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Sevilla provincia

Un 'senado' provincial más decisivo de lo que se cree

  • La caída de ingresos en los ayuntamientos ha acrecentado la dependencia de los recursos de la Diputación. El partido judicial de Sevilla, con 18 de 31 diputados, es el más importante e incierto.

Es habitual que en los debates sobre los gastos prescindibles de la Administración alguien defienda que el Senado -Cámara de representación territorial, normalmente, poco decisiva, porque la última palabra es del Congreso- y las diputaciones desaparezcan, que se aluda a ellos como "cementerios de elefantes". En el caso de las diputaciones -cuya composición se decide en las elecciones municipales de mañana, entre los concejales que salgan, también con una visión territorial-, son noticia muchas veces por políticos que hallan asiento tras perder comicios o alcaldes a los que se contrata. La de Sevilla tiene, sin las sociedades, 109 puestos de libre designación aprobados en Pleno: 59 del gobierno; el resto, de grupos políticos, según su peso. La percepción de que no sirven aumenta porque las sedes están en las capitales, donde, salvo algún convenio, no ejercen papel alguno y en los pueblos sus recursos se identifican con el Ayuntamiento.

Pero, al margen del debate sobre la gestión que se hace, la excesiva politización o la adaptación pendiente del personal a las nuevas necesidades, al margen de las propuestas para que las mancomunidades -con malos ejemplos en Sevilla- o las delegaciones de la Junta asuman su labor, la realidad es que las diputaciones tienen un papel más relevante de lo que se cree en el día a día de los ayuntamientos, sobre todo en los de menos de 20.000 vecinos, mayoría en Sevilla, con muchos programas y recursos: monitores culturales, deportivos, de juventud, personal de cohesión social, apoyo técnico para elaborar proyectos, asesoría jurídica, económica, suministro de equipos, formación de funcionarios y ediles, inversiones, promoción. En estos años de caída de ingresos, la Diputación (406 millones de presupuesto, saneada) ha sido aún más reclamada: ha adelantado dinero para nóminas, préstamos sin interés a los ayuntamientos -la manera de eludir el techo de gasto, que no le permite gastar teniendo dinero-, fondos para contratos de emergencia social y el Organismo Provincial de Asesoramiento Económico y Fiscal (Opaef) ha crecido con más ayuntamientos que optan porque les recaude los ingresos propios que generan con impuestos, porque pueden tenerlos antes, a menor coste que con los bancos.

Ésto explica por qué, política y estratégicamente -hasta en la oposición, para saber de qué va la cosa y defender necesidades de sus alcaldes-, es importante para los partidos tener la máxima representación en la Diputación, se fuerzan listas en algunos pueblos o se estudia dónde conviene presentar a algún militante destacado para que sea diputado -teóricamente, son los concejales los que los eligen, en la práctica nombran los partidos- y darle proyección o reforzar con él el peso del partido en un territorio.

La Diputación de Sevilla siempre ha estado gobernada por el PSOE. Sólo en 1979 fue segunda fuerza, porque ganó la UCD, pero ya ostentó la Presidencia por un pacto con el PCE, el PSA y el PTA. Desde 1983, los socialistas tienen mayoría absoluta. Los diputados se asignan sólo a los partidos que sacan concejales, por partido judicial, pero en función de los votos que han obtenido. Es llamativo que los partidos judiciales que se usan para esto no son los que hay ahora -dentro del de Sevilla, por ejemplo, hay ya otro juzgado, Sanlúcar-, sino los nueve que había en 1979, en las primeras elecciones locales después de Franco.

Así, el partido judicial de Sevilla, que ha crecido exponencialmente, determina la mayoría del Pleno, al aportar 18 diputados (el resto tiene uno o dos, cuatro a lo sumo) de 31 y es el que hizo que el PP obtuviera su mejor resultado en las elecciones de 2011. En concreto, los populares tienen diez diputados y ocho son del partido judicial de Sevilla, en el que el PSOE sacó siete. Los otros dos diputados del PP son por Carmona y Utrera.

Esa pérdida de peso del PSOE en la aglomeración urbana es lo que ha motivado que el presidente, Fernando Rodríguez Villalobos, que seguirá en el puesto si el PSOE gana, haya dejado La Roda de Andalucía (donde es concejal y fue alcalde) para ir de número dos con el PSOE de Castilleja de la Cuesta. Los partidos judiciales de la Sierra Sur -salvo el de Osuna, donde IU saca un diputado- están asegurados para el PSOE. Es en el Aljarafe donde retrocede y ha querido hacerse más visible, con el hombre que, salvo sorpresa, presidirá de nuevo la Diputación. También en el Aljarafe, por Gines, va la candidata por el PP a la Presidencia, Virginia Pérez. Es un pueblo que aspira a recuperar el PP, aunque también puede que tenga que ver con los pobres resultados en La Rinconada, donde Pérez fue candidata la Alcaldía.

De cara a los comicios de mañana, el PSOE parte con mucha diferencia (tiene ahora 663 ediles en la provincia y 16 diputados, casi el doble de los 380 del PP, con diez representantes), lo que podría evitar que pierda la mayoría absoluta aun sufriendo desgaste. Las incertidumbres se centran en cómo quedará la bancada de la oposición. En cualquier caso, la principal partida se juega en ese partido judicial de Sevilla: 46 pueblos y 190 concejales a elegir y donde el resultado se antoja más novedoso, además, por la aparición de nuevas fuerzas.

Las candidaturas de C's, por ejemplo, se concentran en el área metropolitana. Las agrupaciones que ha promovido Podemos son, en su mayoría, independientes, sus votos no se suman y las opciones de sacar diputados merman. Pero no hay que pasar por alto que, en la capital, la candidatura que más o menos se identifica con la marca -Democracia Participativa-Paticipa Sevilla- es un partido instrumental, que los círculos han utilizado en otros sitios, como Bormujos, y sus votos se sumarían. También está por ver si la previsible recuperación del PSOE en la capital compensa la posible pérdida en municipios como Alcalá de Guadaíra. En este contexto, varias veces, Villalobos, ha abogado por modificar la ley para que salgan de la Diputación los grandes núcleos (Sevilla, Alcalá, Dos Hermanas), un poco con la boca chica, porque se reduciría el presupuesto el ente.

El PA tiene un diputado ahora, Alberto Mercado, edil de Tomares, por el partido judicial de Sevilla. IU tiene cuatro, dos por Sevilla, uno por el partido judicial de Osuna y otro por el Utrera. Son partidos que obtienen en las municipales sus mejores resultados electorales, con tradición en muchos pueblos, pero también está por ver cómo quedan mañana: el PA lucha contra el olvido en muchos sitios, a la espera de reinventarse e IU podría perder fuelle con las nuevas agrupaciones (Podemos y Ganemos), apoyadas en algunos sitios incluso por la CUT. Ésta e IU sí van juntas en las zonas de la Sierra Sur en las que se juega uno de los diputados de izquerda.

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