hemos hecho y es algo de lo que nos sentimos especialmente orgullosos".

¿Y el futuro? Alba Prieto, pese a su corta edad, sabe que el camino para ser deportista de élite es realmente complicado, pero del mismo modo tiene claro que su vida irá ligada al deporte: "Llegar a ser jugadora profesional es algo muy complicado, pero de todos modos yo quiero estudiar algo relacionado con este mundo porque practicar deporte es lo que más me gusta".

Como todos los niños de 12 años prefiere jugar antes que ver deporte en la televisión, aunque acude a las gradas del pabellón de San Pablo siempre que puede a animar al Cajasol. Con la ilusión por bandera, será la única sevillana que estará en la concentración de la selección sub 12. De casta le viene al galgo. Todo un tópico, pero que nunca tuvo un reflejo tan real como el que Alba Prieto muestra.

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