Entrevista a Gervasio Posadas

"Los escritores me dicen que se bloquearon con el confinamiento"

  • El autor de 'El mentalista de Hitler' acaba de publicar su segunda novela, 'El mercader de la muerte', sobre Basil Zaharoff, el traficante de armas de los aliados en la Primera Guerra Mundial

El escritor Gervasio Posadas El escritor Gervasio Posadas

El escritor Gervasio Posadas

Gervasio Posadas (Montevideo, Uruguay, 1962), retoma su personaje del periodista José Ortega para esta nueva novela, El mercader de la muerte (Suma de Letras) que acaba de publicarse en esta semana. Ortega ya era el narrador de El mentalista de Hitler, sobre la figura de Erik Hanussen, parapsicólogo que influyó en el ascenso del dictador. Hermano de la también escritora Carmen Posadas, junto a ella ha promovido talleres de escritura literaria y análisis de autores.

–Su narrador es un periodista ficticio, José Ortega, que nos va a descubrir en El mercader de la muerte a una sobrecogedora figura histórica.

–Basil Zaharoff se nos presenta como un anciano millonario, misterioso, que vive en Montecarlo. Es un personaje que parece haber estado el centro de todas las conspiraciones.

–¿Y dónde encontró usted a Zaharoff?

–Releyendo La oreja rota de Tintín. En el libro aparecía un traficante de armas llamado Bazaroff, que me dio la clave para seguir el personaje histórico. Hergé siempre fue muy concienzudo.

–¿Estamos hablando de un traficante criminal?

–De él hay pocas fotos. Ortega trabaja con él como lector porque es aficionado al Quijote. A través de él empieza descubrir las intrigas a su alrededor. Zaharoff es el gran traficante de armas a finales del siglo XIX y principios de XX. Era el principal vendedor de Vickers y tenía un método particular: armaba a los dos bandos y creaba tensiones entre ambos para desatar guerras. Se supone que está detrás de la guerra ruso-japonesa, de las sublevaciones contra el Imperio Británico en Asia y África y en la guerra de El Chaco.

–Sería una figura clave desconocida de la Primera Guerra Mundial.

–Era el ‘ministro’ de armamento extraoficial de los aliados. Empujó a los aliados para que no se firmara un acuerdo de paz con Alemania. Había iniciativas con el presidente de EEUU para abordar un plan de paz. Se encargó que su país, Grecia, dejara de ser neutral para que se sumara a los aliados y fueran fundamentales para hundir al Imperio Austro-Húngaro, que iba a remolque de Alemania.

"Zaharoff se coló en las instalaciones de La Carraca y durante las pruebas de Isaac Peral saboteó el proyecto en nueve veces"

–¿Zaharoff debería haber sido declarado criminal de guerra?

–Era un hombre de negocios sin escrúpulos, un tremendo vendedor que aprovechaba las oportunidades y no reparaba en medios. Un ejemplo claro es que vino a España para comprar la patente del submarino de Peral, quien insistió en que no la iba a vender. Quería que fuera para la Armada. Se coló en las instalaciones de La Carraca y durante las pruebas saboteó el proyecto en nueve veces. Luego consiguió a través de campañas políticas que aunque se diera vía libre, se acabara por dejar el proyecto.

–¿Lo de sabotear a Peral era por inquina personal o inquina a España?

–Era simplemente que a él no le convenía que el submarino español saliera adelante ante los proyectos americanos.

–¿Zaharoff intervino para que España fuera neutral en 1914?

–Tenía un vínculo con España través de su amante y después esposa, Pilar de Muguiro, marquesa de Marchena, sobrina de Segismundo Moret e hija de unos de los banqueros más importantes, Fermín de Muguiro, íntimo de Alfonso XII. Compró una fábrica de armería, que la llamó Euskalduna, en Éibar y fue uno de los fundadores de la Naval de Bilbao. A él le beneficiaba tener la producción en un país neutral.

–¿Instigó en la Guerra de África?

–Es difícil saber hasta dónde llegaba. Se dice que proporcionaba armas a los rifeños.

–¿Cómo surge un personaje así en la Historia?

–José Ortega lo va descubriendo y describiendo en El mercader de la muerte. Nace en la extrema pobreza en la comunidad griega de Turquía. Era estrambótico, bígamo, y se convirtió en el hombre más rico de Europa al diversificar sus inversiones. Formó parte del origen de BP (Anglo-Persian) y compró el casino de Montecarlo. En la novela la acción gira entre finales del 33 y 34.

–Esta novela se ha retrasado por la pandemia.

–Estaba anunciada para el 16 de abril. A mí me dio la impresión de que el confinamiento iba para largo pero pensaba que en mayo todo iba a estar más controlado y no esperaba era este repunte tan rápido.

"Ha habido mucha imprevisión con la pandemia, los gobiernos miran a corto plazo. Todo eso ha provocado una división política y un aumento de los recelos"

–¿Sus vivencias en estos meses le dan para una novela?

–El coronavirus da para muchas novelas, pero aún no sabemos qué nos va a pasar. La mayoría de los escritores me dicen que se bloquearon durante el confinamiento. Pese a que su trabajo es solitario la situación ha sido tan inesperada que se vieron desbordados. No hay novelas por ahora de esta pandemia porque aún no tenemos desenlace.

–¿Cree, como se decía, que saldremos mejores? 

–Mejores no, pero como cosa positiva esta pandemia nos va a hacer mirar más al día a día. Vivir y preocuparnos más del presente. Volviendo a la Historia, recordemos que tras la gripe española llegaron los locos años 20 y unos movimientos artísticos tremendos.

–¿Una de las preocupaciones añadidas que tenemos es la falta de liderazgos?

–Ha habido mucha imprevisión, los gobiernos miran a corto plazo. Todo eso ha provocado una división política y un aumento de los recelos. Una de las secuelas peores de esta época va a ser la división política y desconfianza entre países.

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