Innovación social para transformar un pueblo
Alianza Mercadona-Dulces Olmedo
La empresa Mantecados La Muralla rompe con la estacionalidad del empleo en Estepa gracias a su relación con Mercadona y a la diversificación de su producción.
Las campañas del mantecado, el aceite de oliva y la aceituna hacen que de septiembre a diciembre la localidad sevillana de Estepa tenga pleno empleo. Es un éxito del que el pueblo, y sus representantes políticos, suele presumir, pero es sólo temporal. El resto del año la producción para y la localidad regresa a la dura realidad diaria de la crisis.
El sueño de algunos empresarios del mantecado ha sido romper esa estacionalidad y producir todo el año. Y La Muralla puede decir ya que lo ha conseguido. La estabilidad que le proporcionó ser interproveedor de Mercadona desde 2010 y la posibilidad de vender a diario a una plataforma de 1.500 tiendas dio a la firma estepeña la tranquilidad para invertir siete millones en remodelar y ampliar sus instalaciones, con casi todos los procesos automatizados, y diversificar la producción. En esta línea, La Muralla ha ido introduciendo en los últimos años productos de hojaldre y chocolate, en algunos casos innovadores, que han resultado un éxito. En 2013 facturó 17,5 millones frente a los 9,5 del año anterior, y toda la subida se debió al empuje de las nuevas producciones. Ahora mismo el mantecado representa el 60% de las ventas y el hojaldre y el chocolate, el 40%.
La Muralla ha sorteado así la estacionalidad de la industria del mantecado y ha comenzado a transformar la propia idiosincrasia del pueblo. No sólo ha elevado la plantilla de 52 personas en 2009 (27 de media en el cómputo anual) a 205 en 2013 (102 de media), sino que ya hay 50 personas que trabajan a tiempo completo durante todo el año, un hito en el pueblo. Además, como explica José Luis Olmedo, el director general, el 90% de ellos ya estaban en la compañía y han promocionado. "Es importante para ellos porque se sienten útiles, reconocidos, y además creamos expectativas en la plantilla: hay quienes han hecho cursos de pastelerías por su cuenta, de hojaldres, etcétera. Hay inquietud", afirma.
Aparte de investigar en I+D para lanzar nuevos productos, La Muralla se ha preocupado de formar al personal, de tal forma que haya un grupo que se dedique específicamente al mantecado -seña de identidad de la firma-, otro al hojaldre y otro al chocolate. "Se trata de que cada uno domine el trabajo del día a día, formamos especialistas", afirma Olmedo. El principal directivo de La Muralla también se refiere, como ejemplo de los cambios laborales en la firma, a la ampliación de la campaña de fabricación del mantecado. "Ahora son seis meses. Es más tiempo, pero los trabajadores están más a gusto, no trabajan doce horas diarias, sino ocho, y menos días a la semana, con lo cual pueden dedicar más tiempo a su formación y a la especialización". La automatización de los procesos ha permitido, también, eliminar gran parte del trabajo brusco y pesado.
Olmedo es consciente de que La Muralla debe estar a la altura de las exigencias de Mercadona, y más si ha puesto, como es el caso, todos los huevos en ese cesto. "No sólo proveemos de mantecados a Mercadona, sino que compartimos su modelo", sentencia, y añade a continuación: "Tenemos reuniones periódicas con los trabajadores, en las que les decimos que no podemos relajarnos, que nos estamos jugando mucho. Ellos tienen que sentir la camiseta, no es cuestión de dinero sino de creer en el proyecto".
Aunque será inaugurada oficialmente en 2015, la fábrica de Osuna ya está funcionando, con entre 60 y 70 empleados y dedicada específicamente a la fabricación de productos de chocolate. Ya sólo queda remodelar el exterior y cuando se haga la inversión final habrá sido de 4,5 millones, que también repercutirán en el pueblo: "Ya hay gente de Osuna trabajando allí, el Ayuntamiento nos ha ayudado y si hay gente válida de allí y podemos ayudar...", asegura Olmedo.
En 2014 la firma repetirá facturación, con la idea de crecer ya en 2015. "Hemos multiplicado la facturación por siete en cinco años y ha llegado la hora de parar, de mejorar procesos, productos, de reestructurar equipos de trabajo y departamentos". Se trata, en definitiva de diregir el crecimiento, que retornará, afirma Olmedo, en 2015 con el previsible lanzamiento de nuevos productos.
También te puede interesar