Javier Alcina | Actor "Deberíamos enamorarnos de nuestros fracasos"

"Deberíamos enamorarnos de nuestros fracasos" "Deberíamos enamorarnos de nuestros fracasos"

"Deberíamos enamorarnos de nuestros fracasos" / Jesús Green

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Con una carrera de 25 años como actor, Javier Alcina (Cádiz, 1976) ha trabajado con algunos de los artistas más celebrados de teatro, cine y televisión (Tom Hardy, Anthony Andrews, Rosamund Pike, Kenneth Branagh). Durante este tiempo, y en una trayectoria que ha incluido Rusia, Francia, Inglaterra y Estados Unidos, ha experimentado con lo que denomina Teatro Metafísico, un proyecto que desarrollará ahora como miembro de la compañía teatral del Edgemar Center for the Arts, en Los Ángeles En esa misma ciudad, además, comenzará a enseñar técnicas de interpretación en el Michelle Danner Acting Studio.

-Jamás hubiera pensado que los Diálogos de Platón tenían potencial dramático...

-Y lo que hicimos fue utilizar el mismo texto filosófico que se usa como material académico; sin embargo, cuando destapas su estructura dramática, son increíblemente entretenidos y, en ocasiones, extremadamente cómicos. Incluso en uno de ellos, el diálogo Ión, Sócrates sugiere que el actor es un ser privilegiado, inspirado por la divinidad.

-¿Qué le hizo pensar en Platón como material?

-Comencé a trabajar con ellos en Inglaterra, junto a mi mentor, Vasili Shorik, y luego continué explorándolos en Rusia y Francia con su mentor, Anatoli Vasiliev. Es un material impresionante.

-Ha trabajado como artistas como Tom Hardy, Rosamund Pike o Derek Jacobi... ¿Cómo ha sido la experiencia?

-Muy normal, la verdad. Empecé a actuar desde muy joven, así que algunos de ellos también estaban empezando. Recuerdo cuando conocí a sir Alan Bates en mi primer papel televisivo, una adaptación de la BBC de Amor en clima frío. Charlando durante la cena del rodaje me pareció una persona muy atenta, generosa y humilde. Yo veía cómo lo miraban los demás y decidí decirle la verdad: "Lo siento, Alan, pero he de confesarte que no conozco nada de tu trabajo". Se partió de risa, le pareció reconfortante escuchar algo así: seguimos siendo amigos hasta que falleció años más tarde.

-Y, ¿qué es eso del Teatro Metafísico?

-Pues precisamente, los Diálogos de Platón son un material ideal para este enfoque teatral. Los textos clásicos y aquellos que poseen cualidades universales se prestan a un acercamiento metafísico, donde se exploran claves, no inmediatamente evidentes al lector. Se encuentran ocultas: gemas, a menudo, inadvertidas por el propio autor de la obra. Usando la analogía de Sócrates, gracias a las caprichosas musas que, de algún modo, nos brindan geniales obras de arte.

-Trabaja en Los Angeles. Le han ofrecido un puesto como miembro de la compañía en el Edgemar Center for the Arts y otro como profesor en el Michell Danner Acting Studio.

-Sí. El Edgemar Center es un lugar realmente mágico, con dos teatros maravillosos.Es una oportunidad extraordinaria para compartir todo cuanto he aprendido. Y seguir aprendiendo, claro.

-¿Qué va a enseñar exactamente?

-Diferentes técnicas de interpretación: Stanislavski, Stella Adler, Meisner, Análisis de Escena...

-Muchos no sabemos qué es exactamente todo eso, qué implica, exactamente, el trabajo de actor.

-Bueno, a la hora de estudiar interpretación, lleva tiempo asimilar ciertos conceptos, ya que necesitan ser experimentados y no aprendidos a nivel intelectual. Dentro de los diferentes programas que he querido desarrollar, como resumen teórico, la metodología occidental actual de basa en el trabajo de Konstantin Stalinavski, quien dedicó su vida al teatro y a desarrollar su famoso método, encaminado a que los actores obtuvieran los mejores resultados. Algo maravilloso en él era su fluidez y humildad, su apertura a la hora de cambiar de idea.

-¿Cómo explicaría el trabajo de actor?

-Un actor necesita ser creíble y escuchar. Para ello es necesario vivir con sinceridad las circunstancias imaginarias. No se trata de entretener a nadie más que a uno mismo: para evitar sentirse cohibido, juzgado, ayuda estar entretenido por el juego en sí mismo. Hay muchas capas en la construcción de un personaje, pero algunas de las preguntas básicas a responder son: ¿qué es lo que necesito?, ¿cuál es el obstáculo en mi camino?, ¿cuál es mi preparación emocional para este momento concreto?, ¿cuál es el ritmo interno de la emoción? Uno ha de escuchar no sólo las palabras, sino el comportamiento.

-¿Cuál diría que es el error más común, en el que es más fácil caer, a la hora de interpretar?

-Yo diría que un error común es que, como sabes lo que se va a decir, lo que va a pasar, dejas de tender ciertos puentes entre el estímulo y la reacción del personaje. No hay gradación. Dejas de ver, de escuchar, anticipas lo que va a pasar, te autodiriges, decides cómo vas a hacer o decir algo... y eso mata la posible magia. Has de saber qué estás haciendo, pero el cómo debería dejarse ligeramente abierto, para que pueda sorprenderte incluso a ti mismo.

-Bueno, no parece fácil.

-Jajaja. No lo es, no. Hombre, nadie hace nada perfecto, pero se puede ir mejorando. Y sería bueno, creo, el poder hacerlo sin presión, sin miedo al fracaso. De hecho, deberíamos enamorarnos del fracaso. Entender que vinimos al mundo, no ha conseguir la perfección, sino a equivocarnos... y a aprender de dichos fracasos. Citando las irónicas palabras de Samuel Beckett: "Fracasa mejor". Creo que es una meta más alcanzable, menos dañina y, desde luego, mucho más divertida.

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