Guillermo Romero, actor de doblaje "Hay actores a los que les mejoramos el trabajo"

Guillermo Romero, actor. Guillermo Romero, actor.

Guillermo Romero, actor.

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Guillermo Romero (Talavera de la Reina, Toledo 1967) pone voz a iconos Disney como Rayo McQueen o Remy y al personaje de Desmond Miles (Assassin's Creed) lo ha interpretado tanto en las películas como en los videojuegos. Owen Wilson, Chris Pratt, Ryan Reynolds son algunos de esos actores, héroes o buenas personas en la ficción, a las que les ha prestado el castellano. A Romero también lo pueden recordar los espectadores por haber sido el presentador de la etapa más reciente del concurso El precio justo y de programas musicales en TVE.

-Usted le pone la voz a los superhéroes y a Rayo McQueen, ¿es un héroe para los suyos?

-Qué va. Pongo la voz pero como me conocen en casa, no les impongo, ja, ja.

-Está en estos momentos doblando una serie turca Kara Sevda, para el canal Divinity. ¿Es lo más exótico que ha hecho?

-Sí. Estando de vacaciones mi suegra la vio por satélite y me habló de ella. En esta semana he doblado el capítulo número 45. Y todavía nos quedan 205 más, así que tengo tralla para todo el año.

-¿Cuánto se tarda en grabar un capítulo, que es la mitad de una película?

-Se graba por bandas, así que cada uno de los dobladores principales en una mañana hace los cuatro o cinco episodios de la semana. Los tenemos que hacer a solas.

-¿Usted escucha lo que han grabado los demás?

-No, yo voy por delante en este caso. Mi personaje es el que abre el melón, los lunes a las ocho de la mañana, y se van sumando los demás.

-¿Los capítulos los ve antes en casa?

-No se suele hacer así. Si es una película muy importante, por seguridad, te mandan a Estados Unidos para que trabajes allí, tipo Superman, Batman. Lo habitual es llegar al estudio a primera hora, con todo el texto, y la directora te va guiando de qué va el capítulo. Para doblar lo que se necesita es el texto bien traducido y adaptado. El trabajo del propio actor te va dando pistas. Un buen actor suele ser más fácil de doblar.

-¿A medida que avanzan las tramas se va cogiendo el tono al personaje?

-Sí. En el caso de Kara Sevda mi personaje se lleva un gran palo de por qué su chica ha desaparecido y en los siguientes capítulos tiene mucha pena, mucho rencor... vas tomando esa pose.

-¿Doblar del turco es más difícil que otros idiomas?

-El problema es que no estamos familiarizados con la música del turco, con las intenciones de las frases. En una película americana es más fácil adivinar la entonación. El turco nos suena monocorde, entonces lo que hacemos es llevarlo a nuestro terreno y darle la musicalidad de nuestro idioma.

-¿Una telenovela es más fácil, o difícil, de doblar que una película independiente o una superproducción?

-Siempre depende del actor. En Kara Sevda, los actores están muy bien dirigidos y aunque la banda sonora no acompañe le hemos dado forma. Una serie que dura mucho es más difícil porque te obliga a mantener un mismo registro a cada personaje.

-De sus actores doblados, ¿con cuál se queda?

-No sabría qué decir. Me quedo con cualquier superhéroe porque le hace ilusión a mi hijo. El típico personaje que suelo hacer es el de chico guapo, amable, del que se enamora la chica, todo se complica y al final se resuelve. Me puedo identificar con los sentimientos de los personajes, o con situaciones, más que con actores.

-¿Y alguno que le hayan reconocido por la voz?

-A Chris Pratt en Los guardianes de la galaxia o Jurassic Park. A los niños les encanta saber que soy la voz de Rayo McQueen o de Ratatouille.

-¿Se obsesionan, como se dice, con que la frase quepa en la boca del actor?

-El cóctel perfecto es que el texto esté tan bien adaptado y ajustado que cuando yo ponga la voz parece que esté hablando el actor. De la interpretación depende del actor. La naturalidad la pones tú. También hay otro reto: igualar en el doblaje el sonido de la película original.

-Unos actores trabajan con grandes decorados, al aire libre, y ustedes han de sacar la inspiración entre cuatro paredes...

-No son las mismas condiciones, claro... es importante ajustar en boca, no nos relajamos, y debe quedar bien. Los directores de doblaje intentan incluso que encajen las labiales, pero la interpretación depende de cada uno.

-¿También habrá palabras imposibles de encajar, como sucedería con el turco?

-Hay más bien expresiones. En la serie turca hay unos gritos que al castellano los suavizamos, porque si no los personajes parecerían unos cabreros.

-¿Todavía le dan con la cantinela lo que dicen ver sólo las versiones originales?

-Yo no recomendaría ver una serie turca, o un telefilme de sobremesa alemán, en original. Hay producciones de Hollywood que son para disfrutarlas a toda pantalla, sin leer subtítulos. Tal vez para una película intimista, para comprobar el trabajo de algunos actores, es mejor la versión original. Hay actores geniales para escucharlos, pero también hay otros que le mejoramos el trabajo.

-¿Cómo le suena el turco?

-A veces me parece que es coreano y en otras, árabe. No he pillado aún del todo la musicalidad.

-¿El mayor mérito de un doblador es que no lo terminemos de valorar?

-Cada trabajo tiene su mérito. Es complicado a veces ponerte a hacer voces a las ocho de la mañana, cuando llegas con tus problemas. Si está bien hecho, los dobladores pasamos inadvertidos.

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