El encanto de la entrega de las pastas del pregón de la Semana Santa de Sevilla

Uno de los ritos que jalonan la espera de la cuaresma es la tertulia del Cirio Apagao con el pregonero de cada año, esta vez por primera vez en una nueva sede por el cierre de Casa Manolo

Enrique Casellas, en la cena de la entrega de las pastas del pregón.
Enrique Casellas, en la cena de la entrega de las pastas del pregón. / M. G.

Sevilla, 15 de enero 2023 - 04:00

Hace no tanto tiempo había que estar muy al loro para saber cuándo se elegía el pregonero. No se hacía público el calendario de las fechas principales que marcan la llegada de la Semana Santa. Podía ser un día laborable o un sábado por la tarde. Casi que te hacía un favor el consejero de turno alertándote simplemente de la convocatoria interna: “Mañana es la reunión, yo no te he dicho nada que después me miran malamente”. Todo eso suena hoy a música celestial, pero era así y formaba parte del encanto. Había que tener preparados los números de teléfono, por supuesto fijos, de los posibles pregoneros para ponerse como locos a marcar los dígitos en cuanto se supiera el nombre. La presentación del cartel era otro acto casi familiar, nada que ver con lo de ahora en la Fundación Caja Rural del Sur. Todo era más íntimo y, sobre todo, distinto. Eran los años del Plan Trabajadera y del Se alquilan sillas para toda la Semana Santa. Las entradas del Pregón no estaban a la venta. O te las daba el consejero soplón, o algún amigo del Ayuntamiento, o el de alguna entidad privada que dispusiera de alguna por el cupo de la cortesía institucional. Con el acto de la entrega de las pastas, a cargo de la entrañable tertulia El Cirio Apagao, ocurría lo mismo. Te enterabas de la celebración de la cena en Casa Manolo por el sobrecito marrón que te llegaba de ese señor de los pies a la cabeza que es Jesús Martín Cartaya. Las imágenes en papel traían, por supuesto, una nota adjunta donde Jesús te precisaba los datos para el texto con su inconfundible caligrafía escolar.

Así era todo. Sin notas previas, sin tuits, sin cronogramas, sin Cecop. Hoy sabemos la agenda oficial y la oficiosa, la de los cultos y la de la mudá del Herodes, la del Consejo y la de la primera torrija de la Campana, la del Miserere en la Catedral y la de la Virgen de la Esperanza cuando amanece en su paso pero sin la candelería fundida. Todo, menos la entrega de las pastas. Es quizás el único rito del que nos seguimos enterando porque nos envían las fotografías de madrugada. Y eso me parece hasta hermoso. Un correo electrónico a las 01:35, a esa hora en que la Santa Cruz de los nazarenos de Sevilla pone de pie a los consejeros del palquillo, es un viaje en el tiempo, a esos años pasados en los que la espera estaba jalonada por la sorpresa inocente de esos ritos. Tocaba mirar las fotos de Jesús con detenimiento. La cara de susto del pregonero, la sonrisa del inolvidable Juan Dávila junto a Luis Rodríguez Caso y Joaquín Delgado-Roig, la altura de Antonio Soto, la felicidad de Ignacio Montaño, Antonio Hermosilla, Alfredo Flores, José Sánchez Dubé... Y siempre la imagen de la Virgen de los Reyes con flores blancas frescas que los tertulianos colocaban alrededor del marco para la ocasión. La Patrona y el candelero con el cirio apagao eran los dos motivos fijos desde que la tertulia se fundó en 1966. Una de las curiosidades de las fotografías, por cierto, era y es analizar la marca del tinto o el contenido de los vasos de trago largo cuando las fotos se habían disparado sin la precaución de levantar la mesa.

