La senda está trazada (4-0)

El Betis retomó el libreto de Víctor Fernández para golear a un Cádiz que sólo fue rival con el viento a favor · El golpeo del balón de Emana no tuvo nada que ver con el de Enrique

El Cádiz se complica sus opciones de salvar la categoría tras caer goleado en el Ruiz de Lopera por cuatro tantos a cero.  Foto: Antonio Pizarro
El Cádiz se complica sus opciones de salvar la categoría tras caer goleado en el Ruiz de Lopera por cuatro tantos a cero. Foto: Antonio Pizarro
Francisco José Ortega / Sevilla

11 de abril 2010 - 07:24

Reencuentro con el triunfo y, lo que es más importante, con los conceptos futbolísticos ordenados por Víctor Fernández. El Betis no sólo goleó al Cádiz en una demostración rotunda de las diferencias existentes entre los futbolistas verdiblancos y la mayoría de sus rivales de la Segunda División, también halló su camino de nuevo a través de un fútbol mucho más incisivo, y efectivo.

Porque el Betis corría el peligro de entrar en una fase de dudas de no haber sumado los tres puntos en la ventosa tarde de ayer. Esos conceptos que tantos piropos recibieron desde que Víctor Fernández se sentara en el banquillo en sustitución de Antonio Tapia corrían peligro de ser debatidos, ahora que gusta tanto ese verbo, si la situación no se reconducía. Y la verdad es que la primera media hora del encuentro tal vez pudiera inducir a pensar en que los heliopolitanos estaban ya metidos en esa senda descendente.

El Cádiz, un equipo tremendamente débil en todos los sentidos, parecía controlar la situación, aunque hay que aclarar con prontitud que contaba con un inesperado aliado para que todo le fuera mucho más fácil. El partido parecía que se disputaba en el estadio Ramón de Carranza en lugar del recinto ubicado en la salida hacia la ciudad gaditana. ¿La razón? El fuerte viento de levante inclinaba el campo hacia la portería que le tocaba defender en ese primer acto a Goitia y el Betis cada vez parecía sentirse más a disgusto con ello. No es que el equipo de Víctor Fernández no saliera con esa mentalidad que lo conduce a tratar de mandar en los partidos, en absoluto, pero con ese aire a favor todo se hace cuesta arriba, pues la pelota volvía con mucha celeridad hacia las cercanías del área local.

Se exceptúa un lanzamiento sin mayor peligro de Caffa y un intento de internada de éste, además del correr hacia un lado y hacia otro de un Emana que trataba de explorar todos los caminos posibles para llegar hasta Casilla, y lo cierto es que el Betis apenas contabilizaba nada en su haber durante la primera media hora. El Cádiz, en cambio, sí pudo adelantarse poco después de la media hora por culpa de un despiste de Melli ante Toedtli que pudo suponer un gol de Enrique.

Afortunadamente para el Betis, no fue así y entonces sí apareció un concepto que en el fútbol de Segunda, como en el de Primera, obviamente, es fundamental para decantar la balanza. Se trata, sin duda, de la eficacia ante el gol, pero conviene puntualizar con prontitud que ésta tiene una correspondencia directamente proporcional, la mayoría de las veces, con la calidad de los futbolistas. Porque no es lo mismo el golpeo con su pierna derecha de Emana que el que pueda protagonizar Enrique. Indudablemente es así.

Igual que el cadista le dio al balón horrible, el camerunés aprovechó un rechazo de De la Cuesta para conectar un derechazo durísimo a ras de césped junto al poste de la meta de Casilla. Bastó con eso, sólo con un chispazo, pero es la consecuencia de contar con futbolistas capacitados para ellos. El camino ya estaba desbrozado a pesar de ese aire contrario tan molesto y más lo estaría antes del intermedio gracias al excelente golpeo de Caffa que acabó en un gol de córner directo.

Casi sin comerlo ni beberlo se había puesto con un 2-0 a pesar de todos los pesares, sobre todo ese viento en contra que complicaba tanto las cosas. Era un Betis, pues, que no llegaría a mandar hasta el segundo tiempo, que tampoco había podido ahogar a su adversario en su propio terreno de juego, como era intención de Víctor Fernández durante la semana. El maño, al final, sólo introdujo un cambio en el once inicial, donde entró Caffa por Juanma para cambiar de banda a Jonathan Pereira, pero sus hombres tuvieron muchas dificultades para robarle el balón al adversario cerca de Casilla.

Tampoco fue necesario. El Betis se basó en la calidad de los hombres de arriba para golpear con eficiencia y posteriormente, tras el intermedio, ya debió golear con rotundidad. Bueno, lo cierto es que acabaría llevándolo a cabo, pues el 4-0 es una goleada de verdad, pero en el arranque de ese segundo acto del litigio ya debieron contabilizarse varios tantos más. Con el viento a su favor, debió marcar Sergio García, pero se topó con De la Cuesta cuando todo el estadio cantaba el gol; también la tuvo Jonathan Pereira; Casilla se lució en un disparo de Caffa; Carlos García erró un cabezazo con todo a su favor; y, por último, Jonathan Pereira no aprovechó un regalo de Emana...

Sin que nadie se hubiera sorprendido con ello, el Betis se pudo colocar en un 5-0 en un plis plas, pero no lo hizo y hasta se pudo complicar la vida de no aparecer Goitia en otra fase de dudas, generadas sobre todo por Ogbeche. No fue así, sin embargo, y Melli se encargó de facilitar un tramo final de lo más sosegado. El Betis volvía de esta manera a su senda, a recitar un libreto, el de Víctor Fernández, que lo debe devolver a Primera. De momento, acaba el día en ascenso.

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