Economía

El Eurogrupo fracasa de nuevo en su intento de avanzar en la unión bancaria

Nadia Calviño, con los ministros de Economía de Luxemburgo y Bélgica. Nadia Calviño, con los ministros de Economía de Luxemburgo y Bélgica.

Nadia Calviño, con los ministros de Economía de Luxemburgo y Bélgica.

Los ministros de Economía y Finanzas de la Eurozona se han dado un plazo de cinco años para poner en marcha el Sistema Europeo de Garantía de Depósitos, después de que en la noche del miércoles fuesen incapaces de llegar a un acuerdo para iniciar ya las negociaciones políticas sobre la medida.

El presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, explicó en una rueda de prensa que los países necesitan seguir trabajando al nivel técnico en la iniciativa antes de pasar a la negociación política y que “tomarán el nuevo ciclo institucional para completar el expediente”. Eso fija un “horizonte” de cinco años, lo que dura el mandato de la nueva Comisión Europea, y supone postergar una vez más la aprobación de un fondo esencial para completar la unión bancaria europea y mejorar la protección de los ahorradores si llegan nuevas crisis.

Los países se marcaron hace un año como objetivo tener este diciembre al menos una “hoja de ruta”, aunque fuese sin fechas, sobre qué pasos y medidas complementarias serían necesarios para que pueda entrar en vigor un sistema que se propuso en 2015 y lleva bloqueado desde entonces.

Sin embargo, la brecha entre las condiciones que exigen o están dispuestos a aceptar los estados miembros a cambio de esta garantía común impidió anoche el acuerdo “El proceso no será fácil y el debate mostró claramente las diferencias”, dijo el nuevo comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, quien afirmó que, aunque el próximo lustro “parece muy lejos”, será tan complicado como relevante crear este fondo. Gentiloni consideró que la propuesta presentada el mes pasado por el ministro de finanzas alemán, Olaf Scholz, para sacar adelante el Sistema –hasta ahora vetado por Berlín– a cambio de otras medidas “fue una contribución muy útil”, pero reconoció que algunas de las condiciones “son inaceptables” para algunos Estados. Berlín vincula el fondo a que se aprueben medidas para limitar la exposición de la banca a la deuda soberana de su país o exigir provisiones por el riesgo de estos bonos, algo a lo que se oponen países como España o Italia.

El trabajo técnico hasta ahora busca un modo de combinar el fondo de garantía con otras medidas de modo que el conjunto sea aceptable por quienes dar prioridad a seguir reduciendo los riesgos de la banca –como Alemania u Holanda– y por los que creen que ya es posible pasar a mutualizar la gestión de los mismos, como España, Italia o Francia.

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