Sam Brocal | CEO de Media Interactiva "Nos llaman la Google andaluza"

Sam Brocal, CEO de Media Interactiva, en la sede de la empresa, en el municipio sevillano de Tomares. Sam Brocal, CEO de Media Interactiva, en la sede de la empresa,  en el municipio sevillano de Tomares.

Sam Brocal, CEO de Media Interactiva, en la sede de la empresa, en el municipio sevillano de Tomares. / José Ángel García

Sam Brocal (Cartagena, 1978) es el CEO de Media Interactiva, un grupo empresarial con sede central en Tomares, aunque tiene trabajadores en Nueva York, Atlanta y Miami, Ucrania o la India, y  que lidera el sector de la tecnología educativa y la transformación digital en el ámbito de la enseñanza. Emplea  a más de 70 personas y su crecimiento ha sido exponencial en la última década. Con clientes en todo el mundo, confían en sus productos y soluciones compañías como Pearson, Microsoft, Cisco o del Departamento de Defensa de EEUU. Ahora explora otras líneas de negocio: construye un hotel de 5 estrellas en Monesterio (Badajoz), un lugar para desconectar al servicio de grandes compañías.

–Nada más cruzar la puerta se nota que ésta no es una empresa al uso.

–Somos un caso atípico para la mentalidad del empresario andaluz y español. Las propias instalaciones incitan a la colaboración, espacios abiertos, transparentes, compartidos... hace un tiempo que nos vienen llamando la Google andaluza.

–No es sólo una cuestión física, aplican la neurociencia en la gestión de los recursos humanos.

–Aporta mucho valor a la empresa. Nuestro equipo crece a nivel personal junto a la empresa. La inteligencia emocional beneficia a todos: trabajadores, empresa y cliente. Empezamos hace tres años con algunos procesos que siguen activos en los que hemos invertido mucho dinero. También en esta sede de Tomares, ésta ha sido nuestra quinta mudanza desde que empezamos en 2011.

–Este concepto de empresa lo ha importado.

–Salí con 18 años de casa y antes de cumplir los 19 estaba ya en Dublín. Allí, justo en el 98, me cogió la época del tigre celta. Había mucha financiación, formación, empresas entrando en Irlanda. Y me vino genial porque hice cursos muy punteros casi gratis, financiados por la Comunidad Europea. Regresé a España con 23 años y una experiencia a mi espalda importante que me ha ayudado mucho a la hora de hacer negocio y equipo.

–Lo normal aquí es hacer el camino a la inversa.

–Sí, he sido raro tanto por la parte de formación como por la profesional. Yo nací profesionalmente en Norteamérica. He estado trabajando allí hasta que en 2011 decidí  montar mi empresa, pero ya estaba en ese mercado donde tenemos presencia. Y llegó un día en el que necesité importar mi empresa, enseñarles a España qué hacemos.

–Su mercado sigue estando fuera.

–El 95% de nuestra facturación es internacional, cerca del 50% norteamericano. Y vendemos en 120 países de los cinco continentes.

–¿Cuesta más penetrar en Europa?

–En el mercado europeo y en Austrlia o Sudáfrica sorprendería la cantidad de contenido tecnológico y soluciones que buscan. En España nos hemos puesto las pilas a marchas forzadas por la situación actual, pero estábamos entre 10 y 15 años más atrás que Norteamérica por ejemplo en tecnología educativa.

–Durante la pandemia habéis ofrecido soluciones en el mundo de la educación. ¿Cómo ha sido la respuesta?

–La demanda fue alta, se activaron muchas cuenta a colegios, ofrecíamos por ejemplo una herramienta que permitía que un ordenador corrigiera por el profesor los exámenes, sin papeles. Y el problema ha sido la gestión del cambio, hay una dura barrera en España. El negocio de España a mi me sobra, suena prepotente pero es así, vendemos millones de unidades y tenemos clientes grotescos de grandes...

–¿Cuál es el objetivo?

–Que se use aquí nuestra tecnología, ayudar a profesores y niños, aportar ese valor, que la Junta nos pidiera implantar esta tecnología desde Tomares a todos los colegios de Andalucía. Vendemos en todos los sitios y aquí cuesta.

–La falta de competencias digitales es un freno.

–Es una barrera para introducir la innovación dentro del aula.  En el sector público hay mucho profesorado  que se resiste y debe dar paso a otra generación, el porcentaje es preocupante.

–El mundo de las certificaciones digitales es aún desconocido aquí.

–Está muy expandido en EEUU. Al final no es otra cosa que una validación sobre algo que sabes hacer: un carné de conducir o un certificado de tu conocimiento de inglés, sabemos qué es un C1 o C2... Junto con la Cámara de Comercio de Bilbao intentamos hace consciente a la sociedad de la necesidad de certificarse en competencias digitales. Hay que cerrar esa brecha para preparar a los niños.

–El talento de esta empresa sí es andaluz.

–Más del 90% son sevillanos, jóvenes que terminan módulos superiores y que quieren hacer su FCT con nosotros y este año, por ejemplo, han esperado meses para hacer sus prácticas presenciales con nosotros. Saben que tenemos una tasa de contratación de casi un 85% y la oportunidad de trabajar con clientes como Microsoft o Pearson. Me preocupa que ese talento se vaya fuera.

–Y falta visibilidad.

–Visiblidad por parte del Gobierno o de la Junta que no ven el oro que tienen aquí. Pertenezco a un grupo de CEO de empresas de Sevilla: somos unas 30 y facturamos más de 150 millones de euros y empleamos a cerca de mil personas. Hay un talentazo tremendo y al final tenemos que salir a vender fuera. Y a nuestros clientes les encanta que seamos andaluces, mientras en España todavía sigue habiendo muchos estereotipos.

–¿Muchas empezasteis como startup?

–Así es. Nosotros no hemos abierto la puerta a la financiación externa. Todo lo hemos levantado gracias a mucho esfuerzo y cada euro de beneficio lo hemos reinvertido en la empresa.

–¿Es el secreto?

–Uno de ellos, empezamos con préstamo de 6.000 euros que pedí al banco. Hubiera sido maravilloso tener 5 millones para hacer lo que hemos hecho más rápido.

Media Interactiva ya fue incluida en la lista FT1000 de Financial Times de las empresas de más rápido crecimiento de Europa

–Aun así su crecimiento ha sido espectacular.

–Sí, hemos crecido en diez años por encima de la media. El problema es que no podemos avanzar más porque no encontramos profesionales. La UE estima que en 2020 se quedarán cerca de 900.000 puestos de trabajo sin cubrir. La demanda en tecnología está creciendo exponencialmente y la gente no se prepara a la velocidad que ello requiere.  

–Ahora tenemos una generación de nativos digitales, ¿es la esperanza?

–El nativo digital que tenemos hoy en día tiene un conocimiento muy limitado de tecnología. Sabe usar las redes sociales, un móvil...y ya está. No sabe lo que es una memoria RAM, cómo llega la señal al teléfono, cómo se monta la placa base del ordenador... procesos básicos que desconocen aunque son unos cradks con el vídeo, la fotografía o el Tik Tok. Nativo digital no es igual a competente digital.

–¿Cómo cambiará o ha cambiado la pandemia a Media Interactiva?

–La pandemia ha obligado a todos a dar un salto abismal en tecnología. Nosotros ya trabajábamos en remoto, vendíamos productos en todo el mundo... e incluso hemos crecido ahora en negocio. Pero si tenemos que confinarnos de nuevo quizás haya que dar otro uso a estas oficinas, más de mil metros cuadrados que son una chulada, pero sobrarán. Ya se nos ocurrirá algo.

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