El BCE aleja un recorte de tipos de interés a corto plazo: "No podemos bajar la guardia"

Mantiene el interés oficial en el 4,5% por segunda vez consecutiva y da a entender que seguirá así un tiempo

Rebaja las perspectivas de crecimiento de la Eurozona y pide a los países que eliminen ya las ayudas energéticas

El BCE para las subidas de los tipos y advierte de que la energía puede subir más

Esta vez estaba claro

Christine Lagarde, presidenta del BCE
Christine Lagarde, presidenta del BCE / Ronald Wittek / Efe

La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, afirmó este jueves que el consejo de gobierno en su última reunión del año no ha abordado un posible recorte de los tipos de interés y ha recalcado que en todo caso la entidad monetaria "no puede bajar la guardia" ahora mismo, una postura diferente a la que mantiene la Reserva Federal en EEUU, que ya ha anticipado bajadas de tipos para el año que viene.

Tras mantener el BCE por segunda vez consecutiva los tipos de interés en el 4,5%, Lagarde dijo en rueda de prensa que "nadie" quiere mantener los tipos en los niveles actuales durante "demasiado tiempo", pero recalcó que al mismo tiempo la institución "no cree que es el momento de bajar su guardia".

"Creemos que aún hay trabajo que hacer y eso puede significar bien mantener" los tipos, indicó.

La francesa destacó que el consejo de gobierno considera que los tipos de interés "se encuentran en niveles que, mantenidos durante un período suficientemente largo, contribuirán sustancialmente al retorno oportuno de la inflación a nuestra meta".

La presidenta del BCE enfatizó además que los tipos de interés serán establecidos "en niveles suficientemente restrictivos durante el tiempo que sea necesario para garantizar ese retorno oportuno" al objetivo del 2%.

Lagarde recordó que, en función de las últimas previsiones de la entidad monetaria de la Eurozona, la tasa de la inflación se situará solamente en 2025 cerca del objetivo del 2%, concretamente en el 2,1%.

Según el BCE, la inflación se situará en el 5,4% en 2023 y el 2,7% en 2024, dos y cinco décimas menos que en sus anteriores estimaciones, para después moderarse hasta el 2,1% en 2025 y el 1,9% en 2026, de acuerdo a la actualización de previsiones publicada este jueves.

Los economistas del BCE también han mejorado las perspectivas de inflación subyacente -que no tiene en cuenta la energía y los alimentos por ser los elementos más volátiles-, hasta situarla en el 5% en 2023 (una décima menos), el 2,7% en 2024 (dos décimas menos), el 2,3% en 2025 (una décima menos) y el 2,1% en 2026.

Por el contrario, ha rebajado sus previsiones de crecimiento económico para la eurozona al 0,6% en 2023, una décima menos que en su estimación de septiembre, y al 0,8% en 2024, dos décimas menos.

El banco central apunta que las subidas de tipos han implicado en endurecimiento de las condiciones de financiación que lastra la demanda, lo que ha contribuido a moderar la inflación, pero al mismo tiempo, mantiene el crecimiento económico débil a corto plazo.

Lagarde precisó que en cualquier caso el camino para llegar al objetivo de inflación "es más plano que antes" y la inflación subyacente "está por debajo de las expectativas y disminuye en todos los componentes".

A esto se suma que la transmisión de la política monetaria implementada por el BCE "claramente es fuerte hacia la financiación de la economía" y en "los volúmenes de préstamos a empresas y hogares".

"Entones, ¿deberíamos bajar nuestra guardia?. No, absolutamente no, por dos buenas razones", dijo Lagarde, que adelantó que el BCE necesitará más datos sobre algunos componentes relacionados con la inflación interna, que serán especialmente importantes en "la primera mitad de 2024".

La presidenta del BCE recalcó que, cuando la institución analiza la inflación subyacente, hay una medición en particular que está disminuyendo un poco, pero no mucho, que es la inflación interna, que está influida por los salarios.

"Necesitamos más datos y comprender mejor lo que está sucediendo allí y por qué la inflación interna se está resistiendo", indicó.

Para ello, el BCE necesita datos sobre los salarios, a través de varios indicadores, como por ejemplo sobre el beneficio por unidad.

"Tendremos mucho más datos a lo largo de 2024, que serán especialmente voluminosos en el primer semestre (...)", recalcó Lagarde.

Pide eliminar las ayudas energéticas

Por otro lado, Lagarde llamó a los gobiernos a terminar con las "injustificadas" ayudas energéticas, al tiempo que aseguró que ha detectado "cierto nivel de procrastinación" a la hora de llegar a acuerdos fiscales.

Así, consideró "esencial" que los Gobiernos europeos sigan "reduciendo las medidas de apoyo correspondiente" en la medida en que se "desvanece la crisis energética", ya que, si no, será necesaria "una política monetaria aún más restrictiva".

Aunque no señaló a ningún país en particular, Lagarde consideró que tener estas medidas fiscales son "injustificadas y probablemente injustificables", ya que estos combustibles han bajado.

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