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Vanesa Benítez | Directora de cine

"Rota era como Nueva York en chiquitito"

"Rota era como Nueva York en chiquitito" "Rota era como Nueva York en chiquitito"

"Rota era como Nueva York en chiquitito" / belén vargas

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Vanesa Benítez estaba tomándose una cerveza cuando descubrió que Rota, en los años 60, era "como el fotograma de una película americana". Por eso se fue un par de meses a la localidad gaditana, investigó y el resultado es Rota'n'roll, un documental sobre el choque cultural que supuso la instalación, en pleno franquismo, de una base militar estadounidense en un pueblito agrícola en una punta de la Bahía de Cádiz. Un año después, y tras recibir un premio Imagenera, participa en el festival Alcances, que se celebra en Cádiz del 28 de septiembre al 6 de octubre.

-Siendo de Osuna, hubiera sido más lógico que se fijase en la base de Morón que en la de Rota.

-Me acuerdo de los ruidos de los cazas durante la Guerra del Golfo. Los asociaba con las imágenes que salía en la tele y pensaba que estábamos en guerra. De pequeña escuchaba hablar de las bases de Morón y Rota, y nunca había contemplado Rota como un pueblo.

Con la base, muchos roteños descubrieron lo que era una nómina y cobrar cada quince días"

-¿Cómo lo descubre?

-Tomando una cerveza con una chica de Rota, hablando de música. Tenía un tocadiscos que le había regalado un americano a su padre porque se iba de la base. Empezó a contarme historias de las fiestas de la base, de los guateques que montaban, las fiestas del 4 de julio y los cochazos en los que iban.

-Pero lo que se encuentran al llegar los americanos es un pueblo pesquero.

-La mayoría eran chavales que no habían salido en su vida de su pueblo en EEUU y un día los montan en un avión y los mandan a España. Se encuentran un pueblo donde no hay ni carreteras, ni coches y la gente es muy humilde. En el pueblo había dos calles. Aterrizaban en la base, que es como un pueblo americano. El shock era cuando cruzaban la verja. Había burros por la calle. Les llamaba mucho la atención las mujeres de luto. Cosas que para nosotros son normales.

-¿Por ejemplo?

-Ellos no había visto nunca un pez muerto. Llegaban al mercado y veían la carne colgando. Toda la comida que tenían era procesada.

-El choque también debió ser fuerte para los roteños.

-Los americanos llegaban en cochazos que no cabían por las calles. Y hubo mucho trapicheo con los productos americanos que no se veían en España, como los bizcochos en polvo, las gafas Ray-ban, las Converse.

-No todo sería plácido en aquellos años, imagino.

-No fue fácil. Donde está la base había gente con sus casitas y sus tierras. De la noche a la mañana se tenían que ir y no entendían por qué. Hubo más de 500 familias que fueron a la calle y no tenían nada. Los metían en camionetas y los mandaron a un poblado que se llama Nueva Jarilla, entre Rota y Jerez. Era un sitio pantanoso. Hubo quien se quitó la vida. El alcalde incluso le escribió una carta a Carrero Blanco para que le dijera a Franco que allí había personas viviendo en condiciones infrahumanas.

-Después la base se convirtió en un motor económico de Rota.

-Mucha gente del pueblo trabajó en la construcción de la base. Descubrieron lo que es una nómina, un salario fijo, cobrar cada 15 días, y eso ayudó a que empezaran a asimilar lo bueno que podía tener la base.

-En los años 60, la convivencia ya era normal tanto para los roteños como para los americanos.

-Había altercados, pero la convivencia fue buena. Los americanos tampoco eran angelitos. Hubo problemillas porque algunos montaban bastante escándalo. Eran casi adolescentes ganando un sueldo. Una cerveza para ellos era muy barata. Bebían mucho y provocaron accidentes con víctimas mortales. Hubo casos de violación e incluso asesinatos de prostitutas. Son dos culturas que estaban en estatus muy diferentes

-En ese contexto es normal que hubiera parejas mixtas.

-Muchos se quedaron allí a vivir, pero no todos acabaron bien. Se casaban, luego volvían a EEUU y ella no se adaptaba. Ellos se tenían que buscar la vida después del servicio militar y vivían en unas condiciones que no eran las que se esperaban.

-Los americanos han vuelto a Rota en los últimos años. Supongo que ahora sí saben donde van.

-Lo saben, pero ya no hay tanta interacción. No se ven americanos por la calle apenas. Restringieron el acceso a la base a raíz de los atentados del 11 de septiembre. Antes los trabajadores españoles de la base podían comprar en el supermercado y ya no.

-¿Queda herencia de aquella época?

-La Avenida de San Fernando, que conecta el pueblo con la base, era como un barrio chino y ya no tiene nada que ver. No hay clubes. Pizzerías, boleras y bares americanos hay en todos lados. Era como Nueva York en chiquitito, me decía uno de los protagonistas.

-Se dice que la modernidad entró en España por las bases americanas.

-En Rota se escuchaba la emisora de la base, que ponía los grandes éxitos de la época. El rock, el blues y el country no se habían escuchado en España antes. Hubo un intercambio de los chavales que querían ser músicos con los americanos. Para la mujer fue también muy importante.

-Explíquese.

-Muchas se incorporaron por primera vez al mercado laboral y eran el pilar económico de su casa. Y entraron en contacto con las mujeres americanas, que tenían otra forma de ver las relaciones y tenían acceso a anticonceptivos. Se dieron cuenta de que había otras opciones distintas a ser una mujer de su casa. Las mujeres de los oficiales tenían coches, bebían alcohol y no pasaba nada. Muchas roteñas entraron a trabajar en sus casas.

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