Francisco Bella: "En Matalascañas estamos con el agua al cuello, pero en Madrid solo nos hablan del cambio climático"

El Zaguán

El alcalde de Almonte clama en Madrid por soluciones firmes para una playa que vive la mayor crisis, peor que la de las aguas del mar contaminadas en el verano del 89

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La mayor parte de la playa está preciosa. Cuesta trabajo hasta escribirlo porque estos días han sido verdaderamente tronantes, por momentos apocalípticos. Las máquinas trabajan para meter la arena que un barco trae de El Portil. La zona cero, donde la borrasca Francis, tuvo efectos devastadores es otra cosa. Hay algunos paseantes, deportistas y trabajadores. Pero en ningún momento se rompe la calma en una mañana de enero templada, marcada por una paz solo rota por el zumbido del motor de las excavadoras. Matalascañas en enero no tiene punto de comparación con los meses de verano. Es otro mundo. Chiringuitos y negocios cerrados, apartamentos clausurados y un silencio iluminado por el sol.

Hablamos en el paseo marítimo con Francisco Bella (Almonte, Huelva, 1962), el alcalde al que le toca gestionar la mayor crisis que sufre el núcleo costero, acaso el siguiente más grave fue el verano de 1989, cuando el Servicio Andaluz de Salud prohibió en el baño en el mar al estar las aguas contaminadas. Fue alcalde en una primera y larga etapa al ganar las las elecciones municipales de 1991 y volver a vencer en los tres comicios siguientes. Desde 2023 es de nuevo el alcalde de Almonte. Antes con el PSOE. Ahora con el partido Ilusiona. Tiene un modelo de gestión de la playa con ideas muy definidas en las que tiene una confianza absoluta, pese a las críticas vecinales. Está convencido de que medidas como la azul serán beneficiosas y servirán para mejorar la playa. Admite que la inyección de arena es un "parche", asegura que las casas de primera línea se salvarán, llama a la esperanza y apunta a la necesidad de que en el ministerio competente tengan una idea clara de Matalascañas, no solo por los planos de Google. Mientras no haya soluciones definitivas, la plata sigue expuesta al riesgo de nuevos temporales. Y todavía no ha acabado ni enero.

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