"Los moriscos eran los rojos del Siglo de Oro"

"Los moriscos eran los rojos del Siglo de Oro"
"Los moriscos eran los rojos del Siglo de Oro"
Francisco Correal

20 de noviembre 2009 - 01:00

-Domínguez Ortiz demostró que los moriscos eran más importantes y numerosos de lo que la gente cree.

-El mito que todavía se enseña en las escuelas españolas es que el Islam en España fue una invasión árabe que se extiende de 712 a 1492, cuando en realidad hubo tres religiones, una siempre minoritaria, la judía. Los musulmanes españoles eran casi todos conversos, se hacen de la religión dominante, la del califato y emirato de Córdoba. El poder siempre atrae.

-¿Con quién compararía a los moriscos hoy?

-Es peliagudo. Quizás con el pueblo palestino.

-¿Cuándo los expulsan?

-Primero se produce una deportación interior, en 1571, a las tierras más pobres y yermas de Castilla, de Extremadura, incluso de Galicia. La exterior se produce en 1609, como respuesta al levantamiento de las Alpujarras.

-Se constituyen en ejército de arcabuceros, ballesteros y honderos de los que habla Flaubert en Salambó.

-Una guerra urbana hoy día con honderos sería un grandísimo problema.

-En su novela El jinete morisco recrea la constitución de un ejército en las Alpujarras para tomar la Alhambra desde el Albaicín. Para leerla escuchando a Morente.

-Claro que sí. O a Francisco Guerrero. No participa en los hechos pero sí es cierto que fue maestro de capilla de la catedral de Jaén.

-¿Es verdad que los expulsan por temor a que se aliaran con los turcos?

-Igual que los cristianos se alian con reinos cristianos, los musulmanes hacen lo propio con el imperio musulmán más importante, el otomano.

-¿Los corsarios berberiscos eran como los piratas somalíes?

-Ni hablar. Éstos de ahora son vulgares ladrones.

-En la novela menciona la cofradía de los Ladrones de Sevilla...

-Tenían hasta estatuto de limpieza de sangre.

-Y cuenta que Torquemada era hijo de judía.

-Igual que Fernando el Católico. La limpieza de sangre siempre se le exige al otro, no a uno mismo. ¿Quién no tiene en España un ascendiente judío o musulmán? Yo el primero. Mi apellido me delata. Zayas es de origen yemení.

-¿Cómo conviven la crueldad y la galantería?

-Hay un componente caballeresco, artúrico, del Cid Campeador en el bando contrario. El protagonista es morisco y su mujer, Elvira, es nazarena. El amor no se casa bien con el odio, no son parientes, como dicen los psicólogos. Cuando se mezclan política y religión la cosa va mal. Ha sido una de nuestras lacras y no hemos salido del atolladero.

-¿Hay vascos y catalanes que pueden verse reflejados en el perfil de los moriscos?

-No creo. No estamos hablando de minorías perseguidas. Pueden pensarlo los etarras, los políticos que les apoyan, pero nadie se cree que el pueblo vasco esté perseguido por España.

-¿Había cazadores de esclavas?

-A las jóvenes moriscas las vendían en el castillo de Gor. Eso las convirtió en terribles luchadoras.

-Uno de los malos de la novela es Juan de Austria. Estuvo con Cervantes en Lepanto...

-Y lo condecoró. Su campaña en Granada fue exterminadora. Cervantes la desaprobó. Igual que Calderón. Lope de Vega, sin embargo, fue afín a la deportación emprendida por Felipe III.

-¿Van moriscos a América?

-Tenían prohibido viajar, casarse y ocupar cargos públicos.

-¿Al Ándalus y los moriscos son sinónimos?

-No. Al Ándalus era toda España. Los moriscos son conversos a la fuerza. Comienza en Granada por orden de Cisneros. Se les bautiza sin ningún tipo de instrucción cristiana, con lo que pasan a la lista negra de la Inquisición. La persona que se lavaba era sospechosa de ser hereje.

-¿Hay descendientes?

-Los encontró en los montes de las Alpujarras Tariq Ali, escritor paquistaní que trabajó para la BBC. Son los rojos del Siglo de Oro, tenían ese componente de rebelión popular y ensañamiento contra símbolos religiosos. Tienen conciencia del paraíso perdido. Una vez, viajando en coche de Damasco a París, en la frontera de Siria con Turquía, un policía sirio vio mi pasaporte, se le saltaron dos lágrimas. Era descendiente de deportados. Me dio un abrazo y me invitó a café.

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