José Manuel Coca | Artesano de la zambomba "Los barceloneses son quienes más zambombas andaluzas demandan"

José Manuel Coca. José Manuel Coca.

José Manuel Coca. / manuel aranda

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José Manuel Coca (76 años) ha sido uno de los hombres que más periódicos ha vendido en su Jerez natal. Gran parte de su vida la dedicó al oficio de quiosquero. Inquieto como pocos, fue hace unos 30 años cuando se interesó por la forma en la que se elaboraban esas zambombas que alegraban la Navidad de su tierra. Llegó la jubilación y no se estuvo quieto. Todo lo contrario. Hizo de su hobby una forma de ayudar a propagar el espíritu navideño por todo el mundo. Es un curioso caso de I+D. Creó la zambomba portátil. En media Andalucía ya lo conocen.

-Tiene usted el honor de elaborar el instrumento más navideño que existe: la zambomba.

-La verdad es que las hemos mandado a todas las provincias de Andalucía e incluso más allá, al extranjero. Una de las últimas fue a Houston, en los Estados Unidos. Una muchacha nos vio por un canal internacional y le pidió a su madre que viniera a hacerse con una. Ya las tenemos hasta en el Reino Unido. Para mí, con 76 años, esto es un hobby al que me dedico. La verdad es que miro las horas de trabajo que se lleva y el salario que me saldría, si no estuviera jubilado, sería de 1 euro a la hora.

Zambombas he mandado a Houston y muchísimas al Reino Unido. Y a toda Andalucía"

-¿De dónde son los españoles que más se interesan por sus zambombas?

-Ahora el que lo lleva todo es mi hijo. Y la verdad es que si le digo de dónde son no se lo va a creer...

-Soy lo suficientemente crédulo: dígame.

-Vienen de Barcelona y además me piden que el carrizo vaya adornado con una bandera de España.

-¿...?

-Sí. Son los hijos catalanes de los andaluces que emigraron a Barcelona y que están enfadados con todo lo que está sucediendo.

-Muchos lo desconocen pero para tener una zambomba en Navidad hay que empezar a trabajar muchísimo antes...

-Pues hay que empezar a trabajar en cuanto se van las aguas. Es decir, por mayo más o menos. Es entonces cuando te tienes que ir a buscar las cañas que serán el carrizo, que están verdes, y ponerlas a secar. Después puede suceder que algunas de ellas estén huecas, por lo que ya no valen, después limarle los nudos para que no hagan daño y dejarlas preparadas para que cojan fuerza.

-¿Cómo aprendió?

-Fue gracias a un amigo que ya falleció: Juan. Me explicó cómo se hacían. Cogí la idea y la fui perfeccionando. Uno de los avances que llevamos a cabo fue la del enlace del carrizo con la muselina (la tela que cubre la vasija) a la cual le puse una rosca suficientemente fuerte para aguantar tocando durante horas. Si se rompe la caña se suple de forma fácil. Además, la muselina le da mucha más durabilidad. Las zambombas de piel no duran una fiesta entera. Se empieza a mojar el pellejo, se ablanda, se rompe y ya no hay solución. Además, con el sistema de rosca aguantan todo lo que quieras. Para guardarlas, además, es mejor, pues quitas el carrizo y evitas que el peso de la caña tuerza la tela.

-¿Cómo lleva la artesanía tras tantos años dedicado a otros menesteres como la venta de prensa?

-Bien. Es un hobby que a veces me cuesta sustos. Como el día que buscando cañas pisé una bicha o el día que una caña se cayó sobre un avispero y tuve que salir corriendo y medio ciego porque las gafas se me cayeron, maldita sea la gracia, justo al lado del avispero. ¡Dos horas estuve sentado esperando que aquello se tranquilizara!

-Las zambombas que hace se realizaron a fuerza de pruebas, es decir, de ensayos y de errores...

-Así es. Hasta que me salió la zambomba que yo tenía en la cabeza estuve experimentando algo así como tres años.

-Resulta curioso pero en la elaboración de una zambomba se mezcla gran parte de la cultura y las habilidades de Andalucía...

-Buena parte de las vasijas, la orza, que es uno de los componentes esenciales, provienen de provincias alfareras de nuestra comunidad, como es el caso de la propia Jerez, Jaén o Córdoba.

-Usted dice que hace zambombas para toda la vida...

-Y es cierto. Tanto es así que aquellas que hice cuando estaba en activo siguen funcionando y en muchas ocasiones nos dedicamos a repararlas, que es una de las principales facetas que hacemos ahora.

-¿Qué piensa usted acerca de la forma que tenemos los andaluces de celebrar la Navidad?

-Debemos darle mérito a lo que tenemos. La Navidad andaluza tiene mucho tirón. Ya sea la de mi tierra jerezana o de esas localidades que montan sus rondas de campanilleros, sus belenes vivientes... La celebramos de una forma especial. Es algo que debemos cuidar, ya que se la admira mucho.

-La zambomba creo que es de esos instrumentos que forman parte de nuestra esencia. Quizás por haberlas visto desde pequeños. Con su peculiar son, con su forma de tocarla, por su ceremonia, el agua, la toalla...

-Es que viene de cuando nos reuníamos en las casas de vecinos y en los patios para pasarlo bien. Cada uno llevaba lo que podía, una botella de anís, que además era un instrumento, unos dulcecitos y, sobre todo, mucha alegría. Era allí donde la zambomba se erigía en la reina. Todos los niños queríamos tocarla. Y no nos dejaban. Eran años muy duros, pero tremendamente hermosos.

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