Este año se ha celebrado por primera vez en otro restaurante por el cierre del bar de la calle Castilla. El candelero no ha faltado. Y en el análisis se aprecian las pastas repujadas y un vaso ancho con rodaja de limón. Tal vez sea... ¿una Mirinda? ¡Qué buena tertulia! Esperemos que la de 2023 no sea una Semana Santa en la que tengamos que escribir ni una sola vez eso de Tarde sin cofradías, tarde de Rives. O con Mirinda... Pasaron los cultos del Gran Poder y el quinario de las Penas. Pasaron las pastas. Vayan recordando dónde guardaron el esparto.

Los ‘caídos’ de Sierpes

¡No digan que no le ha ocurrido estos días! Se encuentran a un amigo por la calle o les suena directamente el teléfono para oír la misma y repetida cantinela. “¿Tú conoces a Pacovele o a alguien del Consejo? Es que me han quitado las siete sillas, ¿sabes? ¡¡¡Las siete!!!”. Ya continuación se oyen adjetivos calificativos y lamentos que no debemos reproducir. Los caídos de Sierpes son toda una cofradía. No se sabe si es peor cuando les dices que no tienes el móvil del presidente o que deben esperar al sorteo de febrero donde a lo mejor les cae la pedrea de una silla alternativa en la Plaza Virgen de los Reyes con derecho a la taberna de Peregil. Es peor... Se oyen más quejas y verdaderos tacos. Dan ganas de preguntar cuándo es el funeral ante el disgusto que expresan algunos. “¡Y tú encima apoyando esta barbaridad, Fiscal!”. Ea, la culpa al final es de la prensa. ¡Malditos roedores estos mensajeros! Va en el sueldo. O no, que diría el gallego.

Preciosa homilía

La que pronunció el otro día el padre Jiménez Sánchez-Dalp en el funeral por nuestro Paco Santiago, fundador de La Pasión Digital, posteriormente Arte Sacro. Don Ignacio dio en las claves principales del inolvidable Paco, del que recordó que siempre estuvo a disposición de la Parroquia de Santa María de las Flores. Leyó uno de los poemas que Santiago dejó escrito para su mujer, Sonia; y destacó la labor de todos los fotógrafos que se esfuerzan tanto en cultos como en bullas para que después nosotros podamos rezarle a las imágenes que llevamos en la cartera o colocamos en la mesa del trabajo, en el salón de casa o en el cabecero de la cama. ¡Y tan cierto, don Ignacio! Una homilía que fue todo un bálsamo para los fieles asistentes. La faena tuvo la hondura que merecía la trayectoria de quien innovó en la información digital cofradiera. Aquel primer portal de Paco fue el primer gran hito. Y sigue vivo.

La única

Charo Padilla fue la única mujer en la entrega de las pastas al pregonero Casellas. Pudo participar únicamente en la cerveza de bienvenida porque, como es sabido, tiene su programa de radio en directo a las cinco de la madrugada. La reina de la noche de Canal Sur Radio parece fija por muchos años en la condición de única pregonera.

El pertiguero

Primer golpe. Oído en la cena de los reyes magos:“El negro de este año, Alejandro Marchena, el de la Amargura que fue tesorero del Consejo... ¿Lo viste? Tardará en haber un Baltasar más activo, más alegre y que haya interpretado mejor el personaje. ¡No se le acababan las energías! Míralo en algún vídeo por la calle Asunción”. Segundo golpe. ¿No se presenta un poco tarde el cartel? El primer sábado de cuaresma nos hace aguardar demasiado para conocer la obra de Daniel Franca. El que ha pintado para Cádiz es una maravilla. Estamos seguros, al menos, de que merecerá la pena la espera. Tercer golpe. Hay calles que serán pequeñas carreras oficiales el Sábado Santo, lugares donde conviene estar más que incluso en el itinerario por donde todas pasan. Los balcones se cotizan muy caros ese día. Atentos al mercado. Y ciriales arriba. El encargo para 2023. Hay que llevar al emérito, a nuestro Ratzinger a lo hispalense, al campanario de la Giralda. No puede ser que don Juan José todavía no haya subido al Patio de la Azucena, donde se admira Sevilla sin sevillanos y, eso sí, junto a decenas y decenas de turistas.

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