Daniel Issó | Actor y candidato a Míster Europa “La edad muchas veces sirve de excusa para no intentar algo”

Daniel Issó

Daniel Issó / MG

Daniel Issó nació en Ceuta hace cuarenta años y actualmente vive en Granada, donde llegó para quedarse cuando tenía 18 años. Es diplomado en Empresariales y vivió un tiempo en Estados Unidos, donde trabajó en la Universidad de Washington promocionando la cultura española. Ha sido muchas cosas, hasta quiosquero. Es actor y ha dirigido dos cortos. También toca el piano y ahora ha sido elegido para representar a Israel en el certamen de ‘Míster Europa’. Su tío tuvo un papel corto en la película Casablanca, de ahí dice que le viene su pasión por el cine.

–Es usted actor, ha dirigido un par de cortos, es profesor de piano y ahora es modelo… ¿En qué faceta es más Daniel Issó?

–En realidad podría decir que un poco en todas. Lo que siempre he querido ser desde pequeño ha sido actor, pero a lo largo de los años y por dónde me ha ido llevando la vida me he ido interesando también por otros campos artísticos. El piano lo he cultivado desde pequeño también porque lo he vivido en mi casa, mi madre ha sido profesora de piano en el conservatorio y de música, y dos de mis hermanos tienen el grado medio de piano del plan antiguo, como yo. Me apasiona estar envuelto en nuevos proyectos, la variedad. La rutina me mata.

–Actualmente participa en un certamen para elegir Míster Europa y va a representar a… ¡Israel!

–¡Sí! La verdad que jamás me imaginé que participaría en algo así. Hace unos dos años y medio descubrí este certamen en una web y eché la solicitud. Soy muy proactivo e insistente, y quedé segundo de España. Al ser un certamen que se celebra cada dos años, me volví a presentar, pero esta vez me propusieron representar a Israel al ser yo judío. Y la verdad que me pareció un reto que no podía rechazar, entre otras cosas porque es un país con el que me siento conectado por mis raíces familiares y por su cultura en general.

–¿Cómo es la dinámica de ese certamen?

–Hay una fase inicial en la cual hay un proceso de selección. Luego te entrevista por skipe. Buscan a un embajador del país por tanto a alguien que ellos consideren que tenga cualidades que puedan encajar con este perfil. De 52 países, se eligen a 24 finalistas, y de estos 24 se eligen a los 12 definitivos que en octubre van a la isla de Mayotte al sureste de África a la final. Yo en estos momentos me encuentro entre los 24 finalistas y necesito los votos. El certamen se llama Míster Europe Euronations y puede encontrarse fácilmente en Instagram, Facebook o la propia website. Ahí me pueden votar.

–Este tipo de concursos están un poco devaluados. ¿Es éste diferente?

–Para mí es diferente porque hay pruebas deportivas, de talento, de cocina… un poco de todo. Esto lo hace mucho más que el típico certamen de belleza donde parece que suele juzgarse meramente lo físico o lo superficial. Por no hablar de que puede abrir muchas puertas a nivel laboral y a nivel internacional, ya es una plataforma que da una gran visibilidad.

–¿Quién de su familia era judío?

–Mi padre. Mi madre era católica pero se convirtió al judaísmo por amor. De este modo, tengo familia tanto católica como judía, si bien la rama judía es mucho más numerosa. Tengo familia judía repartida no solamente por España o Israel, sino por Francia, Marruecos, Argentina o Estados Unidos.

–¿Le interesa mucho la fama?

–Sinceramente, no. No creo que vaya mucho con mi carácter, la verdad. Si bien me considero una persona sociable, soy bastante privado para mis asuntos y tampoco siento esa necesidad de atención que la gente famosa busca y desea a toda costa. Respeto que cada uno haga lo que quiera, pero lo que me interesa es, en el caso de que sea conocido, trabajar con buenos profesionales del mundo artístico.

–Tiene usted cuarenta años… A esa edad uno ya se ha definido por una actividad.

–Considero que la edad no es solamente una de las mayores barreras que impone la sociedad en general tanto a mujeres como a hombres, especialmente a las mujeres, sino una de las mayores barreras que la gente se autoimpone. Sirve muchas veces como excusa para no intentar algo, sea en el campo que sea. Creo que es la fuente de la infelicidad de muchas personas que intentan llevar un ritmo que no es el suyo.

–Según tengo entendido un tío de usted fue actor en la mítica película Casablanca.

–Mi tío, Jack Issó, hermano de mi padre, era actor en Hollywood. Realizó diversos trabajos, pero sin duda el más llamativo es un pequeño papel en Casablanca. Aparece al principio de la película en la persecución del zoco. El mero hecho de aparecer en esta película y tener diálogo me parece indescriptible y aún a día de hoy me resulta difícil creer que sea pariente cercano mío. Nunca lo conocí en persona.

–¿De ahí le viene la afición por el cine?

–Probablemente. Para mí está claro que el cine corre por mis venas por él, genéticamente. Pero también es cierto que en mi casa siempre se ha hablado de cine. Recuerdo tener unos cinco o seis años y cuando estaba aburrido cogía una enciclopedia de cine que había en mi casa y me ponía a leer biografías de actores y directores y a aprenderme sus fechas de nacimiento, donde nacieron o sus filmografías o aficiones. Mi abuela tenía un álbum con recortes de periódicos con noticias de estrellas de cine.

–¿Y si sale usted elegido Míster Europa?

–Si me eligen será algo bonito está claro. Intentaré aprovecharlo lo máximo posible y si hay que viajar o conocer gente y demás será una oportunidad única, aunque si no gano tampoco pasaría nada.

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